NOTA: ¡DEJA LAS POWEEEEER STOOONESSSS Y VUESTRAS COLECCIONES, ESPERO TE GUSTE EL CAPITULO!
La ropa del carne de cañón con apariencia de villano de NTR estaba empapada de vomitó debido a que Takeshi no dejaba de golpearlo con el mango del arpón de acero. El estado de este tipo era miserable y no dejaba de aullar de dolor.
Por otro lado las personas que observaban estaban llenos de sorpresa e incredulidad nadie esperaba que Takeshi se atreviera a herir a alguien con tanta naturalidad, como si fuera lo más lógico del mundo.
Aquel hombre rubio era corpulento; bastaba una mirada para notar que era fuerte, alguien acostumbrado a abusar de los demás. Y aun así, había sido sometido por Takeshi en un instante, sin margen de reacción.
Eso bastó para que todos comprendieran una cosa las capacidades físicas de este aparentemente débil profesor de educación física eran realmente aterradoras.
—Koichi Shido es un profesor ejemplar, ¿verdad? —dijo Takeshi con la voz llena de sarcasmo y burla mientras lo observaba desde arriba—Hace un momento, el estudiante con gafas se torció el tobillo. Shido no solo lo abandonó, sino que le dio una patada en la cara. ¿No lo viste?
El hombre rubio guardó silencio. No porque no supiera qué decir, sino porque, en el fondo, sabía que Takeshi decía la verdad. Él había visto la escena con claridad.
Aun así, apretó los dientes.
—Ese estudiante ya no servía —respondió finalmente, con voz áspera—Aunque lo hubiéramos salvado, solo habría sido una carga. En este caos, nadie tiene tiempo para cuidar a los débiles. El Shido-sensei hizo lo correcto.
Takeshi inclinó ligeramente la cabeza, como si meditara esas palabras. —Entonces —continuó con calma — Cuando Koichi Shido resultó herido en el abdomen… ¿también era correcto abandonarlo?
—¡No compares las cosas! —replicó el carne de cañón rubio, respirando con dificultad por la ira y el dolor—Tú fuiste quien lo hirió. No es lo mismo.
Takeshi dejó escapar una risa baja lleno de absoluto desprecio. —¿De verdad? —preguntó— ¿Ya olvidaste que Shido fue quien atacó primero? ¿No viste que pateó a un estudiante indefenso solo porque no podía correr?
Mientras hablaba, Takeshi levantó el tenedor de acero y golpeó dos veces el hombro del hombre rubio.
No fueron golpes letales, pero sí lo suficientemente dolorosos como para hacer temblar todo el cuerpo del tipo. Un gemido ahogado escapó de su garganta.
—Podría arrojarte del autobús ahora mismo —continuó Takeshi, acercándose un poco más—. Nadie me detendría. El orden ya no existe. No hay leyes, no hay castigos… y tampoco hay justicia.
Se inclinó para que el hombre pudiera ver su rostro con claridad.
—Pero no lo hago por bondad —dijo, esbozando una sonrisa lenta y perturbadora— Así que controla tu temperamento, guarda tus opiniones… y aprende a sobrevivir. ¿Entiendes?
La sonrisa de Takeshi se reflejó en el rostro pálido del hombre rubio, pero para el esa sonrisa aparentemente gentil era demasiada aterradora.
—Lo... lo entiendo. —El hombre rubio asintió de inmediato, con los ojos llenos de miedo mirando a Takeshi, sin atreverse del todo mirarlo a los ojos.
Takeshi-sensei sometió al tipo problemático de la escuela con facilidad. Al ver esto, los demás extras en el autobús escolar también se volvieron mucho más obedientes y no se atrevieron a mirar a Takeshi directamente a los ojos.
La atmósfera dentro del autobús escolar se volvió algo pesada y un silencio incomodo envolvió el lugar.
—Soy el único profesor capaz, y de ahora en adelante seré el líder aquí. ¿Quién está de acuerdo? y ¿Quién no?"— Takeshi echó un vistazo a la multitud y luego habló lentamente.
Aunque sonaba un poco arrogante y dominante sabía que tenía que hacer esto si quería mantener al equipo con vida y mejorar el sistema, aunque fue vergonzoso de decir aún así lo hizo.
Después de que Takeshi terminara de hablar, el autobús cayó en un silencio sepulcral. Los que eran el objetivo de Takeshi no se atrevieron a mirarlo a los ojos ni a refutar.
Al ver que nadie decía nada Takeshi asintió satisfecho para sus adentros y habló —Nadie se opone, así que supongo que todos están de acuerdo.
Después de hablar, Takeshi miró a Saeko, Meiko, Rei y Saya.
Él prestaba atención principalmente a su actitud; no le importaban los extras. Sin embargo, Saeko y las demás no siguieron el ejemplo del hombre rubio y los extras.
Parece que todavía aceptan en gran medida que Takeshi sea el líder y no vieron mal que abandonase a Shido a su suerte, después de todo este comportamiento de patear a alguien en la cara solo por que se lastimó es realmente repugnante, si en el futuro alguien se tuerce el tobillo o se rompe alguna extremidad también será abandonado por Shido de eso no hay duda.
Así que era mejor deshacerse de este tipo de persona por otro parte en comparación con Shido fue Takeshi-sensei quien los sacó de allí, lo que demuestra que tiene la habilidad para liderar el grupo, además parece ser mejor persona que Shido.
....
Dentro del autobús escolar, el hombre rubio se incorporó con dificultad y regresó a su asiento arrastrando los pies, evitando cualquier contacto visual.
El extra rubio, por supuesto, no estaba dispuesto a someterse tan fácilmente a Takeshi. Al principio había pensado que, con una explosión de ira y algo de intimidación, podría ganar prestigio frente a los demás y convertirse en el líder.
Después de todo, era el más corpulento del grupo. Si lograba imponerse, el liderazgo sería suyo. Pero había pasado por alto un detalle crucial.
Ese hombre… Takeshi… era alguien que había arrojado a Koichi Shido a una horda de zombis sin pestañear.
No era un farol, era alguien realmente peligroso.
—Sé que algunos de ustedes piensan como ese tipo de antes y no me respetan —dijo Takeshi con voz calmada, recorriendo el autobús con la mirada —No se preocupen. Cuando lleguemos a un lugar seguro, los dejaré bajar. No los obligare a quedarse.
Sus palabras provocaron reacciones distintas. Algunos estudiantes respiraron aliviados, convencidos de que alejarse de Takeshi era la mejor opción.
Otros, en cambio, fruncieron el ceño con inquietud, conscientes de que separarse de él también significaba perder protección en un mundo que ya se había vuelto completamente loco, separarse de este grupo bien y podría llevarlos a la muerte.
—Oye, Takeshi-sensei —dijo Saya acercándose con una sonrisa —No esperaba que fueras tan… directo.
Mientras hablaba, también puso su brazo alrededor del brazo de Takeshi. Saya Takagi tiene una muy buena figura, especialmente sus dos pechos llenos.
Cuando Saya lo abrazó, los dos picos llenos siguieron presionando contra su brazo, ejerciendo mucha presión sobre el.
Esta presión era algo suave y un poco blanda en comparación con Shizuka. Por lo que sintió que podía soportar esto con facilidad.
—Si no eres firme, los tipos como ese se te suben encima —respondió Takeshi con un suspiro amargo —Y en el mundo actual cualquier error podría llevarte a la muerte.
—Por cierto —añadió, mirándola de reojo—¿No te molesta que yo sea el líder Takagi-san?
—Jeje, claro que no tengo ninguna objeción—respondió Saya sin dudar—Al contrario, me parece tranquilizador.
Takagi Saya sintió que Takeshi-sensei era bastante tranquilizador, y, sobre todo, sabía que él había sido clave para salir con vida de la Academia Fujimi, sin contar que también le había salvado la vida, por lo que no tenía problema alguno.
Takeshi asintió, satisfecho, y luego dirigió su mirada hacia Saeko.
—Respeto a los maestros y a quienes demuestran verdadera fortaleza —respondió Saeko con voz serena y madura—No tengo objeción.
Su tono frío dejaba clara su postura aceptación por lo que no había que darle tantas vueltas al asunto.
Saeko todavía aprobaba a Takeshi, después de todo jugó un papel importante para abandonar la Academia Fujimi.
"Como era de esperar de Saeko es una mujer japonesa tradicional" pensó Takeshi, él sabía que Saeko era una mujer arraigadas a las costumbres japonesas tradicionales, ya sabes ese tipo de cosas en la que la mujer sigue las instruciones del hombre y así.
Si mal no recordaba en la obra original Saeko le dijo a una de las protagonistas femeninas que "El deber de una mujer era cuidar el honor y el orgullo de un hombre" esto demuestra sus costumbres fuertemente arraigadas.
Si esto hubiera sido mencionado en su vida anterior probablemente Saeko sería atacada por cientos de activistas femeninas con el pelo morado ¿verdad?
Takeshi asintió levemente sin más preguntas luego, miró a Meiko para pedir su opinión.
Shiraki Meiko no era tonta y le devolvió la mirada con una sonrisa segura.
—Después de lo que pasamos juntos ahí dentro, sería extraño no aceptarte como líder —dijo Meiko con naturalidad —Confío en ti, Takeshi-sensei.
Habían atravesado una marea de zombis espalda con espalda. Eso aunque al principio dudaba de su capacidad, este le demostró que era bastante capaz, por lo que no había problema con que este fuera el líder.
Takeshi se volvió hacia Rei Miyamoto. —¿Qué opina usted Miyamoto-san?
—Si eres tú, no tengo ninguna objeción sensei —respondió Rei sin titubeos con una sonrisa.
Había visto cómo Takeshi dejaba morira a Koichi Shido sin piedad. Y Shido era alguien que ella odiaba desde lo más profundo de su corazón, para que Takeshi le haya sacado esta espina de su costado bastaba para ganarse su confianza.
Takeshi sonrió levemente, mientras no hubiera problemas con el grupo principal lo demás no importaba esto era suficiente.
—¿Y usted, señorita Shizuka-sensei? —preguntó entonces Saya Takagi, acercándose a la conductora.
—¿Eh? —Shizuka parpadeó, confundida—¿A qué te refieres Takagi-san?
Al escuchar la respuesta de Shizuka, Saya se quedo sin palabras al ver el rostro ingenuo y algo tonto de Shizuka, suspiro para sus adentros y continuó —Eh bueno, Shizuka-sensei, Takeshi-sensei planea ser el líder. ¿Tiene alguna objeción? Al fin y al cabo, usted es la única profesora aquí además de Takeshi-sensei por lo que es importante su opinión.
—¿Eh? —Shizuka parpadeó confundida—¿No eras ya el líder Takeshi-sensei?
.....
La pregunta le resultaba extraña después de todo en su opinión Takeshi siempre había sido el líder, así que cuando Saya le hizo esa pregunta, Shizuka estaba llena de dudas sin entender del todo.
¡Bang!
Antes de que nadie pudiera responder, el autobús escolar golpeó algo con un fuerte estruendo.
—¡Dios mío! ¿Qué fue eso?— Shizuka se sorprendió al oír el fuerte ruido, pues se había distraído charlando con Saya, inmediatamente al sentir que algo andaba mal pisó el freno haciendo que las llantas emitieran un leve chillido.
Shizuka no vio contra qué chocó, pensó que había golpeado a una persona viva, por lo que instintivamente pisó el freno provocando que todos se tambalearan hacia adelante debido a la inercia.
—¿He... lastimado a alguien?—preguntó Shizuka con remordimiento.
Saya negó suavemente —Probablemente atropellaste a un zombi Shizuka-sensei.
Saya miró por el retrovisor y vio a un zombi tendido en el suelo no muy lejos del autobús. Al ver que estaba inmóvil supuso que las llantas habían destrozado su cráneo.
—Oh!!, solo era un zombi. Qué bien. —Shizuka soltó un suspiro de alivio al escuchar la respuesta de Saya.
Justo cuando estaba por poner en marcha el autobús de nuevo, Takeshi quién veía la interacción entre Saya y Shizuka se levantó de su asiento.
—Marikawa-sensei, no se apresure a arrancar, por favor retroceda el autobús —ordenó Takeshi de pronto.
—¿Eh? Oh… de acuerdo —respondió ella, obedeciendo sin preguntar.
Al dar marcha atrás, una tienda de conveniencia quedó a la vista justo donde se encontraba el zombie con el cráneo destrozada. La zona estaba cerca del mar, con poca gente… y pocos zombis. Un lugar relativamente seguro.
"Este lugar es bastante seguro; no hay muchos zombis, y la tienda tiene suficientes provisiones para mantener con vida a esta gente" Al ver la tienda Takeshi pensó con interés.
—Los estudiantes que venían con Koichi Shido, bájense aquí —dijo Takeshi con voz indiferente a los estudiantes que permanecían sentados en la parte de atrás.
—Hmph… —resopló el hombre rubio, levantándose de inmediato —Justo lo que quería.
Uno tras otro, los estudiantes descendieron del autobús, sin atreverse a mirar atrás. Al ver esto Takeshi soltó un suspiro amargo, si insistieran sin duda no los abandonaría pero Shido estaba tan arraigados en sus corazones que parecía irreal.
Takeshi no pudo evitar maravillarse con los métodos de lavado de cerebro de este tipo, eran sin duda realmente aterradores.
—Takeshi-sensei… ¿nosotros también podemos bajar aquí? —preguntó el chico con el bate de béisbol que había rescatado antes, reuniendo valor suficiente para acercarse a Takeshi.
Estos extras que rescato al azar probablemente también estaban aterrorizados por el acto de de arrojar a Koichi Shido a la horda de zombis, por lo que también decidieron bajarse aquí.
—Claro no te obligare a quedarte —respondió Takeshi —Este lugar es seguro. Esperen aquí el rescate.
Los extras carne de cañón asintieron y bajaron del autobús sin mirar atrás.
De pronto…
—¡Ahhh!
Un grito desgarrador surgió desde el exterior.
—¿Eh? —Takeshi giró la cabeza al instante.
El sonido provenía de la tienda de conveniencia. A través del cristal, se veía al hombre rubio forcejeando con un empleado de mediana edad, vestido con ropa de trabajo.
Takeshi entrecerró los ojos completamente sin palabras.
—¿Ya empezó tan pronto?....que mocoso tan problematico!
