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Chapter 10 - Capítulo 10: Cuando el mundo empezó a fallar

Nota del compilador

Después del evento del rescate marítimo, los gobiernos dejaron de intentar negar la existencia de las criaturas.

Intentaron algo diferente.

Minimizar.

Controlar.

Fragmentar la información.

Pero era tarde.

Los periódicos comenzaron a imprimir titulares que ya no podían ignorarse.

La mayoría de los ejemplares que encontré estaban incompletos.

Rasgados.

Manchados.

Quemados por la intemperie.

Algunos solo conservaban la mitad de una frase.

El resto lo reconstruí a través de testimonios de sobrevivientes.

Lo que sigue no es un único evento.

Es la suma de muchos.

Y todos ocurrieron en cuestión de semanas.

[Recorte 1 – Periódico costero / Fecha ilegible]

"Buque carguero desaparece en aguas abiertas tras perder comunicación…

Autoridades descartan ataque…

Investigación en curso…"

Testimonio asociado:

—No hubo tormenta —dice un ex operador portuario—. El radar mostró algo debajo. Algo grande. Después, el barco simplemente… dejó de estar.

[Recorte 2 – Diario nacional / Aviación]

"Avión comercial sufre falla en motor tras impacto con ave de gran tamaño…

Aterrizaje de emergencia fallido…"

Testimonio:

—No era un ave —dice un antiguo controlador aéreo—. Las aves no vuelan tan alto en formación… ni miden lo que eso medía.

[Recorte 3 – Sección local / Región montañosa]

"Grupo de excursionistas desaparece durante travesía…

Equipos de rescate no encuentran rastros…"

Testimonio:

—Los que regresaron no estaban heridos —dice un paramédico—. Pero no podían hablar con coherencia. Repetían lo mismo:

"Nos miraba desde arriba."

[Recorte 4 – Ciudad densamente poblada]

"Cierre preventivo de parques y reservas naturales…

Gobierno pide mantener la calma…"

Testimonio:

—La calma no era el problema —dice una mujer que vivía cerca de un parque urbano—. El problema era el sonido. Por las noches… algo caminaba.

Nota del compilador

Durante ese periodo, las autoridades cambiaron su lenguaje.

Ya no hablaban de "videos falsos".

Hablaban de:

"Fauna no identificada."

"Fenómenos biológicos emergentes."

"Eventos aislados."

Pero los eventos dejaron de ser aislados cuando comenzaron a afectar infraestructura.

Puertos cerrados.

Vuelos cancelados.

Zonas forestales prohibidas.

Patrullajes militares en áreas rurales.

Y lo más importante:

La población dejó de discutir si era real.

Comenzó a discutir qué hacer.

Testimonio – Superviviente urbano

—Lo peor no fue ver uno —dice un hombre que vivía en una ciudad grande—. Fue esperar verlo.

—La ciudad seguía funcionando… pero diferente. Menos gente en la calle. Más sirenas. Más helicópteros.

—Y luego empezaron los apagones.

Nota del compilador

La electricidad comenzó a fallar en regiones aisladas.

No por sabotaje.

Por interrupciones.

Torres dañadas en zonas boscosas.

Instalaciones costeras abandonadas tras ataques no confirmados.

Los sistemas modernos dependen de estabilidad.

Y estabilidad fue lo primero que se perdió.

Cierre

No fue un apocalipsis inmediato.

No hubo un día en que todo colapsó.

Hubo semanas.

Pequeñas fracturas acumulándose.

Desapariciones en el mar.

Impactos en el aire.

Sombras en los bosques.

Pasos en las ciudades.

El mundo no cayó de golpe.

Se debilitó.

Y cuando algo enorme pisa un sistema debilitado…

no necesita destruirlo.

Solo necesita empujarlo.

 

—La noche en que dejaron de ser lejanos—

 

Nota del compilador

Muchos de los registros que encontré en viviendas abandonadas eran irrelevantes.

Cumpleaños.

Recuerdos.

Mensajes de voz.

Fragmentos de vidas que terminaron sin saber que estaban siendo archivadas por el futuro.

El siguiente archivo fue recuperado de un teléfono móvil encontrado en una cabaña rural.

El dispositivo estaba descargado.

La estructura donde fue hallado estaba colapsada casi por completo, fue encontrado en una zona rural en el límite de la selva Amazónica.

No había cuerpos.

No encontré señales claras de lo que ocurrió después.

Solo el video.

[Archivo 52 – Interior / Cabaña / Noche]

La grabación comienza de forma casual.

Una mesa.

Platos servidos.

Risas.

La cámara la sostiene una adolescente.

—Estoy grabando porque mamá dice que después nunca tenemos fotos —dice, riendo.

El padre hace un gesto de molestia exagerada.

Los perros ladran afuera.

Nadie les presta atención al principio.

—Seguro vieron un zorro —dice alguien.

Los ladridos continúan.

Persistentes.

Más intensos.

La madre frunce el ceño.

—Es raro que no paren…

La adolescente gira la cámara hacia la ventana.

Oscuridad.

Solo bosque.

Los perros siguen ladrando hacia un punto específico.

No hacia todo.

Hacia algo.

—¿Ven algo? —pregunta la chica.

No se ve nada.

Solo árboles.

Los ladridos cambian.

Ya no son advertencia.

Son desesperación.

Uno de los perros salta la cerca.

El otro lo sigue.

Corren hacia el bosque.

Silencio.

Un silencio absoluto.

—¿Por qué se fueron así? —pregunta la madre.

Los segundos se alargan.

Entonces.

Un único ladrido.

Corto.

Interrumpido.

Después, nada.

La adolescente deja de reír.

La cámara tiembla ligeramente.

—Papá…

Las ramas del bosque se mueven.

No como si algo pequeño pasara.

Como si algo desplazara el aire.

Algo grande.

Una forma oscura se perfila entre los árboles.

Al principio no se distingue.

Luego se inclina hacia adelante.

Y aparece.

Una cabeza.

Mandíbula corta y poderosa.

Ojos frontales.

Cuernos sobre los ojos, cortos pero visibles.

La piel parece gruesa, irregular.

Respira.

Lento.

Pesado.

Está mirando la casa.

La adolescente susurra:

—¿Qué es eso…?

Nadie responde.

El animal inclina ligeramente la cabeza.

Observa.

Evalúa.

Un paso hacia adelante.

El suelo cruje.

Otro paso.

Más cerca.

La cámara enfoca torpemente.

La criatura tensa el cuerpo.

Y corre.

La imagen se sacude violentamente.

Un grito.

La cámara cae al suelo.

Se escucha madera quebrándose.

Ventanas estallando.

Gritos superpuestos.

Golpes.

Un rugido profundo que hace vibrar el audio.

El techo cruje.

Algo pesado impacta contra la estructura.

La grabación continúa unos segundos más.

Solo caos.

Luego estática.

Fin del archivo.

Nota del compilador

La cabaña estaba destruida desde dentro hacia afuera.

Como si la estructura hubiera sido atravesada por fuerza bruta.

No encontré restos de los perros.

No encontré restos humanos.

Solo marcas profundas en la tierra alrededor.

Huellas.

Bípedas.

De gran tamaño.

Este fue uno de los primeros registros donde la distancia desapareció por completo.

Ya no eran mares abiertos.

Ni selvas remotas.

Ni transmisiones oficiales.

Era una casa.

Y eso cambió algo en la mente colectiva.

Porque cuando el peligro entra por la puerta…

la civilización deja de sentirse sólida.

 

—Cuando entraron en la ciudad—

 

Nota del compilador

Hasta ese momento, la mayoría de los registros urbanos eran confusos.

Sombras entre edificios.

Ruidos nocturnos.

Daños atribuidos a vandalismo.

Pero este archivo es distinto.

No por la magnitud del evento.

Sino por el contexto.

Santiago.

Ciudad poblada.

Tráfico.

Gente.

Luz del día.

Este fue el primer registro claro de una criatura desplazándose dentro de un entorno urbano activo.

Y fue capturado por Matías y Sebastián.

[Archivo 57 – Exterior / Santiago / Tarde]

La cámara está encendida antes de que el evento comience.

Matías camina rápido.

—Están diciendo que hay algo en el centro —dice.

Se escuchan sirenas.

Personas corriendo en dirección contraria.

Sebastián aparece en cuadro, respirando agitado.

—No sabemos qué es —dice—. Pero no suena bien.

La grabación gira hacia una avenida.

Autos detenidos.

Puertas abiertas.

Un colectivo atravesado en medio de la calle.

Gritos.

—¿Qué pasó? —pregunta Matías a alguien fuera de cámara.

—¡Algo está chocando todo! —responde una mujer mientras corre.

Un golpe seco resuena más adelante.

Metal contra algo sólido.

La cámara enfoca hacia la esquina.

Y entonces lo ven.

No es alto como un saurópodo.

No es masivo como el del bosque.

Es más compacto.

Bípedo.

Cuerpo robusto.

Cola rígida.

Cabeza redondeada, gruesa, como una esfera sólida.

Golpea la puerta de un automóvil con la frente.

El impacto abolla el metal.

La criatura retrocede unos pasos.

Confundida.

Desorientada.

Sacude la cabeza.

Un segundo golpe.

El parabrisas estalla.

Sebastián susurra:

—Es un… es un paquicefalosaurio…

Matías no responde.

La criatura gira sobre sí misma, chocando contra un poste.

Gente grita.

Un hombre intenta acercarse con un palo.

—¡No! —grita Sebastián.

El animal reacciona al movimiento.

Corre.

No con intención de cazar.

Con pánico.

Golpea el costado de un bus detenido.

El vehículo se inclina.

Vidrios cayendo.

La criatura respira fuerte, confundida por el ruido, los motores, los gritos.

Golpea nuevamente.

Una moto sale despedida.

—No sabe dónde está —dice Sebastián, casi en shock—. No entiende este lugar…

Un disparo se escucha a lo lejos.

La criatura se detiene.

Mira en dirección al sonido.

Otro disparo.

La multitud se dispersa aún más.

La criatura gira abruptamente y corre por la calle lateral, desapareciendo entre autos y humo.

La cámara sigue unos segundos más.

Sirenas acercándose.

Personas llorando.

Un hombre herido en el suelo.

Matías baja la cámara lentamente.

—Eso… eso no vino a atacarnos —dice.

Sebastián niega.

—No.

Mira la avenida destruida.

—Nosotros estamos en su mundo ahora.

Silencio.

Nota del compilador

Los informes oficiales catalogaron el incidente como "animal salvaje desorientado".

No mencionaron su origen.

No mencionaron su anatomía.

No mencionaron que no pertenece a ningún ecosistema moderno.

Ese día hubo heridos.

Varios vehículos destruidos.

Y un mensaje claro.

Las ciudades ya no eran barreras.

Eran obstáculos.

Y los obstáculos se rompen.

Comunicado del Autor

Queridos lectores,

Quiero agradecerles sinceramente por todo el apoyo que le han dado a mis novelas. Cada lectura, comentario y mensaje significa mucho para mí, y es gracias a ustedes que estas historias siguen creciendo día a día.

Quería informarles que la próxima semana no habrá publicaciones de capítulos regulares de mis obras actuales. Sin embargo, no será una semana en silencio, ya que durante esos días estaré publicando el Capítulo 1 de una nueva historia, un proyecto muy especial en el que he estado trabajando.

Espero que puedan acompañarme también en este nuevo comienzo, así como lo han hecho con mis otras novelas.

Gracias por su apoyo constante y por ser parte de este camino como autor ❤️

— D. Navarrete

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