—¡¿Qué pasó?! ¡¿Por qué ese profesor se convirtió en un monstruo que muerde a la gente?! —exclamó Shizuka Marikawa en la enfermería, con el rostro pálido de miedo y con una sensación incómoda en su corazón.
La escena que acababan de presenciar superaba por completo su comprensión, en un mundo moderno salvo en películas ¿cuando había visto semejante escena tan aterradora? así que Marikawa Shizuka mentiría si no dijera que estaba asustada.
—… —Shiraki Meiko permaneció en silencio, pero su expresión era igual de tensa. Era la primera vez que se enfrentaba a algo así; incluso ella, con su temple férreo, no pudo ocultar la sorpresa.
Takeshi respiró hondo, tratando de ordenar sus pensamientos. Sus ojos seguían fijos en la ventana, donde el caos ya se había desatado por completo.
—Por el comportamiento que mostró ese profesor después de ser mordido… —dijo con voz grave "se parecía mucho a lo que en algunas obras de ficción se conoce como un zombi"
—¿¡Eh?! —Shizuka abrió los ojos con desconcierto—. ¿Zombis? Takeshi-sensei… ¿qué es eso?
Su tono era genuinamente ingenuo. Era evidente que jamás había oído ese término.
Takeshi no se sorprendió, pero ciertamente la expresión de Shizuka era sin duda linda. Por otra parte hay que mencionar que en un mundo donde los teléfonos plegables seguían siendo lo habitual, la cultura popular y la información no estaban tan extendidas como en su vida anterior. Para Shizuka Marikawa, los zombis no eran más que una palabra desconocida.
—En pocas palabras —explicó Takeshi con calma, procurando no asustarla más un zombi es una especie de monstruo. Si una persona es mordida por uno, se transforma en lo mismo. Cuando eso ocurre, deja de sentir dolor y solo conserva el impulso de alimentarse de otras personas.
Shizuka tragó saliva, claramente impactada por la explicación. Para reforzar sus palabras y hacerle entender la gravedad de la situación, Takeshi tomó suavemente el brazo de Shizuka Marikawa y fingió darle un pequeño mordisco.
—Así… es como comienza —añadió en voz baja.
—¡Ah! —Shizuka se sobresaltó ante las acciones de Takeshi, su cara asustada cambió repentinamente tiñendose de rojo —. ¿¡Takeshi-sensei!?
—Tranquila, no te estoy lastimando —aclaró de inmediato, soltándola—. Solo quería que lo entendieras mejor.
Señaló entonces hacia la ventana, donde los cuerpos caídos comenzaban a levantarse uno tras otro, con movimientos antinaturales.
—Eso… es lo que pasaría si yo hubiera sido un zombie, ahora serías uno de ellos Marikawa-sensei.
Takeshi explicó detenidamente, en el anime Marikawa Shizuka era una chica de grandes pechos y sumamente ingenua, temía que si no dejaba en claro los riesgos de los zombies esta sería devorada.
Takeshi explicó la situación con mayor detenimiento posible. En el anime, Marikawa Shizuka era conocida por ser una mujer de grandes pechos y, sobre todo, extremadamente ingenua.
Precisamente por eso, Takeshi temía que, si no dejaba absolutamente claros los riesgos que representaban los zombis, ella podría acabar siendo devorada sin siquiera comprender lo que estaba ocurriendo.
"La piel de Shizuka Marikawa era suave y delicada, y sorprendentemente cálida al tacto." pensó internamente maravillado.
—¡Ah! —exclamó Shizuka, sobresaltada cuando Takeshi la "mordió" de repente en el brazo.
Instintivamente, dio un salto hacia atrás y se escondió detrás de Meiko Shiraki, aferrándose a ella con evidente nerviosismo.
—Takeshi-sensei, puede explicarlo con palabras, pero ¿era realmente necesario asustar así a Shizuka-sensei? —reprochó Meiko Shiraki, frunciendo el ceño con enfado al ver a Shizuka tan alterada.
—Jeje… solo estaba tratando de asegurarme de que Marikawa-sensei entienda lo serio que es esto —respondió Takeshi, encogiéndose de hombros mientras miraba a Meiko— Si no lo siente de forma directa, podría no tomárselo en serio.
En realidad, Takeshi no había hecho eso únicamente para explicarselo mejor o por una broma de mal gusto.
Sabía que Shizuka estaba claramente afectada tras ver cómo el profesor había sido devorada en la entrada de la escuela, y necesitaba ajustar su mentalidad cuanto antes. En una situación como esa, la ingenuidad podía ser mortal.
Las personas, cuando entran en pánico, tienden a negar la realidad. Por eso Takeshi optó por una demostración algo extrema, aunque claramente inapropiada.
—¡Qué molesto eres! —protestó Shizuka Marikawa, avanzando hacia él y dándole un ligero puñetazo en el hombro.
Sin embargo, ya no parecía tan asustada. Era evidente que se había recompuesto.
—¡Ah! ¡Tenemos que avisar a los demás sobre los zombis! —exclamó de pronto Shizuka, girándose y corriendo hacia la puerta de la enfermería mientras la abría de golpe.
—¡No hace falta, Shizuka-sensei! —Takeshi reaccionó al instante y la sujetó del brazo—Los zombis ya han entrado en la escuela. ¡Si sale ahora, será como enviarse directamente a la muerte!
—¿¡Eh!? —preguntó Shizuka, parpadeando confundida, Marikawa Shizuka era una persona de buen corazón, no mires que es ingenua y tonta, en realidad esta mujer si que se preocupa por los estudiantes y el personal de la Preparatoria Fujimi, es por ello que estaba confundida por las acciones de Takeshi.
Antes de que pudiera decir algo en ese mismo instante, una figura apareció tambaleándose frente a la puerta abierta de la enfermería.
Era un hombre de mediana edad vestido con traje. Presuntamente antes había sido un profesor… pero ahora, sus ojos estaban inyectados en sangre y su mandíbula chorreaba sangre, si se miraba bien podrías apreciar que había leves rastros de carne entre sus dientes.
El zombi avanzó sin dudarlo y se abalanzó directamente sobre Marikawa Shizuka.
Shizuka Marikawa se quedó atónita por un instante, incapaz de reaccionar a tiempo ante la repentina aparición del zombi.
Sin embargo, Shiraki Meiko reaccionó de inmediato. Al encontrarse muy cerca de Shizuka, se lanzó hacia el zombi sin dudarlo y le propinó una poderosa patada en el abdomen.
Su velocidad era impresionante, y con el violento movimiento, su imponente busto subió y bajó de forma exagerada, dejando a Takeshi completamente sin palabras ante la escena.
¡BOOOM!
La patada de Shiraki Meiko fue tan fuerte que produjo un silbido en el aire. El zombi recibió el impacto de lleno, sin ningún tipo de contención, y salió despedido contra la pared exterior de la enfermería.
Sin embargo, para sorpresa de Shizuka y Meiko, el zombie parecía completamente ileso. El zombi se levantó lentamente y, arrastrando los pies, volvió a avanzar en dirección a Shizuka Marikawa, esta vez con más violencia.
Al ver que la criatura se ponía de pie nuevamente, el rostro de Shiraki Meiko mostró una clara expresión de sorpresa.
Había usado cerca del ochenta por ciento de su fuerza en esa patada, y además llevaba botas especiales. Una persona normal habría quedado incapacitada durante días tras recibir un golpe así. Sin embargo, el zombi frente a ella no mostraba señales de dolor alguno.
En ese momento, recordó las palabras de Takeshi-sensei.
—Zombis…
Como una entusiasta de la violencia Meiko por supuesto que sabía acerca de estos seres, en ese momento su mente hizo click todo parecía encajar.
La información que Takeshi-sensei había dado resultaba ser completamente cierta. Al ver que el zombi seguía acercándose, Shiraki Meiko no dudó ni un segundo más y lanzó una segunda patada, esta vez dirigida directamente a la espinilla.
CRACK!
Se escuchó un crujido aterrador, la tibia y el peroné se hicieron pedazos. La postura del zombi al caminar se volvió extraña y errática. Su pierna estaba claramente rota, pero aun así no mostraba signos de dolor.
A pesar de la lesión, continuó avanzando obstinadamente hacia Shizuka Marikawa y Shiraki Meiko. Fue entonces cuando Takeshi hizo su movimiento.
Con una postura decidida desde su posición sosteniendo el palo de escoba, corrió hacia el zombi, ejerció fuerza en sus brazos y apuntó directamente a la cuenca del ojo del zombi.
SPLAAASH!
El palo de escoba hizo pedazos el ojo, salpicando sangre en todas direcciones. Sin piedad, atravesó el cráneo del zombi, y el extremo del palo emergió por el otro lado de la cabeza.
El cuerpo del zombi se estremeció una última vez antes de desplomarse pesadamente sobre el suelo.
[Experiencia requerida para la actualización: 1000][Experiencia actual: 1]
Mientras Shiraki Meiko comprobaba con cautela si el zombi realmente había muerto, Takeshi no se quedó de brazos cruzados.
Con movimientos rápidos, partió el palo de la escoba que sostenía, encontró un cuchillo afilado cerca y lo ató firmemente al extremo del palo usando una gasa médica, improvisando así una lanza rudimentaria pero letal.
Al ver con qué determinación y frialdad Takeshi había acabado con el zombi, Shiraki Meiko lo observó con una ligera sorpresa reflejada en su rostro.
—Cuando te enfrentas a un zombi, tienes que aplastarle la cabeza —dijo Takeshi con voz firme al ver por el rabillo del ojo como Meiko lo miraba—Golpear otras partes del cuerpo no sirve de nada.
Shiraki Meiko bajó ligeramente la mirada, recordando la patada que había lanzado con casi toda su fuerza. —Con razón… —murmuró—. Usé casi el ochenta por ciento de mi fuerza y no le hice nada.
En ese momento, finalmente comprendió que estas cosas eran zombies en verdad, al escuchar la declaración de Meiko un sudor frió le brotó a Takeshi, "sólo el ochenta por ciento y el zombie salió volando como un perro, si usara el cien por ciento que pasaría?"
—Por cierto, Takeshi-sensei —preguntó Meiko con el ceño levemente fruncido—, ¿cómo sabes tanto sobre zombis?
Meiko estaba realmente curiosa, Takeshi-sensei sabía mucho acerca de los zombies mirando la apariencia de este Meiko dudaba que fuera una especie de otaku o algo así.
Al escuchar la pregunta de Meiko, Takeshi lo pensó por un momento y pocos segundos después respondió con una sonrisa. —Conozco todo acerca de los zombis por un juego llamado House of the Dead 3, lo jugué muchas veces, así que aprendí bastante sobre cómo funcionan.
—¿Un… juego? —repitió Meiko, con los labios crispándose ligeramente.
Esa explicación le sonó, como mínimo, poco convincente, pero sin querer pensarlo más Meiko negó para sus adentros, no era el momento para esas cosas.
En ese instante, una voz en pánico resonó en los megáfonos de la escuela resonó por toda el lugar:
—Atención a todo el personal docente, administrativo y estudiantil. Ha ocurrido un incidente violento en el campus. Se solicita a todos los estudiantes que abandonen la escuela bajo la supervisión de sus profesores, por f.....
–Aghhhhh!!!
"Noooo, ale-aggghhhh-ayu..gggha"
La transmisión terminó abruptamente con un grito desgarrador proveniente del locutor. La señal se cortó.
El grito desgarrador al final de la transmisión dejó claro una sola cosa: la persona que estaba hablando acababa de morir.
Tras escucharlo, Takeshi recuperó la compostura de inmediato. —¡Dentro, ahora! —ordenó con voz firme.
Sin darles tiempo a reaccionar, tomó a Shizuka Marikawa del brazo y empujó a Meiko Shiraki hacia la enfermería. Cerró la puerta de un golpe y corrió el pestillo.
—¡¿Eh?! ¡Takeshi-sensei, ¿qué está haciendo?! —Shizuka Marikawa reaccionó por fin, completamente confundida.
—¿Para qué crees? —respondió Takeshi con una risa corta y tensa—Para protegernos. Te lo digo ahora: no pasará mucho antes de que la escuela se convierta en un infierno.
Como si sus palabras fueran una maldición, el caos estalló afuera. Primero se oyeron pasos. Luego gritos. Después, el sonido sordo de cuerpos chocando unos contra otros.
Un grupo numeroso de estudiantes salió corriendo de las aulas como una avalancha humana sin orden alguno.
Nadie distinguía entre hombres o mujeres, mayores o menores, compañeros o desconocidos. Empujaban, golpeaban, pisoteaban con tal de avanzar un metro más hacia la salida.
—¡Muévanse!
—¡Quítense!
—¡No quiero morir!
Los gritos se mezclaban con sollozos y alaridos de dolor. Algunos tropezaban y caían… y no volvían a levantarse.
Sus cuerpos quedaban en el suelo, siendo pisoteados una y otra vez, hasta que los huesos crujían de forma repugnante. La estampida no se detenía por nadie.
El pasillo frente a la enfermería se llenó de estudiantes corriendo hacia la puerta principal sin mirar atrás, sin pensar o razonar la situación.
Si Takeshi y las demás hubieran estado fuera, habrían sido arrollados sin piedad.
En ese momento para añadirle más horror a la escena un grito desgarrador resonó por todo el pasillo frente a la enfermería.
—¡¡AAAHHH!!
Un zombi se abalanzó sobre un estudiante y hundió los dientes en su cuello. La sangre brotó a borbotones, tiñendo el suelo de rojo. El chico se convulsionó unos segundos, manoteando en el aire… hasta quedarse inmóvil.
Otro estudiante intentó ayudarlo, fue un error fatal. Un segundo zombi le mordió la cara, arrancándole un trozo de mejilla de un solo tirón. Los gritos se multiplicaron. Algunos intentaron huir, otros quedaron paralizados por el horror
....
El pasillo se convirtió en un matadero. Zombis salían de las aulas, de las escaleras, incluso de los baños. Caían sobre los estudiantes como bestias hambrientas, desgarrando carne, mordiendo brazos, rostros y gargantas. El suelo se cubrió rápidamente de sangre y carne.
Una chica fue empujada contra la pared por la multitud. Antes de que pudiera gritar, un zombi la atrapó del cabello y le clavó los dientes en la clavícula, escapó por poco pero un zombie se abalanzó sobre ella derribandola con sus feroces manos abrió el estómago y comenzó a devorar los intestinos.
Shizuka Marikawa se asomo a la ventana y observó la escena con el rostro completamente pálido.
—¿Qué… qué está pasando…? —murmuró, con la voz temblorosa y la mirada llena de horror.
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