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Chapter 7 - Objetivo: Salvar a Rei Miyamoto y conseguir una Saya Takagi extra!

¡Golpe!

Saya Takagi lanzó una toalla contra el armario junto a la puerta del aula. La tela impactó con un sonido seco y resonante.

Al escuchar el ruido, un zombi que deambulaba cerca giró lentamente la cabeza y comenzó a caminar hacia el armario.

Chocó de frente contra él una y otra vez, golpeando su cabeza con violencia… pero sin mostrar dolor alguno, como si ni siquiera fuera consciente de su propio cuerpo.

—Miyamoto-san, ¿lo ves? —dijo Takagi Saya en voz baja, con los ojos fijos en la criatura—. Ese monstruo sólo reacciona al sonido. No le importa golpearse contra el armario… Creo que estos monstruos no sienten dolor.

Saya Takagi comprendía algo muy importante: si iban a sobrevivir, tendrían que entender a esas cosas. El conocimiento también era un arma.

—Sí… tienes razón —respondió Rei Miyamoto, observando al zombi embestir sin cesar—Es exactamente así.

Tras unos segundos, Rei frunció el ceño y preguntó, confundida: —¿Pero por qué necesitamos saber tanto sobre ellos?

Takagi Saya la miró de reojo. —Porque muchos estudiantes ya se han convertido en esas cosas. Si los entendemos, podremos idear formas de enfrentarlos… o al menos de evitarlos, ¿no crees?

—Sí… claro —asintió Rei Miyamoto, aunque su voz aún temblaba.

Desde que terminó la transmisión del campus, Rei se había quedado con Saya Takagi. En el camino se habían encontrado con varios zombis, pero Rei los había derrotado gracias a sus habilidades con la lanza, y en más de una ocasión Saya la había ayudado a escapar de situaciones peligrosas.

Rei pensaba sinceramente que Saya era muy inteligente. No tenía muchos amigos cercanos, y Takagi Saya era una de las pocas personas con las que se sentía cómoda.

Además, Rei sabía muy bien una cosa: ella podía luchar… pero pensar estrategias, analizar situaciones o planificar rutas no era su fuerte en absoluto.

—¡Bang! ¡Bang!

El zombi seguía golpeando el armario, y el ruido comenzó a atraer a otros. Pronto, se escucharon pasos arrastrados acercándose desde distintos puntos del pasillo.

—Maldición… —susurró Saya mientras rápidamente buscaba algún lugar para resguardarse al encontrar un lugar aparentemente vació rápidamente dijo

—Ese ruido ha atraído a más monstruos. No parece haber más de ellos dentro de esa aula. Entremos ahí y escondámonos un rato.

—Rápido antes de que vengan más de esas cosas.

Sin perder tiempo, Takagi Saya se dirigió al cobertizo. Rei Miyamoto la siguió de inmediato. Una vez dentro, Rei sacó su teléfono temblando y marcó el número de su padre.

Con este caos lo más importante para ella era saber cómo estaban sus padres.

—¿Hola? ¿Rei? —respondió una voz al otro lado—. Que puedas llamarme ahora significa que sigues viva… y eso ya es una gran noticia. En resumen, el mundo está hecho un caos. Solo puedo decirte una cosa: vive. Vive lo más que puedas.

Era Tadashi Miyamoto, su padre. Sin embargo, junto a su voz se escuchaban otros sonidos: rugidos inhumanos, disparos, gritos… un infierno en plena acción.

—¡¿Papá?! ¿Estás bien? —preguntó Rei, alzando la voz sin darse cuenta.

—Estoy aquí, pero…

Bang!

Bang!

Bang!

Una serie de disparos acompañado con varios gruñidos aterradores resonaron, haciendo que la expresión de Rei se tornará desesperada, antes de que pudiera decir algo, la llamada se cortó abruptamente.

—¡Padre… padre! —gritó Miyamoto Rei desesperada al teléfono al borde de las lagrimas.

No hubo respuesta solo el pitido resonó.

—¡Padre! ¡Respóndeme! —volvió a gritar Rei, con la voz temblorosa, el teléfono temblando entre sus manos.

—¿¡Eres estúpida!? ¡Cállate! —Takagi Saya reaccionó de inmediato, lanzándose sobre ella y tapándole la boca con fuerza—¡Si sigues gritando atraerás a todos los monstruos que deambulan por la escuela!

Rei se quedó rígida. Sus ojos se abrieron de par en par, y recién entonces se dio cuenta de lo que había hecho. El miedo, la angustia y la desesperación casi la habían hecho olvidar dónde estaba.

—…Lo siento —murmuró Rei en voz baja, con los ojos humedecidos por el llanto.

Pero ya era demasiado tarde justo cuando Saya iba a decir algo más desde el pasillo comenzó a escucharse un sonido inquietante: pasos arrastrados, gemidos como bestias feroces hambrientas y golpes irregulares contra las paredes.

Uno… dos… varios.

Siete u ocho zombies se reunieron frente a la entrada del salón de quimica, atraídos por los gritos de Rei Miyamoto.

—No soy buena enfrentándome a estos bichos raros de frente —susurró Takagi Saya, apretando los dientes —Tienes que protegerme.

Rei cerró los ojos un instante, respiró hondo y asintió.

—Haré todo lo posible… te protegeré sin dudarlo para enmendar mi error!

A medida que los zombis se acumulaban, la puerta comenzó a vibrar más y más. Las bisagras crujieron de forma alarmante.

¡Bang!

Con un fuerte estruendo, la puerta del salón de química se abrió de golpe sin poder soportar el peso de los zombies. Siete u ocho zombis entraron tambaleándose, atraídos por el sonido y la presencia de las dos chicas.

Sus ojos estaban vidriosos, sus bocas abiertas, dejando escapar un hedor nauseabundo. Tras detectar a Rei y Saya, comenzaron a avanzar lentamente hacia ellas.

Rei frunció el ceño y atacó primero. Avanzó un paso y clavó el palo de madera directamente en el pecho del zombi que iba al frente.

Sin embargo, incluso con el corazón atravesado, el monstruo no mostró ninguna reacción. Continuó avanzando, como si no hubiera pasado nada.

—¡No funciona! —exclamó Rei, sorprendida.

—¡La cabeza! —gritó Takagi Saya—. ¡Prueba con la cabeza! 

—¡Entendido!

Rei asintió sin dudar. Retrocedió medio paso, reunió fuerzas y lanzó un segundo ataque, esta vez apuntando directamente al cráneo del zombi.

La fuerza hizo silbar el aire y el busto de Rei se movió sin control, en un instante el palo atravesó la cabeza del zombie haciendo que un sonido de los huesos y la carne siendo perforados resonara por el lugar.

El cuerpo del zombi se quedó rígido por un instante… y luego se desplomó en el suelo, completamente inmóvil.

Rei respiró agitadamente, mirando el cadáver. —Funcionó…

El ataque fue extremadamente efectivo. Los zombis que recibieron golpes directos en la cabeza se desplomaron uno tras otro, sin volver a levantarse.

Al darse cuenta de esto, Miyamoto Rei adoptó rápidamente esta estrategia para enfrentarse a los restantes.

Sin embargo, justo cuando se preparaba para atacar de nuevo, uno de los zombis logró esquivarla y se lanzó directamente hacia Takagi Saya.

 —¡Saya!

Rei intentó volver para protegerla, pero los otros zombis ya la rodeaban. Instintivamente rodó hacia un lado para tomar distancia, pero ese movimiento la alejó aún más de Saya.

Esto hizo que el rostro de Rei palideciera de miedo, después de todo si no hubiese gritado como loca en un principio nada de esto hubiera pasado.

—¡Takagi Saya! ¡Date prisa, busca cualquier arma para defenderte! —gritó Rei con desesperación mientras contenía a los zombis frente a ella

—¡No… no te acerques más! —Saya retrocedió aterrorizada, con las piernas temblando.

Arrojó todo lo que encontró a su alcance, pero nada parecía surtir efecto. Entonces, vio un taladro eléctrico en el suelo.

—¡Ah…!

Reuniendo todo su valor, Takagi Saya tomó el taladro, lo encendió y lo levantó con ambas manos.

Por pura coincidencia o tal vez instinto de supervivencia, el taladro impactó directamente en la cabeza del zombi.

¡Chrrrk!

La broca al perforar el cráneo emitió un sonido sumamente repugnante y un líquido rojo oscuro, mezclado con restos de carne podrida, salió disparado en todas direcciones. 

—¡Ahhh! —gritó Saya cuando el líquido caliente le salpicó el rostro, al sentir esto el cuerpo de Saya tembló aún más incontrolablemente, y su grito se alzó unos cuantos decibeles más 

....

¿¡Eh!? ¡¿Qué es ese sonido?! ¡¿Hay alguien vivo?!

En ese momento, Takeshi, que avanzaba con cautela por el pasillo, se detuvo en seco al escuchar el grito a lo lejos.

Actualmente estaba escoltando a Shizuka Marikawa para conseguir las llaves del autobús escolar.

Por seguridad, Shizuka Marikawa sujetaba con fuerza el brazo de Takeshi con ambas manos, como si fuera su último salvavidas.

Sus dos pechos imponentes más grandes que la cabeza de un adulto presionaban contra él, restringiéndole uno de los brazos, incluso el más mínimo movimiento hacía que Takeshi sintiera una sensación cómodamente suave recorriéndole.

Si bien no negaba que se sintiera sumamente bien eso dificultaba en gran medida que se concentrara por completo.

Aun así, la voluntad de Takeshi era firme. Gracias a su talento de [Fuerza Monstruosa], podía protegerla incluso con una sola mano disponible.

El grito volvió a resonar.

—Espera… —frunció el ceño—Ese grito…

Su expresión cambió al reconocer la voz de la persona, quien gritaba sin parar como loca.

—Ese grito… es de Takagi Saya.

Tras un breve instante de reflexión, lo comprendió todo. Gracias a la simulación, Takeshi sabía que Takagi Saya estaba junto a Miyamoto Rei en ese momento.

Si bien quería irse de inmediato y descansar un poco en la sala de profesores, necesitaba a Miyamoto Rei para mejorar su [Manejo de la Lanza], así que no podía ignorar la situación.

En cuanto a Takagi Saya, si bien no era muy destacable en el anime, al menos en su opinión… Si podía salvarla no importaba demasiado. Al fin y al cabo, sería un extra por rescatar a Miyamoto Rei.

—Agárrate bien —dijo con voz firme.

Shizuka quien estaba algo pálida debido a la sangre en los pasillos asintió y se aferró más a Takeshi-sensei.

Takeshi sujetó a Shizuka Marikawa y comenzó a correr hacia la fuente del sonido. Al ver esto Shiraki Meiko y Saeko Busujima quien limpiaban los pasillos de los zombies rápidamente los siguieron.

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