NOTA: CHICOS REALMENTE SE QUE PUEDE HABER ALGUNOS ERRORES EN ESTA OBRA, EN TODO CASO ME DISCULPO Y TRATARE DE CORREGIRLOS. EN FIN ESTE FIC LO ESCRIBO PARA PASAR EL RATO Y LIBERAR EL ESTRÉS DE LA UNIVERSIDAD POR LO QUE EN ALGUNAS OCASIONES REALMENTE NO CUIDO LOS DETALLES YA QUE LO ESCRIBO AL MOMENTO DE LO QUE SE ME OCURRE, EN TODO CASO TRATARÉ DE DARLE MÁS COHERENCIA A LA OBRA.
SIN NADA MÁS QUE DECIR ESPERO Y LES GUSTE ESTE CAPITULO, DEJEN SUS PIEDRAS DE PODER Y LAS COLECCIONES CHICOS CASI LLEGAMOS A LAS DOS MIL xD
Del otro lado, Saeko Busujima y Takeshi continuaban con su arduo y peligroso trabajo. El aire estaba cargado de un hedor nauseabundo, sangre, carne y óxido.
El suelo chillaba bajo sus pies, cubierto de restos irreconocibles. De entre algunas habitaciones del piso en el que se encontraban salieron algunos zombies atraídos por el ruido del combate.
Los ojos de Takeshi se endurecieron, no había duda ni miedo en ellos, sólo una determinación inquebrantable.
Un zombi emergió tambaleándose, emitiendo un gruñido grotesco mientras estiraba los brazos en un intento torpe por alcanzarlo. Detrás de él, otros tres comenzaron a avanzar, sus mandíbulas chasqueando con hambre.
Takeshi exhaló lentamente y su mano fue al arma. En un solo movimiento fluido pulido por incontables combates y respaldado por su habilidad de manejo de espada nivel 3 realizó un desenvaine perfecto.
El sonido del metal cortando el aire fue limpio y elegante. Impulsándose hacia adelante, y bajo el bufeo de su habilidad fuerza monstruosa de nivel 1.
El suelo crujió bajo sus pies y su cuerpo se disparó como una bala. El primer corte fue horizontal la hoja atravesó el cuello del zombi con una facilidad aterradora, decapitando no solo a uno, sino continuando su trayectoria y arrancando la cabeza del segundo cadáver ambulante que venía detrás.
Las cabezas volaron por los aires, describiendo arcos irregulares antes de estrellarse contra el suelo salpicando la pared de sangre.
Sin detenerse, Takeshi giró sobre sí mismo, aprovechando el impulso. El tercer zombi apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que una patada cargada de fuerza anormal le destrozara el torso, lanzándolo varios metros atrás contra la pared.
El último intentó rodearlo pero no funciono. Takeshi avanzó un paso, clavó la espada en el cráneo de la criatura y, con un tirón seco, lo arrancó hacia abajo, partiendo el cuello como si fuera mantequilla.
Todo ocurrió en segundos, Saeko observó la escena con los ojos abiertos de par en par en sus ojos había admiración.
No solo por la fuerza abrumadora… sino por el control. Cada movimiento era preciso, sin desperdicio era como si viese a su padre el maestro Busujima.
—Increíble… —pensó con emoción y una sensación extraña invadiendo su cuerpo.
Al ver esto Saeko sonrió peligrosamente y avanzó. Con un paso firme, Saeko se lanzó al combate empuñando su katana de madera.
A diferencia de Takeshi, su estilo no era explosivo, sino elegante y letal, una danza mortal pulida por instinto y experiencia a lo largo de los años como practicante y campeona de Kendo.
Un zombi intentó abalanzarse sobre ella, Saeko giró la muñeca y golpeó con un corte ascendente que destrozó la mandíbula de la criatura.
Antes de que el cuerpo cayera, dio un segundo paso y descargó un golpe vertical que aplastó el cráneo, hundiéndolo haciendo que sus ojos salieran de sus orbitas
Otro apareció por su flanco, Saeko lo sintió antes de verlo. Giró sobre el talón y descargó un golpe lateral directo a la sien. El impacto fue brutal el cráneo estalló con un sonido repugnante, y el cuerpo cayó inerte al instante.
—¡Vienen más! —advirtió, sin perder la calma.
Takeshi ya los había visto. Una pequeña horda emergía desde el fondo del pasillo, al menos una docena, avanzando lentamente. Al ver esta gran cantidad de zombies Takeshi se sorprendió si bien el simulador decía que no había muchos zombies al parecer no era del todo cierto quizás que si que había pocos en comparación con otros lugares de la zona, al ver esta canditad en su corazón se preguntó cuántos habría fuera.
Bueno no era el momento de pensar en ello, miró a Saeko por el rabillo del ojo y dijo —No te separes.
Saeko sonrió encantadoramente mientras comenzaba a emocionarse más y más. —De acuerdo sensei.
Takeshi cargó, cada zombi que se cruzaba en su camino era derribado con una violencia absoluta, cortes limpios que separaban extremidades, estocadas que atravesaban cráneos como si fueran mantequilla.
Su fuerza monstruosa y su habilidad con la espada hacía que cada impacto fuera una muerte segura.
Uno logró lanzarse sobre él desde un costado, Takeshi lo tomó del cuello con una sola mano… y lo estrelló contra el suelo con tanta fuerza que el impacto resonó por todo el lugar, dejando una mancha oscura de sangre en el suelo cuando el craneo estalló en sangre y materia cerebral.
Saeko cubría los flancos. Donde Takeshi era un martillo, ella era una hoja afilada. Cada zombi que intentaba rodearlo era interceptado por su katana de madera.
No había nada en sus movimientos, solo una serenidad inquietante… y una determinación absoluta. Cuando el último zombi cayó, el silencio volvió a imponerse. Ambos quedaron jadeando, cubiertos de sangre y otras cosas.
Takeshi limpió su espada con un movimiento leve.
~Ding, sigue así anfitrión el nivel dos está cada vez más cerca!
[Puntos de experiencia: 780/1000]
En ese momento el sonido mecánico del sistema resonó en su mente, Takeshi hecho un breve vistazo y sonrió levemente emocionado por la posibilidad de subir de nivel el sistema.
Saeko jadeaba pesadamente, el pecho subiéndole y bajándole con fuerza mientras observaba los cadáveres esparcidos a su alrededor.
El silencio posterior al combate era casi ensordecedor, roto solo por el goteo espeso de la sangre deslizándose por el suelo y el sonido lejano del viento colándose entre las ventanas abiertas.
Y a su lado… Takeshi. Por alguna razón que no lograba explicar del todo, pelear junto a él la hacía sentir distinta.
No era solo seguridad, no era solo la eficiencia de ambos al complementarse. Era una sensación completamente adictiva que no lograba explicar.
"Es realmente emocionante…realmente quiero repetir eso aquí" pensó fugazmente con una sonrisa.
Saeko desvió la mirada hacia Takeshi, observándolo limpiar su espada. Su postura era relajada. Fue entonces cuando la duda que le rondaba desde hacía rato finalmente escapó de sus labios.
—Sensei… —preguntó con curiosidad genuina — ¿alguna vez aprendiste kendo antes?
Takeshi parpadeó, saliendo de sus pensamientos. Giró ligeramente el cuello, como si evaluara la pregunta, y luego asintió con un gesto suave.
—Bueno… sí —respondió con una sonrisa —Practicaba kendo de forma ocasional cuando era más joven. Lo dejé al crecer, ya sabes, estudios, trabajo… la vida y esas cosas.
Hizo una breve pausa antes de añadir con una sonrisa leve—Pero verte usar una katana despertó algo. Supongo que me dieron ganas de desempolvar viejos hábitos.
Saeko abrió los ojos con sorpresa. Ella había entrenado toda su vida kendo, conocía la diferencia entre alguien que "sabía un poco" y alguien con una base sólida y refinada. El kendo de Takeshi no solo era correcto; era limpio, eficiente y peligroso. Sin adornos innecesarios.
Si lo comparaba… apenas estaba un escalón por debajo del de su padre. En ese momento el corazón le dio un pequeño vuelco.
"Un hombre verdaderamente increíble…" pensó, mirándolo de reojo, con una calidez extraña acumulándose en su pecho.
Un silencio breve se instaló entre ambos, uno cómodo… hasta que Saeko lo rompió.
—Hmmm… sensei —dijo, bajando un poco el tono mientras miraba alrededor, como asegurándose de que no hubiera un zombie acechando—¿Es realmente necesario limpiar todo el edificio?
Takeshi siguió su mirada, evaluando pasillos y las escaleras que daban al quinto piso —Ciertamente, Saeko. —La miró de reojo con una sonrisa —No querrás encontrarte con un cadáver a medianoche, ¿verdad?
Saeko ladeó la cabeza confundida sin comprender del todo, lo que ella no sabía era que Takeshi, en realidad, tenía razones más profundas al hacer esto.
En el grupo había tres personas prácticamente indefensas: Shizuka, Saya y Mai. Aunque Saya tuviera inteligencia, y Shizuka… bueno, Shizuka fuera Shizuka, la verdad era simple, si algo salía mal, no podrían reaccionar a tiempo.
Un solo zombi escondido, un ruido inesperado o un error mínimo. Eso bastaría para que una "variable no deseada" se volviera una tragedia irreversible.
Y Takeshi no estaba dispuesto a permitirlo, Saeko frunció el ceño, confundida. —Pero sensei… —dijo mientras limpiaba su katana de madera — ¿no quedamos en que solo usaríamos los pisos del primero al tercero?
Takeshi asintió levemente era cierto. La piscina estaba en el segundo piso, ideal para sacarse el calor y descanso. Los dormitorios del segundo y tercer piso ofrecían refugio suficiente, y tras deliberarlo, el grupo decidió por unanimidad establecerse en estos pisos.
Además habían sido meticulosos. Apilaron muebles, escritorios, estanterías y demás. Improvisaron obstáculos en todas las escaleras que conectaban el segundo con el tercer piso, creando trampas simples pero efectivas para ralentizar o incluso inmovilizar a cualquier zombi que intentara subir o bajar.
Sin duda era eficiente y más que suficiente, incluso para alguien con experiencia en situaciones extremas. Pero Takeshi no era simplemente cauteloso, era excesivamente cauteloso.
Saeko frunció levemente el ceño mientras lo observaba —Aunque no sé por qué, sensei… —dijo finalmente, con un leve suspiro y una sonrisa — Sin duda eres demasiado cuidadoso. Luego suavizó su expresión y añadió suavemente —Aun así, te apoyaré sin dudarlo.
En su interior, Saeko pensaba que Takeshi estaba exagerando. Desde un punto de vista estrictamente práctico, el edificio ya estaba lo bastante seguro. Pero, al mismo tiempo, algo cálido brotó de su pecho.
Él no estaba intentando controlar la situación por paranoia… Lo hacía porque quería protegerlos. Y esa idea, por alguna razón, la reconfortaba profundamente.
Además aunque Saeko no lo diría en voz alta había otra razón. Una más íntima, más arraigada en ella. En su corazón, sentía que apoyar a Takeshi era lo que debía de hacer como mujer.
Cuando Takeshi escuchó su respuesta, se quedó quieto un segundo y un sentimiento cálido le recorrió el pecho.
"Una mujer así…Alguien que confía en ti y te apoya sin condiciones…¿hay algo más perfecto que eso?"
No, definitivamente no había nada más valioso que eso. Aun así, Takeshi sabía que desde fuera podía parecer exagerado lo que hacía pero aún así no le importaba.
Realmente tenía un trauma con esas películas de terror donde los malditos clichés siempre se cumplían.
Accidentes que ocurrían por un descuido mínimo, muertes provocadas por curiosidad innecesaria. Personajes que pensaban "todo está bien" y bajaban la guardia… solo para pagar el precio segundos después.
Se giró hacia Saeko con una sonrisa burlona —¿No has visto esas películas? —dijo con voz alegre—Los accidentes siempre pasan por los pequeños detalles que nadie nota.
Levantó un dedo, enumerando con precisión cada una de ellas.
—¿Qué pasa si alguien escucha un ruido extraño por la noche? ¿Qué pasa si, por curiosidad, decide subir al tercer piso? ¿Y si se topa de frente con un cadáver… o peor, con un zombi que no habíamos visto?
—Pfft...jajaja!– Saeko al ver la expresión seria de Takeshi no pudo reprimir su risa comenzó a reírse delante de Takeshi suavemente.
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