Los ojos de Koichi Shido eran fríos y despiadados, pero curiosamente aún mantenía esa sonrisa de un maestro ejemplar lo que sin duda demostraba que era un hipocrita doble cara de mierda.
Koichi Shido con una sonrisa miró al estudiante que lo miraba con esperanza levantó el pie sin la menor vacilación y pateó al estudiante directamente en el rostro.
Su zapato número cuarenta y dos impactó de lleno contra la cara del chico, que salió despedido hacia atrás.
Al ver esto Takeshi no supo cómo reaccionar, sinceramente aunque la moral de este tipo era desagradable nunca pensó que llegará al punto de prácticamente condenar a alguien a la muerte delante de él como testigo.
Debes de saber que si bien Koichi Shido se aseguro que nadie lo viera, él siempre estaba atento a cada uno de los movimientos de Shido, sinceramente no podía creer que este tipo no lo haya notado.
Al otro lado el golpe de Koichi Shido fue tan brutal que la expresión del estudiante se deformó al instante.
Sus gafas se hicieron añicos, y los fragmentos de la lente se clavaron en su ojo, arrancándole un grito desgarrador.
—¡Mis ojos… mis ojos! —aulló, llevándose ambas manos al rostro mientras se retorcía de dolor en el suelo.
Koichi Shido lo miró desde arriba, ajustándose lentamente las gafas, con una expresión fría y carente de cualquier rastro de culpa.
—El mundo ha cambiado —dijo con voz baja, pero firme—La gente sin poder ya no tiene ningún valor.
Sus palabras cayeron como una sentencia. Apenas unos segundos después, varios zombis cercanos se abalanzaron sobre el estudiante herido, rodeándolo sin darle oportunidad alguna de escapar.
—Aghhhhh!
Takeshi estaba tan sorprendido por tal escena que no hubo tiempo de reaccionar, para cuando escuchó el grito desgarrador del chico, varios zombies ya habían comenzado a arrancarle la carne.
Uno de los zombies mordió el rostro sin piedad y arrancó la piel de un tirón haciendo que la sangre brotara a borbotones sin parar.
Koichi Shido miró esto sin piedad y se dio la vuelta listo para marcharse, en ese momento de pronto se encontró con Takeshi, que vestía su chándal deportivo gucci y estaba parado justo frente a él, bloqueándole el paso.
Antes de que Shido pudiera reaccionar, Takeshi dio un paso al frente y hundió el arpón de acero que le había quitado al mocoso carne de cañón de antes.
Splash!
El impacto fue sencillo el arpón de acero atravesó el abdomen de Koichi Shido con suma facilidad como si fuera mantequilla.
Un dolor punzante recorrió el cuerpo de Koichi Shido, obligándolo a caer de rodillas mientras el aire escapaba violentamente de sus pulmones.
—¿¡Qué estás haciendo?! —gritó, con la voz temblorosa por el shock y el dolor.
Sus ojos se clavaron en Takeshi, incapaces de comprender la situación. Eran colegas, profesores de la misma escuela.
Apenas habían cruzado palabras antes… y, aun así, en la mirada de Takeshi había una hostilidad pura, sus ojos eran fríos y despiadados, tan fríos que recordaban a un joven maestro de una novela china de cultivadores.
—Creo que lo que acabas de decir es muy cierto —respondió Takeshi con calma—El mundo ha cambiado. Quien no tiene poder no tiene valor para sobrevivir.
Apretó un poco más el agarre del arpón de acero retorciendolo más en el abdomen de Koichi Shido, provocando que este rugiera aún más de dolor.
—Y ahora mismo, tú no tienes ningún poder. Así que no tienes ninguna razón para seguir viviendo.
Las palabras eran exactamente las mismas que Koichi Shido había usado momentos antes.
—¡No… no puedes hacerme esto! —balbuceó Shido, finalmente comprendiendo que Takeshi había visto todo —¡Yo… yo me equivoqué!
El arrepentimiento inundó su rostro, pero ya era demasiado tarde.
Lo que Koichi Shido no sabía era que él no actuaba por compasión hacia el estudiante si bien le resultó desagradable tal acto no tenía intención de ayudar del todo al estudiante incluso si no hubiera reaccionado por la sorpresa aún así no se hubiera movido
La razón era simple, simplemente quería verlo caer cuanto antes y las acciones de Koichi Shido le dieron la excusa perfecta para deshacerse de él.
Después de todo recordaba que este tipo en el manga al sobrevivir resultó más problemático que antes, se convirtió en el líder de un grupo bastante numeroso y si el autor del manga no hubiese muerto era probable que ocasionará más problemas en el futuro, por eso era mejor deshacerse de él cuanto antes.
Koichi Shido miró a su alrededor desesperado. Zombis por todas partes ya se acercaban atraídos por sus lamentos y los del chico. Quedarse allí era una sentencia de muerte segura.
Quiso suplicar. Quiso rogarle a Takeshi que lo dejara subir al autobús. Pero Takeshi ya se había dado la vuelta.
"Quizás soy un hipócrita sin remedio!" pensó Takeshi con ironía sin mirar atrás.
"Estudiante carne de cañón, espero que tu vida en el más allá sea mejor, Amen!"
Sin decir una sola palabra más, regresó al autobús escolar. En cuanto Takeshi subió, la puerta se cerró de golpe.
En ese instante, el destino de Koichi Shido quedó sellado.
—¡No puedes hacer esto! ¡No me abandones! ¡Este no puede ser mi final! —gritó, con el rostro desfigurado por la desesperación.
Aun así, apretó los dientes y logró ponerse de pie. Fue entonces cuando lo vio.
El estudiante de gafas, al que había pateado sin piedad, ya no era humano. Su cuerpo se levantó torpemente, con movimientos rígidos, y comenzó a caminar hacia él.
Al observar cómo la víctima de su propia crueldad se transformaba en un zombi y avanzaba lentamente en su dirección, Koichi Shido finalmente lo comprendió.
El bumerán que había lanzado… había regresado para atravesarlo a él mismo.
Takeshi no miró atrás. Los gritos desesperados de Koichi Shido resonaron en el campus, atrayendo a cada vez más zombis, pero para entonces, ya no importaban en absoluto.
....
Takeshi subió al autobús y al estar dentro una vez que noto que todo estaba bien cerró de golpe la puerta del autobús escolar.
Miró por la ventanilla. Afuera, Koichi Shido ya había sido mordido por un zombi… y no por cualquiera, sino por el mismo estudiante al que había abandonado sin dudarlo.
Una ironía perfecta. La situación de Koichi Shido no era culpa de nadie más que de él mismo.
—Rei-san, ya te lo dije —comentó Takeshi con calma, señalando hacia el exterior—Nunca tuve intención de salvar a ese tipo.
—Jeje… —Rei soltó una risa amarga.
No esperaba que Takeshi hablara tan en serio. No solo no lo salvó, sino que lo hirió y lo dejó deliberadamente frente a la horda. La escena seguía grabada en su mente.
¿Qué clase de rencor tenía Takeshi contra Koichi Shido…?
Rei no lograba comprenderlo del todo, pero no preguntaría después de todo cada persona tiene sus propios secretos.
—Marikawa-sensei, puede arrancar —dijo Takeshi, girándose hacia ella. Luego apoyó una mano sobre su hombro.
Al ver la vacilación en el rostro de Marikawa Shizuka, Takeshi se apresuró a decir —No se sienta culpable Marikawa-sensei. Esos de afuera ya no son humanos. Si se cruzan en el camino… arrollalos a todos sin dudarlo.
El contacto la hizo reaccionar. Shizuka apretó el volante con más fuerza, su mirada perdió la vacilación. —Tienes razón… Takeshi-sensei—murmuró—Ya no son personas.
Pisó el acelerador. El autobús escolar avanzó con violencia, embistiendo zombis sin detenerse. Los cuerpos se estrellaban contra el parabrisas y los costados, pero Shizuka no frenó.
Las puertas de la Academia Fujimi estaban cerradas, como siempre antes de que terminaran las clases. Aun así, el autobús no se detuvo. Con un estruendo, atravesó el portón y salió del recinto escolar.
[Ding~ Liderando a personajes importantes fuera de la Academia Fujimi. Recompensa: 500 puntos de experiencia.]
[Ding~ Salvando a quince personajes secundarios. Recompensa: 150 puntos de experiencia.]
[Experiencia actual: 682 / 1000]
La voz del sistema resonó en la mente de Takeshi. Casi 700 puntos de una sola vez…Sonrió por dentro. El siguiente nivel estaba cerca.
Esta felicidad era tanta que incluso el leve malestar de haber dejado morir a esa carne de cañón solo para deshacerse de Koichi Shido se disipó de inmediato.
En ese momento de felicidad lo notó. Varias miradas clavadas en él.
Takeshi alzó la vista. Eran los estudiantes que venían con Koichi Shido. Sus expresiones estaban llenas de miedo, rechazo… incluso odio.
Después de todo, lo habían visto atacar al hombre que creían su salvador. Takeshi suspiro para sus adentros, incluso después de ver cómo este tipo prácticamente abandonaba a uno de sus estudiantes no dejaron su admiración por el.
Lo que demuestra lo aterradores que pueden llegar a ser las habilidades de manipulación de Koichi Shido. Pero aún así a Takeshi no le importó en lo más mínimo.
No tenía intención de cargar con ellos más tiempo del necesario. Carraspeó suavemente.
—Escuchen —dijo con voz firme—El mundo ya no es el mismo. Para sobrevivir, necesitamos organización. Y todo grupo necesita un líder.
Hizo una breve pausa. —Soy el único profesor aquí. Por lo tanto, asumiré ese rol.
El ambiente se tensó de inmediato. —¿¡Eh!? ¿¡Por qué deberíamos escucharte!? —gritó un estudiante corpulento de cabello rubio, poniéndose de pie.
Era el típico antagonista de un NTR lo que inconscientemente hicieron que Takeshi le desagradará este tipo.
Cabello rubio, tez morena, actitud desafiante, uniforme mal puesto. Todo de él gritaba mirame soy el villano de un NTR.
—¡Te vi! ¡Atacaste al profesor Shido con ese arpón de acero que sostenias y lo dejaste rodeado de zombis! ¡Él nos sacó de la escuela!
Su voz estaba cargada de rabia. —¡Después de eso todavía pretendes que te obedezcamos! ¡Eso es imposible!
Alrededor, varios estudiantes tragaron saliva. El miedo se extendía. Rei frunció el ceño, apretando su lanza. Estaba a punto de intervenir.
Pero Takeshi se movió primero. Sin previo aviso, clavó la punta de madera del arpón de acero que sostenía en el abdomen del estudiante rubio. La fuerza fue tan aterradora que de inmediato el estudiante sintió como el aire se le escapaba.
—¡Aaaah! —el chico cayó al suelo, retorciéndose de dolor, respirando con dificultad tratando de recuperar el aliento.
El autobús quedó en silencio.
Algunas estudiantes se cubrieron la boca, otras retrocedieron aterradas. Sus rostros reflejaban miedo entre otras emociones.
Saeko Busujima, Meiko Shiraki y Saya Takagi observaron en silencio.
