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Takeshi palideció al ver esta escena, jamás había visto algo tan brutal con sus propios ojos. El estómago se le revolvió, y por un instante sintió que las piernas le flaqueaban. Apretó los dientes, respiró hondo y se obligó a calmarse.
No era el momento para cagarse de miedo.
—¿Es todo un caos afuera? —preguntó Shiraki Meiko, mirando por la ventana con el ceño fruncido, si bien permanecía seria por el tono de su voz se podía notar un atisbo de miedo y pánico — ¿Cómo vamos a salir de aquí?
—Primero tenemos que mantenernos con vida —respondió Takeshi con voz firme—Mucha gente ya se ha convertido en zombi. Quedarnos aquí demasiado tiempo no es seguro.
—Entonces… ¿cuál es su plan, Takeshi-sensei? —preguntó Meiko, clavando sus ojos en él, con algo de esperanza.
—Irnos juntos —dijo sin dudar—Si nos movemos como grupo, podremos cubrirnos las espaldas. Separados, no duraremos nada.
—Mm… —Meiko asintió instintivamente.
Por muy fuerte que fuera, enfrentarse sola a docenas de zombis era una locura. Un solo mordisco bastaba para acabar con todo.
CRACK!
El sonido del cristal rompiéndose los sobresaltó, rápidamente se alejaron y en ese momento la ventana de la enfermería estalló hacia dentro y seis o siete zombis irrumpieron, cayendo torpemente sobre el suelo, gruñendo, con los ojos inyectados en sangre.
—¡Mierda! —murmuró Takeshi.
Sin pensarlo, dio un paso al frente. Con una postura decidida, sujetó con fuerza el palo de escoba convertido en lanza improvisada, cargó hacia el zombi más cercano y apuntó directamente a su cabeza.
SPLAAASH!
El agujero sangriento en la frente del zombie estalló en una lluvia de sangre y fragmentos de materia cerebral, el palo atravesó la cabeza sin resistencia, saliendo por el otro lado. El cuerpo cayó al suelo sin vida.
Antes de que los demás pudieran reaccionar, Takeshi retiró el arma y atravesó al segundo zombi con un movimiento preciso.
Meiko Shiraki no se quedó atrás. Sacó su látigo de cuero en un instante y lo hizo chasquear en el aire.
El golpe impactó de lleno en la cabeza de un zombie, rompiéndole el cuello con un crujido aterrador. Otro intentó abalanzarse sobre ella, pero Meiko lo pateó en el pecho y lo estrelló contra la pared.
En cuestión de segundos, los cinco o seis zombis que habían entrado yacían en el suelo, inmóviles, con las cabezas destrozadas.
Shizuka Marikawa, temblando, pareció recordar algo de repente y corrió hacia el armario de suministros médicos, buscando llevarse todo lo que pudiera.
[Eliminó con éxito a 3 zombis y ganó 3 puntos de experiencia.]
[Puntos requeridos para la mejora del sistema: 1000 puntos de experiencia.]
[Experiencia actual: 4]
—¡¿Eh?!
En ese momento, una chica de cabello morado apareció en la puerta de la enfermería.
Tenía un porte extraordinario, una figura imponente y un temperamento que imponía respeto con solo verla.
En su mano sostenía una katana de madera, la superficie marcada por innumerables golpes y ahora manchada de sangre fresca. Su uniforme escolar estaba salpicado de rojo oscuro, señal inequívoca de que no había llegado hasta allí corriendo… sino abriéndose paso a machetazos.
Una persona realmente aterradora!
No era otra que Saeko Busujima, una de las heroínas de High School of the Dead.
—¿Eh…? —el rostro de Saeko mostró una leve sorpresa al ver los cuerpos de los zombis esparcidos por el suelo de la enfermería, algunos con el cráneo perforado, otros con extremidades retorcidas.
Sus ojos recorrieron rápidamente la escena: la ventana rota, la sangre salpicada en las paredes, Takeshi empuñando una lanza improvisada, Meiko Shiraki en postura de combate y Shizuka
Marikawa aún sosteniendo un botiquín contra su pecho.
—Vine porque me preocupaba la seguridad de Marikawa-sensei… —dijo Saeko, dejando escapar una risa suave.— Pero parece que me preocupé de más.
Su voz era suave y serena, mientras miraba la escena con interés.
Takeshi al ver a Saeko no perdió el tiempo.
—¡Hmm! ¡Tú debes ser Saeko Busujima-san, del club de kendo! Te he visto antes, eres muy buena. —dio un paso al frente, sin bajar su arma—. ¿Qué tal si hacemos equipo? Juntos estaremos mucho más seguros.
Saeko observó durante unos segundos más a los zombis caídos, luego a Takeshi y finalmente a Meiko Shiraki. Sus ojos brillaron con un leve interés.
—Está bien, sensei —respondió sin dudar.
Después de todo, su objetivo original había sido rescatar a Shizuka Marikawa. Y ahora que lo había logrado, quedarse sola en una escuela infestada de muertos vivientes no parecía la mejor opción.
Además, a juzgar por los cadáveres en el suelo, estas dos personas no eran personas simples. Si estaba con ellos no la retrasarían, sin duda no serían una carga.
—Entonces… —Saeko apoyó la katana de madera sobre su hombro—¿cuál es el plan ahora?
—Mi sugerencia es clara —respondió Takeshi pensativo con su lanza improvisada sobre su hombro —Conseguir un vehículo y salir de la escuela cuanto antes. Y no cualquier vehículo, tiene que ser grande y resistente.
—Entonces solo queda el autobús escolar, ¿no? —reflexionó Shizuka Marikawa en voz alta.
—Exacto —asintió Takeshi —Shizuka-sensei, usted sabe dónde están las llaves del autobús escolar, ¿verdad? Vamos por ellas y nos largamos de aquí.
Mientras hablaba, una imagen cruzó por su mente: Rei Miyamoto y Saya Takagi. Según la simulación, lo más probable era que se encontraran con ellas camino a la oficina de profesores.
—Sí… —Shizuka Marikawa asintió tras pensarlo un momento—Sé en qué oficina están guardadas las llaves.
—Está bien, apurémonos y consigamos las llaves del autobús —dijo Takeshi a Shizuka Marikawa sin perder tiempo.
Acto seguido, el pequeño grupo salió de la enfermería. Apenas cruzaron la puerta, el panorama exterior se reveló ante ellos: varios zombis deambulaban por el pasillo, algunos chocando torpemente contra las paredes, otros arrastrando los pies mientras emitían gruñidos bajos.
Saeko Busujima fue la primera en reaccionar. Empuñando su espada de madera con firmeza, cargó hacia adelante sin la menor vacilación.
Meiko Shiraki la siguió de cerca, sus movimientos rápidos y precisos, preparada para atacar en cualquier momento.
Takeshi, en cambio, se mantuvo junto a Shizuka Marikawa, asumiendo la tarea de protegerla.
—¡Rugido!—
Un zombi ignoró el avance de Saeko y Meiko. Con las fauces abiertas, manchadas de rojo oscuro, se abalanzó directamente sobre Shizuka Marikawa.
En ese instante, Takeshi actuó. Dio un paso al frente y, con un movimiento limpio y decidido, atravesó la cabeza del zombi con su lanza improvisada.
El cuerpo se estremeció brevemente antes de desplomarse en el suelo, completamente inmóvil.
[Zombi eliminado con éxito]
[Experiencia obtenida: 1]
[Experiencia actual: 5]
[Experiencia requerida para la actualización del simulador: 1000]
Shizuka Marikawa, todavía conmocionada por el ataque repentino, reaccionó tarde. Instintivamente, se aferró con fuerza al brazo de Takeshi.
Sus imponentes pechos presionaron contra él sin darse cuenta, envolviendo parcialmente su brazo y ejerciendo una presión aterradora sobre el.
Takeshi giró ligeramente la cabeza… y se encontró de frente con el escote de Shizuka los cuales mostraban un poco de piel.
Por un segundo, su mente se quedó en blanco. Luego, respiró hondo y apartó la vista con rapidez.
—Concéntrate… —murmuró para sí mismo.
"Hay que decir que proteger a Shizuka Marikawa es una tarea difícil" —pensó Takeshi— "Además de luchar contra zombis, también se necesita una mentalidad firme"
…
Tap, tap, tap~
En el pasillo, una chica de cabello castaño y otra de cabello rosado corrían desesperadamente tras haberse librado por poco de varios zombis.
La chica de cabello castaño tenía una expresión decidida y un aire heroico. Empuñaba un palo largo de madera manchado de sangre, y su uniforme estaba salpicado de rojo, prueba evidente de que había acabado con varios zombies.
Ella no era otra que Rei Miyamoto.
La chica de cabello rosado llevaba gafas y tenía una expresión altiva por costumbre, pero en el fondo de sus pupilas se notaba un miedo difícil de ocultar. Era Saya Takagi.
—¿No deberíamos avisarle a algún profesor sobre lo que está pasando? —preguntó Miyamoto Rei mientras reducía la velocidad—. Mira, ahí hay una oficina.
—Je… si todavía quieres vivir, será mejor que no vayas —respondió Takagi Saya sin detenerse, con tono frío.
En ese momento, un grupo de estudiantes apareció corriendo hacia la oficina de profesores, que no estaba muy lejos. Golpearon la puerta con desesperación, suplicando ayuda.
Sin embargo, quienes les dieron la bienvenida no fueron maestros. La puerta se abrió… y de su interior emergió un grupo de zombis.
—¡Aaaah!
Los gritos de los estudiantes resonaron por el pasillo, llenos de dolor y terror. Pero ni siquiera eso fue suficiente para cambiar su destino. Fueron derribados, mordidos y arrastrados al suelo uno tras otro, hasta que sus voces se apagaron por completo.
Silbido…
Rei Miyamoto inhaló con fuerza, incapaz de apartar la mirada de la escena. Su cuerpo se tensó por completo.
Si no hubiera escuchado a Saya Takagi hace apenas unos segundos, ahora ella habría sido una más entre esos cadáveres.
—D-deberíamos llamar a la policía… —dijo Rei con voz temblorosa—. Que los oficiales se encarguen de esto…
Saya Takagi la miró de reojo y soltó una risilla tensa, carente de humor.
—¿De verdad crees que no se le ocurrió eso a nadie más? —respondió —Dime… ¿has escuchado alguna sirena?
…
Miyamoto Rei guardó silencio. En ese instante, una profunda sensación de desesperación brotó desde lo más profundo de su pecho.
