NOTA: ¡ESPERO LES GUSTE EL CAPITULO, NO OLVIDEN DEJAR SUS PIEDRAS DE PODER Y ALGÚN QUE OTRO COMENTARIO....SI ES POSIBLE DEJEN UNA RESEÑA, NO SEAN CRUELES CON LAS CRITICAS ES MI PRIMERA VEZ EN ESTO JAJAJA!
Con un fuerte "¡bang!", Takeshi lanzó una piedra y rompió la ventana del balcón del segundo piso de un edificio residencial. Gracias a su talento de superfuerza, el cristal estalló con sorprendente facilidad.
Acto seguido, Takeshi se impulsó y ágilmente aprovechando los objetos circundantes escaló sin dificultad al balcón del segundo piso, entrando directamente a la sala de estar.
Tal como había supuesto, el interior del edificio estaba completamente vacío. No solo eso, todo se encontraba limpio y ordenado, como si alguien hubiera pasado recientemente a dejarlo listo para ser habitado.
Desde el punto de vista de Takeshi, aquel lugar probablemente pertenecía a algún rico que lo usaba como casa vacacional.
Después de todo, estaba situado junto al mar y tenía una vista excelente. De otro modo, no se explicaría por qué una casa deshabitada seguía en tan buen estado.
Tras asegurarse de que no había peligro, Takeshi bajó y abrió la puerta principal del edificio. Shizuka Marikawa, Saeko Busujima y los demás ya lo esperaban en la entrada del primer piso.
—No hay nadie aquí —informó Takeshi— Las habitaciones están muy limpias, como si hubieran sido preparadas para recibir gente.
—¡Genial! —exclamó Shizuka Marikawa aliviada—Al menos tendremos un lugar donde descansar.
Dicho esto, fue la primera en entrar a la casa. Tras ella, Saeko Busujima, Meiko Shiraki y el resto del grupo cruzaron el umbral con cautela.
Aun así, al tratarse de la casa de un desconocido, todos se mostraban algo reservados. Sin embargo, en medio del apocalipsis, ese tipo de escrúpulos pasaban a segundo plano.
—¡Ah! ¡Un baño! ¡Quiero bañarme! —dijo Shizuka Marikawa apenas entró, comenzando a buscar desesperadamente el cuarto de baño.
Había sido un día agotador para ella, y necesitaba una ducha para limpiarse el sudor y la suciedad acumulada.
Aunque Takeshi la había protegido durante todo el camino, las salpicaduras de sangre que volaron cuando él aplastó a varios zombis seguían manchando su ropa.
Si no se limpiaba, no podría sentirse cómoda en absoluto. ¡Ahora que por fin tiene la oportunidad de ducharse, seguro que no la dejará pasar!
Por suerte, la casa aún contaba con electricidad y agua caliente, aunque el refrigerador estaba completamente vacío sin ningún alimento.
Tras pensarlo un momento, Takeshi decidió regresar a la tienda de conveniencia para buscar provisiones.
…...
—¡Suéltenme ahora mismo! ¿Me oyen? ¡Llamaré a la policía y haré que los arresten! —gritaba furioso el cajero atado dentro de la tienda.
Sin embargo, ninguno de los presentes parecía notar que el cajero no paraba de gritar como loco.
—Cállate —le respondió el hombre rubio, que también estaba atado—¿No sabes que el mundo ya se fue al carajo? Aunque llames a la policía, nadie vendrá.
—¿¡Qué!? —el cajero se quedó atónito al escucharlo.
Había pasado todo el día detrás del mostrador, escuchando música y mirando el reloj. No veía noticias, y como casi no entraba gente, no se había dado cuenta de nada extraño.
De no haber sido porque Shizuka atropelló al zombi que estuvo a punto de entrar a comerselo, probablemente ya estaría muerto sin siquiera comprender qué había ocurrido.
—¡No intentes engañarme! ¡Estás diciendo tonterías! ¿Cómo que el mundo es un caos? ¿Has visto demasiadas películas? ¿Siempre estás pensando en el fin del mundo mocoso? —le dijo el cajero al rubio con evidente molestia.
—¡Aunque no lo creas anciano es verdad! —el rubio resopló con frialdad al ver que el cajero no le creía.
Entonces, ambos comenzaron a discutir acaloradamente, lanzándose reproches uno tras otro sin intención de ceder.
—¡Ding! ¡Bienvenidos! —en ese momento, el timbre electrónico de la tienda sonó y alguien entró.
Era Takeshi.
—¡¿Ah, sí?! Parece que aún les sobra energía —comentó Takeshi en cuanto entró en la tienda y vio al rubio y al cajero discutiendo, sin poder evitar burlarse un poco.
Al verlo, tanto el rubio como el cajero cerraron la boca de inmediato y dejaron de discutir. Después de todo, fue Takeshi quien los había atado antes, y ambos le tenían cierto temor.
—Amigo, por tu vestimenta debes ser profesor. ¡Seguro eres una persona razonable! Date prisa y suéltame —dijo el cajero, observando a Takeshi. Al verlo con ropa deportiva, asumió que era profesor de educación física.
—Bueno....Te dejaré ir pero no causes problemas ¿entiendes? —respondió Takeshi, asintiendo tras escuchar sus palabras, y procedió a desatarlo.
La razón por la que lo había atado antes era porque el cajero se encontraba completamente alterado. Ahora que parecía haber recuperado algo de cordura, no veía problema en soltarlo.
Después de ser liberado por Takeshi el cajero inmediatamente se distanció de el y los demás, y luego rápidamente sacó su teléfono para llamar a la policía.
Lamentablemente, la llamada no se completó. Lo intentó varias veces, pero aun así no logró comunicarse.
—¿Qué… qué está pasando? —murmuró el cajero, completamente desconcertado.
—¿Quieres llamar a la policía? Mejor ríndete es completamente inútil—dijo Takeshi con calma—Si quieres saber qué ocurre afuera, simplemente enciende la televisión y mírala probablemente aún haya noticieros informando algo.
El cajero escéptico encendió el televisor y descubrió que todos los canales transmitían exactamente lo mismo: zombies atacando la ciudad.
El cajero, que había estado completamente ajeno a todo, finalmente se puso al día con la realidad.
Quedó en estado de shock, incapaz de aceptar un cambio tan brutal de la noche a la mañana.
Takeshi ignoró al cajero, tomó algo de comida y bebidas las metió en las mochilas que llevaba camino hasta detrás del mostrador al ver los paquetes de cigarrillos apilados dudo por un momento pero al final tomó dos cajetillas, y luego salió tranquilamente de la tienda de conveniencia.
....
—Aquí tienen fideos instantáneos, pan, chocolates, coca cola, café en lata, papas fritas . Toma lo que quieras, no seas tímido —dijo Takeshi al regresar al edificio, repartiendo la comida y las bebidas que había "comprado" en la tienda entre Saya y los presentes.
Desde la tarde, Takeshi y su grupo no habían hecho más que luchar contra zombis y escapar de la Academia Fujimi, así que a esas alturas todos tenían hambre.
—¿Eh? ¿De dónde sacó todo esto, Takeshi-sensei? —preguntó Rei con curiosidad, observando la comida frente a ella.
—¿No hay una tienda de conveniencia al lado? —respondió Takeshi, señalando vagamente en esa dirección.
—¡Cielos! ¡¿Así que esto es comida que robaste de una tienda?! —exclamó Saya al darse cuenta de su procedencia.
Aun así, mientras suspiraba, tomó una bolsa de papas fritas y empezó a comer sin el menor remordimiento.
—¡¿Qué robo ni qué nada?! ¡No digas tonterías! ¡Simplemente la tomé prestado! —replicó Takeshi de inmediato.
—¡Guau! ¡Es comida! —exclamó Shizuka justo en ese momento con emoción, entrando en la sala de estar envuelta únicamente en una toalla de baño.
La toalla era tan corta, y la figura de Shizuka era tan voluptuosa, que parecía completamente inútil llevarla puesta.
Cuando la mirada de Takeshi se posó en ella, no pudo evitar mirar los imponentes pechos de Shizuka y si se prestaba atención más había una silueta que se marcaba bajo la tela. Un par de areolas rosa palido.
Y si su vista descendía un poco más… el paisaje prometía ser aún más espectacular. Sin duda, era una escena muy estimulante.
—¡Shizuka-sensei! ¡¿Qué está haciendo?! ¡¿Por qué sale así?! —protestó Saya al verla aparecer envuelta solo en una toalla.
—¡No tenía ropa limpia! No puedo hacer nada al respecto. Además, no hay nadie más aquí, ¿así que de qué tendría que preocuparme? —respondió Shizuka con total naturalidad.
—Shizuka-sensei noo... Takeshi-sensei está aquí… ¿no le preocupa que vea algo que no debería? —insistió Saya.
—¿Y qué? No es un extraño es parte de nosotros ¿no? —replicó Shizuka de manera despreocupada.
Era evidente que no tenía ningún tipo de reparo ni desconfianza hacia Takeshi.
Entonces Saya notó que Takeshi estaba mirando fijamente a Shizuka con emoción en sus ojos.
Y no precisamente a la cara, sino a dos lugares muy concretos… siguiendo una línea muy específica.
¡Bofetada!
Saya Takagi se llevó una mano a la frente completamente exasperada. Acto seguido, dio un paso adelante y cubrió los ojos de Takeshi sin dudarlo — Sensei pervertido—susurro Saya con vergüenza.
—¡Nooo Takag-sani! ¿Por qué me cubres los ojos? —dijo Takeshi al sentir que algo suave le tapaba la vista.
Si no se equivocaba, debía ser la mano de Saya. Las manos de Saya Takagi eran muy suaves; incluso de esa manera, podía sentir el tacto delicado de sus dedos.
Además, en ese momento Saya estaba justo detrás de Takeshi, y él podía rozar un punto sensible con sólo inclinarse ligeramente hacia atrás.
El aroma de Saya era sumamente dulce y fragante era como el aroma de la primavera, en comparación Shizuka tenía un aroma más maduro era como la madre gentil de a lado que no duda en cuidar de ti cuando estás cansado.
—¡Te cubrí los ojos porque viste algo que no debiste haber visto sensei! —le explicó Saya a Takeshi con las mejillas rojas.
—¡Shizuka-sensei, por favor, salga de la sala ahora mismo! —ordenó Saya con evidente molestia.
—¿¡Eh!? ¿¡Por qué debería salir aún tengo hambre?! —preguntó Shizuka, claramente confundida.
—Shizuka-sensei, no sería apropiado que el Takeshi-sensei la vea vestida así. Debería salir primero —explicó Saya mientras intentaba convencerla a que saliera, sin olvidar tapar los ojos de Takeshi con sus manos.
—¿¡Eh!? ¿¡Qué pasa!? —a pesar de la insistencia, Shizuka seguía sin entender.
Shizuka no mostraba ninguna incomodidad en su rostro; parecía no importarle en absoluto que Takeshi la viera de esa forma.
Saya se cubrió el rostro, resignada, y por error dejó que una de sus manos dejará de tapar los ojos de Takeshi.
En el instante en que lo hizo, Takeshi recuperó la vista.
Shizuka estaba sentada justo frente a él, y al recuperar la visión, un paisaje hermoso apareció de golpe ante sus ojos.
Los ojos de Takeshi se abrieron con asombro. Dos pares imponentes tan grandes como la cabeza de un adulto o si no es que más se alzaban y descendían suavemente con la respiración de Shizuka.
Era… imposible apartar la mirada, inconscientemente sintió que una hemorragia nasal estaba por salir, por más que intentaba apartar la mirada no podía.
Shizuka notó claramente la mirada de Takeshi, pero no le dio la menor importancia. Simplemente lo observó con expresión confundida.
—Takeshi-sensei, ¿por qué mira fijamente a Marikawa-sensei? —acusó Takagi Saya al notar su error, incapaz de contenerse no pudo evitar mirar a Takeshi con algo de resentimiento.
Si hubiera sido otra persona, quizá no le habría importado tanto, pero por alguna razón, ver a Takeshi mirando a otras mujeres le provocaba una incomodidad difícil de explicar, como un fuego ardiendo en su interior.
Este sentimiento comenzó a surgir en ella cuando este le tendió la mano y le dió aliento cuando estaba tirada en el suelo atónita por haber matado a ese zombie. No quería que Takeshi viera a Shizuka.
Inconscientemente bajo la cabeza para ver su busto y compararlo con el de Shizuka en se momento comprendió una dura verdad, no había punto de comparación alguno.
—Ni siquiera Marikawa-sensei ha dicho nada. ¿Por qué haces tanto escándalo? —respondió Takeshi con calma.
No era como si él hubiera provocado la situación ¿verdad? podría ver un poco ¿verdad? siempre y cuando no intente nada esta bien.
—No… tú…tú..sensei...pervertido —Saya se quedó sin palabras ante la desvergüenza de este tipo.
—Takeshi-sensei, muchas gracias por protegerme hoy. Si no hubiera sido por usted, probablemente no habría podido salir de la Academia Fujimi —dijo Shizuka con una gran sonrisa.
Mientras hablaba, abrió los brazos y atrajo la cabeza de Takeshi contra su pecho. Era su manera más directa de expresar gratitud.
Takeshi sintió cómo una sensación suave lo envolvía. El aroma del gel de ducha y el encanto de una mujer madura inundaron sus sentidos.
Sin embargo, al quedar completamente envuelto, su respiración se volvió difícil. Aun así, entre la falta de aire y la presión, la sensación era jodidamente agradable.
Sus manos se retorcieron en el aire queriendo agarrar un poco de carne pero su voluntad era firme y no se atrevió hacer nada.
—Nooo Shizuka-sensei, usted… — exclamó Takagi Saya con impotencia al ver la escena, con una expresión complicada.
Tras comer algo, Saeko y Meiko subieron al segundo piso directo a sus habitaciones, optando por ignorar deliberadamente la ambigua situación en la sala. Aunque Saeko no pudo evitar echar unos cuantos vistazos más con una sonrisa divertida.
Saya, sin embargo, no pudo quedarse de brazos cruzados al ver como Takeshi recibía una lavada de rostro se llenó de unos celos inexplicables. Rápidamente corrió hacia Shizuka e intentó separar a Takeshi, tirando de su cabeza.
Durante el forcejeo, el pecho de Saya Takagi chocaba ocasionalmente contra la parte posterior de la cabeza de Takeshi.
Aunque lo jalaban con fuerza, por razones difíciles de describir, Takeshi se encontró rodeado de una suavidad inesperada.
"Mierda no puedo creer que me esten dando una frotada de pechos jajajaja!" "¿Son estos los beneficios de ser el protagonista?"
Dolor y placer se mezclaban de forma absurda. Para Takeshi, aquello bien podía considerarse una recompensa tras un día largo y agotador.
—¡S-Shizuka-sensei! —protestó Saya, con el ceño fruncido mientras tiraba de Takeshi enterrando la nuca de este entre sus pechos —¡Esto ya es demasiado! ¡Está abusando de la situación!
—¿Eh? ¿Abusando? —respondió Shizuka con total inocencia, ladeando la cabeza—Pero solo le estoy dando las gracias. ¿No es normal abrazar a alguien que te salvó la vida?
Dicho esto tiró de la cabeza de Takeshi y hundió su rostro entre sus pechos.
"Cielo, cielo, este es el cielo ¿verdad? la diosa 2d está peleando por mi, si esto no es el cielo entonces ¿qué es?" La mente de Takeshi era un lió y se empeño en disfrutar de esto al maximo.
—¡No de esa manera! —replicó Saya, visiblemente alterada—¡Además… además está demasiado cerca!
Shizuka parpadeó un par de veces y, al notar la expresión de Saya, esbozó una sonrisa suave.—Oh Saya-chan… ¿estás celosa?
Shizuka recordó que su amiga Rika Minami le había mencionado alguna vez que las chicas cuando están celosas suelen actuar de manera errática, es por ello que cuando vió a Saya actuando así no pudo evitar decir eso.
—¡¿Q-Qué?! ¡Claro que no! —Saya apartó la mirada de inmediato, con las mejillas encendidas—. ¡Solo estoy pensando en el ambiente del grupo!
—Fufufu… qué mona —rió Shizuka Marikawa sin mala intención—Está bien, está bien no lo aprietes tanto, pobrecito, parece que Takeshi-sensei no puede respirar.
Aunque dijo eso continuó atrayendo el rostro de Takeshi fuertemente hacía sus pechos, al ver esto Saya se sintió sumamente impotente.
Saya suspiró, llevándose una mano a la frente. —De verdad… usted es imposible, Shizuka-sensei…
