Cherreads

Chapter 36 - ¡Los sentimientos de Saeko!

NOTA: CHICOS POR FIN ME RECUPERE, FUE UNA LARGA SEMANA EN LA QUE ESTAR ENFERMO FUE VERDADERAMENTE TERRIBLE, NO QUERÍA HACER ABSOLUTAMENTE NADA MÁS QUE DORMIR. ¡EN TODO CASO BUENO VOLVERÉ A PUBLICAR EL FIC!

SIN NADA MÁS QUE DECIR ESPERO Y LES GUSTE, CIERTO ESCRIBIR ESTO FUE VERDADERAMENTE VERGONZOSO JAJAJA.

El silencio que siguió fue absoluto. Saeko permaneció inmóvil sobre el pecho de Takeshi, como si el mundo hubiera dejado de avanzar.

Su respiración se volvió irregular, entrecortada, y sus dedos se aferraban fuertemente en su chándal.

Uno

Dos

Tres segundos, entonces ocurrió lo que Takeshi pensó lo que menos sucedería. Una gota cayó sobre su pecho. Justo cuando estaba entrando en pánico.

Luego otra y otra más cayeron sobre el dejándolo momentáneamente en estado de shock. Saeko apretó los labios con fuerza, como si intentara contener algo imposible de detener.

Su cuerpo comenzó a sacudirse, primero de manera leve, casi imperceptible… hasta que el temblor se volvió incontrolable.

—Y-yo… —intentó hablar.

Un sollozo ahogado escapó de su gargant como si llevara años acumulándose.

—Tengo miedo… —susurró al fin, con la voz hecha trizas.

Sus uñas se clavaron en la tela de la ropa de Takeshi.

—Tengo miedo de mí misma… —continuó —De lo que siento cuando levanto la espada… de lo fácil que se me hace…de lo mucho que me gusta.

Las lágrimas comenzaron a caer sin control, empapando su rostro, mezclándose con la sangre seca que aún manchaba su piel.

—Intenté ser correcta… —dijo entre sollozos— Ser la Busujima Saeko que todos esperan… la hija perfecta… la senpai impecable…Pero cada vez que corto… cada vez que escucho ese sonido… siento que algo dentro de mí sonríe.

Su frente se apoyó contra el pecho de Takeshi.

—Y eso me da asco… realmente me aterra.

Su respiración se volvió más errática. —Pensé que… si seguía reprimiéndolo… si lo enterraba… podría desaparecer… Pero no desapareció solo creció aún más.

El agarre de Saeko se volvió desesperado —Sensei… —murmuró, con la voz temblando de esperanza—Dime… dime ¿en verdad crees que no soy lo que digo?

El llanto estalló por completo. Saeko Busujima, la espadachina implacable, la mujer elegante, la heredera de una familia legendaria… en ese momento no era nada de eso. Solo era una chica aterrada, aferrándose a alguien para no caer en el abismo.

Takeshi quedó atónito ante el llanto de Saeko.

Durante un instante, su mente se quedó en blanco, como si no supiera cómo reaccionar ante algo tan frágil y real. Pero ese instante pasó rápido. Salió de su shock y, casi por instinto, rodeó el cuerpo de Saeko con ambos brazos, apretándola contra su pecho con firmeza.

—Así es, Saeko… —dijo suavemente— De verdad no eres el monstruo que dices ser. Confía en mí. Saeko-san es mucho más importante de lo que cree.

Al escuchar aquellas palabras las que llevaba tanto tiempo deseando oír, el cuerpo de Saeko tembló levemente.

Como si una barrera invisible se rompiera dentro de ella, su cuerpo reaccionó antes que su mente.

Se aferró aún más a Takeshi y, por primera vez, le devolvió el abrazo. Sus brazos esbeltos y delgados lo rodearon con fuerza, apretándolo como si temiera que, si lo soltaba, todo se desvanecería.

El mundo alrededor desapareció. La habitación, empapada de sangre y cadáveres inmóviles, quedó envuelta en un silencio pesado.

Solo los sollozos irregulares de Saeko rompían la quietud, constantes, sinceros, sin defensa alguna.

Takeshi permaneció así, sosteniéndola, no sabía qué decir, no sabía qué hacer. Nunca antes había visto a una chica llorar, mucho menos apoyarse en él con tanta vulnerabilidad.

No tenía experiencia consolando a nadie, y cada pensamiento que cruzaba su mente parecía insuficiente.

Al final, decidió no forzar nada, simplemente se quedó allí, abrazándola, acariciando suavemente su cabello. Dejando que todo siguiera su curso.

Pasaron varios minutos.

Poco a poco, los sollozos de Saeko se fueron apagando, hasta convertirse en respiraciones profundas y temblorosas. Cuando finalmente logró calmarse, levantó la mirada con timidez, buscando el rostro de Takeshi

En ese momento, la vergüenza la alcanzó de golpe. Pensándolo bien… había sido demasiado. Nunca antes se había comportado así frente a nadie, mucho menos delante de un hombre.

Pero lo que vio no fue burla ni incomodidad. El rostro de Takeshi mostraba una sonrisa algo tensa, torpe, como si no supiera muy bien qué expresión usar.

Saeko parpadeó… y luego sonrió levemente. Parece que me preocupé demasiado… pensó.Y además… parece que sensei no es tan bueno con las interacciones entre hombres y mujeres, a pesar de estar tan cerca de Shizuka-sensei… ¿verdad?

Por alguna razón, esa torpeza le resultó… encantadora. Sin pensarlo demasiado, extendió la mano y acarició el rostro de Takeshi con la punta de los dedos con un gesto suave.

Takeshi, que había pasado todo ese tiempo mirando al techo mientras la abrazaba y le acariciaba el cabello, salió de su trance al sentir el contacto.

Bajó la cabeza y se encontró con los ojos de Saeko, brillando con una sonrisa ligeramente burlona.

—No pensé que, después de todo lo que dijo, sensei fuera tan rígido —comentó, divertida.

Takeshi sintió cómo el calor le subía al rostro. Incómodo, desvió un poco la mirada y se rió suavemente. —Jejeje…

—Pffff… ¡la expresión de sensei ahora es realmente linda! —añadió Saeko, soltando una risita. Una risa genuina.

Al ver la expresión de Saeko, que prácticamente se estaba burlando de sí mismo, Takeshi se sintió insatisfecho y dijo: –Saeko-san, no deberías burlarte de tu sensei de lo contrario, te castigaré.

Al escuchar el tono de Takeshi y ver su rostro, el cuerpo de Saeko se retorció sobre él.

Takeshi podía sentir la suavidad de Saeko sobre su pecho, en especial ese par de pechos llenos los cuales eran demasiado suaves.

–Oh... ya veo –respondió Saeko haciendo una pausa, después sonrió levemente–Ya que sensei fue tan amable y me ayudó a abrazar lo que soy, dejaré que sensei haga lo que guste.

Las mejillas de Saeko se sonrojaron y su expresión se volvió ambigua. Al mismo tiempo, este contacto cercano, así como la atmósfera ambigua con los cadáveres de los zombies alrededor, la sangre del suelo, sus emociones anteriores y la emoción del combate, hicieron que su cuerpo se calentase brevemente; su respiración se volvió rápida y su rostro miró a Takeshi con una expresión expectante.

Al ver a una Saeko así, ¿cómo pudo Takeshi soportarlo? Incluso cuando trató de reprimir sus emociones, no pudo controlarlo y su mano, que abrazaba la esbelta cintura de Saeko, bajó y apretó fuertemente una de sus nalgas.

–Hmmmm... sens..!

"Suave, demasiado suave, el trasero de Saeko es demasiado perfecto", pensó Takeshi al sentir la suavidad del trasero de Saeko a pesar de la tela.

La respiración de Saeko se volvió más agitada. Al ver la expresión de esta, Takeshi también se sintió extraño su mano que amasaba el trasero de Saeko entró por debajo de la falda y comenzó a acariciar la piel suave de la hermosa mujer sobre su pecho.

—Huh... tu sensei...

—Saeko-san....— Susurro Takeshi mirando a Saeko a los ojos.

—Sensei.. — susurro Saeko con sus ojos fijos en los de el.

Ambos se miraron a los ojos con un fuego indescriptible en sus pupilas por varios segundos mientras la tensión crecía el aliento de ambos podía sentirse en el otro. Takeshi, al ver a Saeko, preguntó tragando saliva con dificultad.

—¿Un beso? ¿Está bien?.... Los demás aún no esperan.

—Hmm... e-está bien... sensei... pero es mi primer beso, sé amable, ¿de acuerdo?— respondió Saeko también algo expectante.

Takeshi asintió y, sin previo aviso, mientras sujetaba la esbelta cintura de Saeko, se dio la vuelta junto con ella intercambiando posiciones ahora él estaba por encima con Saeko debajo.

El cabello de Saeko estaba esparcido por el suelo, su rostro sonrojado pero con una expresión extraña.

Sin previo aviso se acercó a ella; aeko, expectante, también acercó su rostro y sin previo aviso sus labios se tocaron.

La primera vez fue suave, un roce casi tímido donde ellos simplemente compartieron su aliento, tanteándose mutuamente en un contacto casto.

Takeshi, cuidándose de no asustarla, presionó sus labios contra los de ella con delicadeza, sintiendo la calidez y la humedad natural de su boca.

Sin embargo después de unos segundos, la inocencia se desvaneció rápido. Saeko, impulsada por la adrenalina que aún corría por sus venas, comenzó a devolver el beso con mayor intensidad, abriendo los labios ligeramente.

Al notar su apertura, Takeshi profundizó el beso. Ya no fue un simple contacto de piel, sino una invasión apasionada.

Deslizó su lengua dentro de la boca de Saeko, explorando cada rincón, encontrando la lengua de ella y entrelazándolas en una danza húmeda y ruidosa en este lugar silencioso lleno de sangre y cadáveres de zombies.

Saeko debido a la adrenalina del momento comenzó a seguir los movimientos de Takeshi con sus lenguas danzando mientras aprendía sobre la marcha.

Los sonidos de sus labios chocando y sus respiraciones entrecortadas llenaron el aire, ahogando cualquier cosa del entorno en ese momento solo ellos dos existían. No había otras cosas en las mentes de ambos solo el ahora.

Saeko emitió un gemido gutural que fue absorbido por la boca de Takeshi, sus manos subiendo instintivamente para aferrarse a la espalda de él, hundiéndose en la tela de su chándal.

Saeko nunca pensó que un beso pudiera ser tan feroz. Había visto incontables películas románticas extranjeras, historias de amor de todo tipo, y en todas ellas pensó que no era tanto por lo que siempre creyó que no era muy bueno así que nunca tuvo expectativas.

Pero ahora… ahora era distinto. Al sentir aquel intercambio tan cercano, tan cargado de emoción, algo se estremeció dentro de ella. Sin comprender del todo la razón, solo supo una cosa le gustaba y le gustaba demasiado.

Mientras sus lenguas libraban una batalla por el dominio, las manos de Takeshi no pudieron evitarse quietas.

Deslizó su palma por el abdomen de Saeko, sintiendo los músculos tensos y la piel suave que calentaba bajo su contacto.

El abdomen de Saeko era completamente plano, sin prácticamente rastro de grasa. Takeshi, con su experiencia como entrenador físico, podía notarlo de inmediato que con un poco más de esfuerzo y entrenamiento específico, ella podría desarrollar abdominales bien definidos.

Sin embargo, ya fuera porque Saeko prefería conservar una imagen más femenina o simplemente por elección personal, nunca llevó su cuerpo a ese extremo.

Y tal como Takeshi pensaba Saeko mantenía una dieta equilibrada y una rutina de ejercicio adecuada, lo justo para estar en forma y mejorar sus habilidades con la katana sin perder la delicadeza que la caracterizaba.

Sus dedos rastrearon la silueta de su cintura, apretando con posesividad antes de continuar hacia arriba hasta alcanzar el borde de su blusa.

Con un movimiento decidido, se deslizó por debajo de la tela, encontrando la curva de sus pechos cubiertos por un sosten de encaje negro.

La textura era increíble, suave y firme al mismo tiempo incluso a través de la tela. Takeshi acarició el peso con reverencia, sus pulgares buscando con urgencia los pezones erectos a través de la tela y molestandolos con insistencia, provocando que Saeko arqueara la espalda y rompiera el beso por un segundo para soltar un suspiro.

—Sensei... hmm... ahí... –murmuró ella con la voz ronca, a pesar de que Takeshi estaba tocando una parte sensible debido a la emoción del momento ella volvió a buscar sus labios con desenfreno.

Takeshi aprovechó la distracción para bajar su otra mano por la cadera de Saeko, siguiendo la línea externa de su muslo hasta rozar la piel desnuda bajo su falda.

El cuerpo de Saeko se tensó de golpe, sus músculos rígidos bajo el contacto de sus manos. Al notar esto, él se detuvo abruptamente sabiendo que se había dejado llevar por la emoción del momento.

____________________________________________________________________

¿TE GUSTARÍA APOYAR ESTA OBRA?

¡SI ES ASÍ TE DEJO MI PAYPAL, LOS QUIERO GRACIAS POR EL APOYO!

https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=4VXFA4NCR9B6C

More Chapters