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Chapter 4 - Objetivo: Ganar tiempo no lo dudes!

NOTA: Oye ¿te esta gustando? si es así me ayudarías con unas cuantas piedras de poder y un comentario. Disfruta el capitulo y cuéntame tu opinión, ¡igual puedes poner en los comentarios si quieres que mejore algo en específico lo tomaré en cuenta sin duda!

[Comienza la cuenta regresiva del Apocalipsis: 33:53]

En ese momento Takeshi estaba sumamente feliz y extasiado por sus recompensas

—¡¿Dominio de vehículos? ¿Fuerza Monstruosa? —pensó Takeshi con éxtasis—Estas dos habilidades son absurdamente útiles en un apocalipsis.

La competencia en vehículos es seguro decir que la aprendió de Shizuka Marikawa, mientras que la fuerza monstruosa sin duda la obtuvo gracias a Meiko Shiraki.

Además, una vez que subiera de nivel el dominio de vehículos, incluso podría conducir yates y pilotar helicópteros. Solo imaginarlo ya le parecía bastante genial.

Si alguien le preguntara en el futuro cómo había aprendido a conducir un yate o a volar un avión, simplemente diría que lo aprendió en internet, en fin es el maldito apocalipsis poco importa.

Lo más aterrador es la fuerza monstruosa si su nivel sube más quizás partir una pila de ladrillos a lo Yujiro Hanma será posible en futuro. Al pensar en aquella escena Takeshi se llenó de emoción.

Volviendo a la realidad tras un breve éxtasis Takeshi volvió a mirar la cuenta regresiva para el inicio del apocalipsis y se dio cuenta de que todavía faltaba poco más de media hora para que todo el apocalipsis zombie comenzara.

Se acarició la barbilla y comenzó a pensar en su próximo movimiento. Sin embargo, después de reflexionar durante menos de tres segundos, su cuerpo tomó la decisión por sí solo.

Sin darse cuenta, Takeshi ya estaba caminando en dirección a la enfermería. El simulador ya le había dado la mejor respuesta posible.

"¿Qué más había que pensar? ¿Qué más se podía decir?"

La respuesta estaba clara, si no aprovechara esto sería un tonto, además de poder copiar habilidades la ventaja para tomar mejores decisiones con base al simulador de vida era sin duda igual o más importante que la copia de rasgos.

Mientras caminaba noto que estaban vacíos los pasillos, lo cual era normal. Como todavía había clases, los pasillos naturalmente estaban casi vacíos.

Al pasar frente a las aulas, solo podía oír la voz del profesor dando la lección o el sonido seco de la tiza escribiendo en el pizarrón.

Todo parecía absurdamente normal. Takeshi no se detuvo y siguió avanzando directamente hacia la enfermería.

En el fondo, se alegraba de haber trabajado allí solo por poco tiempo y de no estar familiarizado con los profesores ni con los estudiantes de la Academia Fujimi.

De lo contrario, sin duda habría caído en un impulso de falsa compasión, intentando salvar a demasiadas personas. Y eso era peligroso. En un apocalipsis, el personaje "santo" suele ser el peor compañero posible: un lastre para el grupo… y, casi siempre, el primero en morir.

En un apocalipsis zombies él preferiría ser Shane.

....

Al llegar a la enfermería, Takeshi no perdió tiempo y abrió la puerta, Marikawa Shizuka quien estaba dentro lo noto de inmediato, al verlo su rostro se tornó confuso, después pensativo y finalmente de reconocimiento.

—¿Ah? ¡Eres el nuevo profesor.....eres Takeshi-sensei ¿verdad? ! —una voz clara y despreocupada resonó en sus oídos en cuanto cruzó la puerta.

—¿Eh? —Takeshi giró la cabeza de manera instintiva hacia la fuente de la voz.

Allí estaba una mujer madura, rubia y hermosa, aunque con una expresión ligeramente distraída, era sin lugar a dudas Shizuka Marikawa.

Además de su bonito rostro, Shizuka poseía una figura excepcional. Su cuerpo era curvilíneo y llamativo, y su escandaloso busto destacaba de manera inevitable, e incluso dan la impresión de ser demasiado grandes para poder sostenerlos con una sola mano.

Antes de que Takeshi despertara por completo sus recuerdos, apenas había intercambiado unas pocas palabras con Shizuka Marikawa. Por eso, le resultó bastante sorprendente que ella realmente lo reconociera.

—¿Qué haces en la enfermería? ¿Te sientes mal? —preguntó Shizuka con expresión tonta, inclinando ligeramente la cabeza.

—Ah… sí, no me siento muy bien —respondió Takeshi tras una breve pausa—Me gustaría descansar un rato en la enfermería, si no es mucha molestia, Marikawa-sensei.

—Por supuesto que puedes Takeshi-sensei —asintió ella sin pensarlo demasiado.

—Si no te sientes bien, puedes acostarte en una de las camas de la enfermería y descansar un poco —añadió, señalando una de las camas del hospital destinadas a los estudiantes.

—Está bien, muchas gracias —respondió Takeshi mientras asentía.

Tras decir eso, Takeshi se dirigió a la camilla que Shizuka había señalado previamente. Sin embargo, para su sorpresa, Shiraki Meiko estaba sentada en una de las camas.

En ese momento se sorprendió, Shiraki Meiko poseía rasgos finos y una apariencia imponente. Su expresión era fría, con un dejo constante de desdén en la mirada, como si observará a los demás desde una posición naturalmente superior.

Su mirada era firme y decidida, y su aura resultaba opresiva, casi agresiva. Daba la clara impresión de ser alguien que no toleraba nada.

Llevaba la chaqueta del uniforme a un lado, y la camisa blanca, incapaz de contener su generoso busto, que dejaba al descubierto parte de sus senos.

En ese momento, se estaba acomodando sus botas negras con movimientos lentos y deliberados. Antes de subir la cremallera de las botas, se pudo apreciar un par de muslos esbeltos envueltos en medias negras

Al notar la presencia de Takeshi, Shiraki Meiko se detuvo de inmediato y alzó la vista hacia él. Por un instante, pareció que iba a reaccionar de forma agresiva, pero al ver que Takeshi vestía el uniforme de profesor de educación física, contuvo su impulso y frunció ligeramente el ceño.

"¿Qué clase de situación incómoda es esta…? ¿Ademas que pasa con esta mujer? ¿Por que rayos se viste así?" pensó Takeshi de manera instintiva.

Sin embargo, al darse cuenta de que estaba observando demasiado, reaccionó con rapidez y desvió la mirada, carraspeando ligeramente para disimular su incomodidad.

En ese momento, Takeshi notó la cuenta regresiva para el fin del mundo; faltaban menos de diez minutos. El tiempo se estaba agotando.

—Marikawa-sensei, ya casi me he recuperado. Creo que puedo irme —habló Meiko mientras terminaba de ajustarse las botas.

—Está bien, Shiraki-san, siempre y cuando estés bien puedes irte —asintió Shizuka con una sonrisa amable —Pero recuerda que aunque tengas mucho trabajo en el Consejo Estudiantil, debes cuidar tu salud.

"Con razón había visto a Shiraki Meiko en la enfermería. Resultaba que estaba agotada por el trabajo del consejo estudiantil." pensó Takeshi.

Si mal no recuerdo en Prison School, ella es la vicepresidenta del consejo estudiantil. Si estaba en la Academia Fujimi, lo más probable es que ocupara un cargo similar.

Aun así, era extraño que el trabajo del consejo estudiantil la dejara tan exhausta.

"¿Eh? Espera… ¿Shiraki Meiko se va?" 

No, esto no podía terminar así. Al darse cuenta de que Shiraki Meiko estaba a punto de marcharse, Takeshi frunció ligeramente el ceño.

Sentía que debía hacer algo, aunque solo fuera para ganar tiempo. Shiraki Meiko era una combatiente extremadamente poderosa; si lograba que se quedara, su valor para el equipo sería enorme.

Además, aunque sabía que podía hacer que Meiko se uniera más adelante siguiendo al pie de la letra lo ocurrido en la simulación, ¿para qué esperar? Si podía lograr que se quedara ahora mismo, aunque sólo fuera hasta que sonará el aviso del megáfono, sería lo ideal.

Mientras estos pensamientos cruzaban su mente, una idea tomó forma. Sin dudarlo, Takeshi habló:

—Shiraki-san, espera un momento, por favor.

—¿Qué pasa, sensei? —preguntó ella, sobresaltada por el llamado repentino. Se giró para mirarlo con una expresión de desconcierto y alerta, claramente en guardia.

—¿Podrías prestarme tu teléfono un momento? —preguntó Takeshi con calma, manteniendo un tono natural.

—¿Mi teléfono? —Shiraki Meiko frunció ligeramente el ceño, visiblemente confundida—. ¿Para qué lo necesita?

—Acabo de estar en la azotea y vi a alguien actuando de manera sospechosa fuera de la escuela —explicó Takeshi sin titubear. Su expresión era seria y firme; a simple vista no parecía estar mintiendo, lo que hizo que la cautela de Meiko disminuyera un poco.

—Intenté llamar a la policía para evitar problemas, pero por alguna razón la señal no funciona y no pude contactarlos.

El rostro de Takeshi se tornó ligeramente amargo su excusa era mitad verdad y mitad mentira. Antes de llegar a la enfermería, había revisado su propio móvil y notado que la señal comenzaba a fallar de forma intermitente. Eso le daba una base real para su excusa.

Miró a Meiko a los ojos y preguntó con un atisbo de urgencia: —¿Podrías prestarme tu teléfono un momento?

 Basándose en los recuerdos de su vida pasada y en lo visto en el simulador, Takeshi sabía que, en ese preciso instante, existía una alta probabilidad de que los zombis ya estuvieran por atacar a la gente fuera de la Academia Fujimi.

En esas condiciones y con el caos fuera, incluso si hubiera señal, contactar con la policía sería prácticamente imposible.

Para no levantar sospechas en Shiraki Meiko y reforzar su coartada, Takeshi añadió rápidamente: —Marikawa-sensei, ¿podría usted realizar una llamada también? Así sabremos si el problema es solo mi teléfono o si la red en general está fallando… solo para confirmar que todo esté bien.

—¿Eh? ¡Oh! —ante la petición de Takeshi, Shizuka Marikawa sacó un teléfono plegable con la mirada ligeramente perdida y comenzó a marcar.

El tono de llamada sonó una, dos, tres veces… y luego se cortó. Shizuka frunció suavemente el ceño y volvió a intentarlo. Esta vez ni siquiera hubo tono.

—No puedo comunicarme con mi amiga por teléfono… —dijo finalmente Shizuka Marikawa, con una expresión preocupada tras intentarlo varias veces —Qué extraño, normalmente la señal siempre funciona.

Takeshi observó la pantalla de su propio móvil. La barra de señal parpadeaba de forma irregular antes de desaparecer por completo.

—Yo tampoco puedo comunicarme —dijo, colgando tras un intento fallido—No hay señal… o la red está completamente saturada.

El silencio que siguió fue incómodo.

Shiraki Meiko entrecerró ligeramente los ojos, sacó su móvil plegable y finalmente se lo dió a Takeshi, al ver esto Takeshi suspiro aliviado por dentro y agradeció, marco unas cuantas veces sin conseguir nada.

—Nada— Murmuró Takeshi con extrañeza.

Takeshi respiró hondo y habló de nuevo, con el ceño fruncido y un tono que transmitía inquietud genuina:

—No se lo que pasa, parece como si toda la red telefónica se hubiese caído.

En ese momento unos ruidos extraños se escucharon fuera de la escuela, al percibir esto los ojos de Takeshi brillaron con astucia

—¿Que pasa?

[Cuenta regresiva del Apocalipsis: 2:26]

Takeshi con pánico visible corrió inmediatamente hacia la ventana de la enfermería. Desde allí apenas podía distinguir lo que ocurría en la entrada principal de la escuela.

Y, tal como lo pensó, lo vio. Un hombre con traje estaba de pie frente a la puerta de la Academia Fujimi. Su postura era rígida, completamente extraña, y su cabeza se movía de forma errática.

—Esa persona sospechosa… está justo en la puerta de la escuela —dijo Takeshi, señalando hacia afuera mientras se dirigía a Shizuka Marikawa y Shiraki Meiko, que estaban detrás de él.

Movida por la curiosidad, Shizuka Marikawa se acercó de inmediato y pegó el rostro a la ventana para observar mejor.

Al quedar tan cerca de Takeshi, su aura madura lo envolvió por completo. Un aroma suave y embriagador inundó su nariz, como el de un vino de frutas bien añejado: dulce, profundo y peligrosamente envolvente.

Shiraki Meiko, por su parte, no tenía ningún interés en "mirar el espectáculo". Sin embargo, su teléfono seguía en manos de Takeshi, así que no tuvo más remedio que acercarse también, aunque fuera de mala gana.

Al colocarse detrás de él, la presión se hizo evidente. Los imponentes pechos de ambas mujeres quedaron prácticamente apoyados contra la espalda de Takeshi, lo que generó una intensa sensación de opresión sobre el, pero no tenía tiempo para eso

Frente a la escuela, varios profesores ya se habían acercado a la entrada, intentando ahuyentar a la extraña "persona" vestida de traje.

Takeshi los observó en silencio.

—Carne de cañón… —pensó.

Eran exactamente ese tipo de personajes que, en historias otros animes clichés, morían en los primeros minutos del desastre. Existencias destinadas a desaparecer sin siquiera entender qué estaba pasando.

Aun así, Takeshi no pudo evitar sentir un atisbo de compasión por ellos.

[Cuenta regresiva para el inicio del apocalipsis: 00:00]

Entonces ocurrió.

Uno de los profesores, un hombre de mediana edad, dio un paso al frente e intentó empujar al sujeto de traje para hacerlo retroceder.

En el instante siguiente, la "persona" se abalanzó sobre él. Sus mandíbulas se cerraron con violencia sobre el brazo del profesor.

—¡AAAH!

La mordida fue brutal. Un trozo de carne fue arrancado sin piedad, la sangre salpicó el suelo y el hombre cayó de rodillas, gritando de dolor. Se retorció varias veces, convulsionó… y finalmente quedó inmóvil.

Entonces, el profesor que había sido mordido se levantó nuevamente… pero ya no se movía como una persona normal.

Su cuerpo estaba torcido en un ángulo extraños, el cuello ladeado y los ojos inyectados en sangre, emitiendo gruñidos extraños y sin importarle los sollozos de la mujer, se abalanzó de repente sobre la profesora que estaba a su lado, moviéndose como un animal.

—¡Aah…! —gritó la mujer, pero fue demasiado tarde.

Debido a su sopresa anterior no tuvo tiempo de siquiera reaccionar. Al ver esto Takeshi sonrió con lástima esa profesora tenía unos pechos grandes y un aura madura.

El hombre la mordió brutalmente en el cuello de la mujer. Un líquido rojo brotó de la herida, salpicando el suelo, mientras la mujer desesperada golpeaba su cabeza, el zombie pareció enfurecerse y mordió con más fuerza.

Splaaash!

La sangre salpicó más violentamente, después de unas cuantas convulsiones la profesora cayó al piso, su cuerpo se retorció varias veces y, tras unos segundos, quedó completamente inmóvil.

El silencio duró apenas un instante. De pronto, la mujer volvió a incorporarse.

Su postura era tan extraña como la del primer profesor: la espalda encorvada, los movimientos rígidos y descoordinados, la mirada completamente feroz como un animal hambriento.

Sin dudarlo, se lanzó contra las personas más cercanas, mordiendo a quien se cruzara en su camino.

Tal como el primero. La escena se convirtió rápidamente en un infierno.

Uno tras otro, los profesores que habían salido a la entrada de la escuela para ahuyentar a aquella "persona sospechosa" fueron atacados.

Gritos desesperados resonaron en el patio, seguidos de caídas, mordidas y sangre. En cuestión de minutos, todos fueron aniquilados.

Desde la ventana de la enfermería, Shizuka Marikawa se llevó ambas manos a la boca, los ojos abiertos de par en par, incapaz de creer lo que estaba viendo.

Shiraki Meiko, normalmente fría y dominante, también mostró una expresión de conmoción e incredulidad.

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