Cherreads

Chapter 74 - Capítulo 73:Depredación

Black Swan abrió la puerta e ingreso a la habitación de Aleph.

Su mirada se dirigió de inmediato a la mujer que estaba sentada en una lujosa silla colocada al lado de la bañera onírica.

Tenía las piernas cruzadas y un libro abierto sobre ellas, como si estuviera disfrutando de una lectura privada. Al ver a Black Swan, levantó la vista y sonrió con tranquilidad.

"Qué sorpresa verte aquí presente. ¿Hay algo en particular que te traiga a la habitación de un hombre en una noche como esta?"

Black Swan no respondió en lo absoluto más allá de darle una mirada dura en silencio.

"¿Por qué la cara tan larga?" Comentó mientras le ofrecía una sonrisa serena. "¿Te molesta mi presencia junto al heredero? No te preocupes, lo último que haría sería algo que pudiera perjudicarlo."

"¿Y esperas que crea en tus palabras después de saber cuál es tu verdadera naturaleza? ¿Y de todo lo que ha sufrido por tu culpa?"

Constanza soltó un suspiro exagerado y apoyó la mano en su mejilla, como si estuviera agotada por una molestia innecesaria.

"De verdad me impresiona lo gruñona que puedes llegar a ser. Y pensar que eres la hermana mayor de Kali. Ella al menos sabe ser divertida ¿Y a que sufrimiento te refieres? Sólo es una pequeña templanza que necesita para alcanzar su máximo potencial."

Black Swan avanzó unos cuantos pasos.

"Tu misma lo sabes, sólo rompiendo por completo su caparazón exterior esa cosa en su interior podrá florecer."

Black Swan la miro con frialdad.

"Dime por qué estás aquí. No hay razón para que una mosca como tú esté sumbando cerca de él."

"¿Qué hacer? ¿Qué hacer…?"

Constanza ladeó su cabeza mientras parpadeaba, tocando su labio con la punta de un dedo. La expresión en su rostro era deliberadamente inocente, casi infantil, aunque su mirada dejaba claro que no lo era en absoluto.

"¿Tal vez finalmente me he interesado en dejar descendencia? Después de todo, nuestra especie es una cada vez más rara en el Cosmos y que una hembra y un macho se encuentren es un suceso verdaderamente trascendental. Ya sabes, incluso si al final como heredero termina siendo incompetente..." Las mejillas de Constanza se enjorecieron mientras las acunaba con sus manos. "Aún podría ser un graaan semental~ Ser elegida por el para llevar su descendencia sería un gran honor ¿No lo crees?"

Repitió la frase con un tono cantarín que provocó que la mandíbula de Black Swan se tensara aún más. Constanza lo notó pero no le dio mucha importancia mientras soltaba un bostezo con pereza.

"Aleja tus sucias y traicioneras manos de él."

Constanza llevó sus manos a su boca con una expresión herida.

"Ah, que tristeza ¿La hermana mayor no está dispuesta a reconocerme como su cuñada? Que remedio~ ¿Tal vez deba consumar el acto con él en secreto, tener su progenie e informarte cuando ya no haya posibilidad de que interfieras?"

"De verdad sabes como hacer que alguien te odie profundamente."

"¿Oh? ¿Podria ser que lo que realmente te moleste no sea que efectúe el acto en sí, sino que no puedas presenciarlo? No te preocupes, siempre podría ponerte restricciones mientras te permito observar cómodamente desde una silla. Soy realmente amable ¿Verdad?"

La frialdad en los ojos de Black Swan se intensificó mientras el suelo a sus pies comenzaba a cristalizarse.

"Que carácter, ya no puedes soportar ni una simple broma." Constanza hizo un puchero. "Realmente te ha afectado reencontrarte con él tras miles de años."

La expresión en el rostro de Black Swan no cambió, pero el leve temblor de su cuerpo fue suficiente para delatar que sus palabras la habían afectado.

"... Aunque supongo que ya no queda nada por hacer." Entre cerrando sus ojos le dio una mirada un tanto divertida a Black Swan.

"... ¿A que te refieres?"

"Kali cumplió su cometido, después de todo."

Constanza miró con curiosidad como numerosas manos comenzaron a manifestarse desde las sombras de la habitación y a varías medusas flotantes.

Por un breve instante, el cabello de Black Swan se tornó rosa antes de regresar a la normalidad.

"... ¿Que problema es el que ustedes, hermanas, tienen que les gusta ocultar el color real de sus cabellos?" Pregunto Constanza con curiosidad. "¿Estan quizás en su fase rebelde?"

"¿Qué clase de estupidez acaban de hacer tu y Kali?"

Constanza se abrazó a sí misma mientras se sonrojaba, inclinando la cabeza hacia un lado como si recordara algo agradable.

"¿Hmm? ¿Deberia decírtelo?" Murmuro. "Bueno, puedo decirte que le dimos un pequeño empujoncito para ayudar al heredero a dar sus primeros pasos en el camino correcto."

Constanza sonrió con dulzura.

"Aunque si quieres que use palabras más bonitas. ¿Por que no decir que he visto a un lindo pajarito preparar sus plumas para alzar el vuelo una vez más?"

Los ojos de Black Swan se abrieron y no pudo evitar mirarla como si fuera estúpida.

"¿Sabes lo que acabas de hacer?"

Constanza rió de nuevo, una llama del mismo color que sus ojos se alzó y tragó algunas de las manos y medusas lo suficientemente estúpidas como para acercarse. Levantó el libro entre sus manos, sosteniéndolo con delicadeza.

"Lo he visto por medio de Kali. El batir de aquellas frágiles alas contra el cruel viento que quiere tirarlo al suelo. Pero veo que por mucho que busque transmitirte esta sensación mediante palabras el mensaje parece perderse en el camino." Constanza suspiro mientras la miraba como si fuera una anciana problemática. "Aunque quisiera guardar esta vista sólo para mí... Supongo que puedo ser generosa y mostrartela, al fin y al cabo sería malo no mostrarle la cortesía adecuada a una invitada, por mucho que su presencia no sea bienvenida. ¿No es así, desdichada cu-ña-da~?"

Abrió el libro. La página en blanco pareció absorber la luz de la habitación, y todo el lugar fue reemplazado por otro.

El sonido de innumerables insectos y alimañas llegó a sus oídos, acompañado de una sensación fangosa bajo sus botas.

"... ¿Un pantano?" Murmuro mientras miraba los nuevos alrededores. "¿Donde estamos?"

Pregunto a Constanza, pero ella simplemente contemplo todo con una sonrisa suave mientras sus dedos apoyados en la encuadernación del libro tamborilraban sobre la tapa siguiendo el ritmo de los goteos del agua.

La expresión en el rostro de Black Swan se oscureció mientras veía a una mujer de cabello azul en coletas que vestía algo que apenas calificaba como ropa, flotando delante de Aleph.

"Esto no es necesario, heredero. Aún tienes otros caminos y opciones que no has explorado."

"Ya hice mi eleccion, Kali." Aleph avanzaba sin dudar. "Aún así, agradezco tu oferta de forma sincera."

Kali suspiro mientras se llevaba una mano al rostro.

"Siempre terco ¿Verdad?"

"Podrías morir."

Aleph soltó un resoplido mientras avanzaba.

"Hmph. Si muero, que sea por mi propia decisión y no por la de alguien más."

Kali extendió una mano hacia él, pero se detuvo con un suspiro.

Aleph pasó a su lado sin mirar hacia atrás.

Black Swan apretó los dientes.

"Detenlo, estúpida. Todavía estas a tiempo."

Constanza pasó la yema de su dedo por el borde de la página mientras soltaba una risita.

"Ya no~."

Aleph llegó al borde de un lago.

Sus aguas eran negras como la brea, esqueletos de criaturas espantosas se movían en su superficie como si aún quedará el más mínimo rastro de conciencia en sus cuerpos.

Entró en él sin vacilar.

El líquido espeso lo cubrió en cuestión de segundos.

Black Swan se tensó al ver los primeros movimientos debajo de la superficie.

Miles de extremidades emergieron.

Brazos, patas, tentáculos, garras, todas tomaron a Aleph al mismo tiempo.

Las garras dividieron su carne en tiras, los brazos la arrancaron, las patas lo pisotearon sin piedad e innumerables hileras de dientes se encargaron del resto.

A pesar de todo la expresión en su rostro permaneció sin cambios, aunque la luz en sus ojos comenzaba a atenuarse.

Black Swan se inclinó hacia adelante.

"Esto es absurdo. ¡Detenlo!"

Constanza mantuvo su sonrisa, aunque sus ojos estaban fijos en el centro de los sucesos, como si no quisiera perderse ni un solo detalle.

"Es hermoso, ¿no crees?"

Black Swan la miró con una ira helada.

"Esto no es belleza, simplemente están manchando su interior."

Constanza parpadeo.

"¿Machando?" Pronto su cuerpo comenzó a temblar mientras soltaba una larga carcajada. "... ¡No, sólo está saliendo a flote su verdadero y auténtico ser! Lo que debería haber sido desde el principio."

Aleph desapareció bajo el mar de extremidades.

"Miralo alzarse desde la miseria..." Comentó mientras abrazaba su propio cuerpo.

Cuando un destello azul-verdoso brotó del fondo.

Una llama etérea emergió desde los restos de aquella masa amorfa de carne.

No tenía forma definida, pero se movía como algo vivo. Cada criatura que la tocaba era consumida por ella sin dejar rastro.

La temperatura del agua aumentó a niveles ridículos.

El calor levantó vapor blanco que ascendió rápidamente hasta cubrirlo todo.

Black Swan intentó observar a través de la opacidad, pero era inútil.

Constanza cerró un ojo, divertida.

"No puedes verlo~. Mirona~ ¿No sabes que incluso un hombre puede ser tímido al cambiar su look~?"

Cuando el vapor se disipó, Aleph emergió de las aguas negras. Sus pasos resonaron en el silencioso pantano. A medida que su figura salía del agua, esta se volvía cada vez más cristalina.

La musculatura de su torso había cambiado, definida de forma más clara. Una extraña masa de un color negro se movió por su cuerpo hasta formar una armadura similar a la de un Explorador del Vacío de la Legión Antimateria, dos cuernos se formaron en su cabeza, su base era púrpura mientras que a medida que se acercaban a la punta el color se tornaba más en un rosa brillante.

Sus ojos dorados habían sido remplazados por unos púrpuras con tonalidades rosa, brillaban con una intensidad inhumana.

Black Swan dio un paso hacia atrás.

"¿Entiendes siquiera la magnitud de lo que hicieron?"

Constanza observaba la escena con una expresión casi soñadora. Cerró el libro sin apartar la mirada de la visión final.

"¿Entenderlo? Oh querida. Lo entiendo todo."

Black Swan le dio una mirada muerta.

"¿Estas segura de que no eres tú quien no entiende nada, "Black Swan"? Se ha purgado parte de las cadenas que colocaste en su interior."

Kali se acercó a Aleph. Su rostro mostraba una mezcla de alivio y desasosiego.

"¿Cómo te sientes?"

"Tengo hambre, mucha hambre." Aleph levantó la mirada hacia un punto que la visión no mostraba.

Black Swan se volteó hacia Constanza.

"Tu estupidez no tiene límite. Podrías haber roto algo que no puede repararse."

Constanza apoyó el libro sobre sus rodillas y llevó un dedo a sus labios.

"¿Roto? Yo diría que, por primera vez, este pobre pajarito podrá emprender un vuelo sin molestias."

Su atención volvió a Aleph, que en la visión daba un paso fuera del pantano con las gotas negras resbalando por su clavícula, pecho y abdomen.

"¿No era eso lo que tú querías?"

"Yo... quería su salvación, no verlo convertido en algo que justifique su caza."

"Un nuevo sol va a alzarse en el fin de los tiempos."

Black Swan cerró los ojos.

"Es triste, que a pesar de conocer esas palabras."

La mirada de Black Swan se cruzó con la de Constanza mientras llamas fantasmagóricas comenzaban a transportar su cuerpo a otro lugar.

"No entiendes en lo más mínimo su significado real."

******************

"¿Estas segura que tus acciones son correctas?" Pregunto Kali mientras miraba a Constanza beber tranquilamente el té en su taza. "¿Estuvo bien decirle eso?"

Constanza dejó la taza de té en la mesa y le dirigió una mirada bastante divertida.

"¿Que hay de malo en ello? Sólo le dije unas cuantas palabras y deje que ella misma las interpretará a su conveniencia, ¿no te parece divertido ver cómo aquella tonta parecer armar el panorama con información incorrecta?"

La expresión de Kali se torció un poco mientras se alejaba de su compañera.

"No te preocupes, sólo jugaré dentro de lo necesario. No tengo intenciones de ser tan "cruel" con una mujer tan tonta como para caer en los engaños del Enigma."

Kali suspiro y se sentó en una silla antes de tomar una taza de té para si misma.

"No comprendo por que ambas parecen tener una fijación tan fuerte por el heredero..."

Constanza ladeo su cabeza con una expresión pensativa.

"¿Quieres razones? Supongo que no hace daño hablarte un poco más al respecto."

Constanza sostuvo la taza entre sus dedos con delicadeza, como si el simple acto de sujetarla fuera parte de una representación cuidadosamente ensayada. Dio un sorbo lento antes de hablar.

"En realidad, no hay nada especial en Aleph Avesta."

Kali levantó la cabeza de inmediato.

"…¿A que te refieres?"

Constanza ladeó su cabeza con una expresión pensativa.

"No es brillante." Continuó. "No es particularmente inteligente. No destaca por ingenio, ni por temple, ni por presencia. Es torpe al expresarse, impulsivo cuando no debería serlo, y absurdamente emocional en los momentos menos oportunos."

Kali frunció el ceño.

"Eso no suena como una evaluación objetiva."

"Lo es." Respondió Constanza con tranquilidad. "Su personalidad es infantil. Su madurez emocional deja mucho que desear. Reacciona antes de pensar, se aferra antes de comprender, idealiza antes de aceptar."

Kali apretó los labios.

"Eso no explica por qué sigues tan aferrada a él como el centro de tu plan."

Constanza bajó la taza y apoyó el codo sobre la mesa.

"Porque nada de eso es su yo "real" en el sentido estricto de la palabra. Lo que necesitamos es a su yo real."

Kali parpadeó con desconcierto.

"…Explícate."

"Ese no es su estado natural." Dijo Constanza. "Es el resultado de una intervención innecesaria."

Sus dedos trazaron el borde del platillo.

"Una idiota decidió que debía 'protegerlo'. Lo envolvió, lo contuvo, lo amarró con cadenas que jamás debieron existir." Sonrió apenas. "Y al hacerlo, introdujo variables que no tenían cabida en el papel que el debía desempeñar."

Kali sintió un leve nudo en el estómago.

"¿Black Swan?"

Constanza asintió con suavidad.

"¿Esas variables…?"

"Son comportamientos que no encajan." Explicó Constanza. "Reacciones que no nacen de él, sino del miedo inculcado, de apegos artificiales y la culpa heredada. Un sentido de responsabilidad que no corresponde a su origen."

Kali desvió la mirada.

"Aun así, ella cree que lo está salvando."

Constanza rió por lo bajo.

"Salvarlo de sí mismo." Murmuró. "Qué idea tan encantadora."

Kali la observó con inquietud.

"No pareces preocupada."

"No lo estoy."

"¿Por qué?"

Constanza cruzó las piernas con calma.

"Porque no importa cuántas cadenas le coloquen." Dijo. "Su verdadero ser siempre terminará emergiendo."

Kali tragó saliva.

"Hablas como si fuera inevitable."

"Lo es."

"¿Cómo puedes afirmarlo con tanta seguridad?"

Constanza apoyó la mejilla en su mano.

"Porque el Esclavo del Destino es sorprendentemente cooperativo cuando sabe que le conviene." Dijo con ligereza. "A cambio de mi participación en ciertos proyectos futuros… me mostró algunas cosas interesantes sobre el heredero."

Kali sintió un escalofrío.

"…¿Qué clase de cosas?"

Constanza sonrió de forma más amplia.

"Existe un ser." Dijo. "Uno cuya codicia no conoce límite alguno. No desea equilibrio. No busca intercambio. Su anhelo es absoluto."

En medio del silencio, el único sonido presente además de su voz fue el de la taza al colocarla sobre el plato en la mesa.

"Mi deseo." Continuó Constanza. "Es encontrarlo, y Aleph Avesta, la llave."

**************

A su alrededor, el espacio se extendía en todas direcciones, profundo e insondable. El negro del cosmos estaba salpicado de innumerables asteroides que flotaban en una órbita errática alrededor de un gigantesco remolino azul que dominaba el centro de aquel dominio extraño, como si todo lo existente fuese arrastrado lenta pero inevitablemente hacia él.

Aleph tardó unos segundos en procesar dónde estaba. Parpadeó, frunció el ceño y finalmente soltó una risa seca antes de darse una palmada en la frente.

"Claro…" Murmuró. "Tenía que ser esto... ¡Muestrate Aha, bastardo risueño!"

La respuesta que esperaba no llegó pero eso no le provocó ninguna sensación de paz, mientras se preguntaba que podría estar ocurriendo.

"Vaya idiota, una vez más masticando más de lo que puede soportar. Dos no fueron suficientes para saciar tu estúpida hambre así que fuiste por un tercero."

La idea le resultó tan absurda que estuvo a punto de reírse, aunque finalmente opto por no hacerlo. En lugar de eso, respiró hondo y comenzó a avanzar, sin un rumbo claro, porque quedarse quieto no iba a resolver nada.

"¿De verdad crees eso?"

Aleph se detuvo. La voz no tenía una dirección concreta. No provenía del frente ni de la espalda, ni siquiera parecía estar suspendida en el espacio.

"Genial" Gruñó. "Ahora también hablo solo."

"¿Puedes decir con seguridad que incluso si sales de aquí no dejarás de morder más de lo que puedes masticar?"

Aleph fruncio el ceño al oír una segunda voz y giró sobre sí mismo, buscando un rostro, una silueta, cualquier cosa.

"Muéstrense." Dijo. "Si van a molestar, al menos tengan la decencia de hacerlo de frente."

"¿En la profundidad de la noche qué pensamientos asolaban tu mente mientras tu vista permanecía fija en el cielo?"

El cuerpo de Aleph se tensó, podía reconocer aquella forma de hablar.

"…Dante Angello Alessio, así era como me llamaba ¿Verdad?"

Frente a él se encontraba un joven compuesto enteramente de cristal. No era alto, apenas alcanzaba el metro cincuenta y ocho, con el cabello cayéndole un poco por debajo de los hombros y un flequillo que cubría uno de sus ojos tras unos lentes. Vestía ropa holgada. Su rostro, al igual que su voz, era marcadamente andrógino.

Al escuchar su nombre completo, Dante alzó una mano y se rascó la mejilla con evidente incomodidad.

"No hacía falta usar el nombre completo ¿sabes?" Respondió. "Dante está bien o si lo prefieres como Angie, así nos llamaban los demás ¿Recuerdas?"

"No sabía que "los demás" existían aquí." Replicó Aleph.

"¡¿Por qué tanta rigidez?!"

Aleph sintió la presencia incluso antes de girarse. Un segundo joven de cristal se materializó a su espalda, claramente más alto, alrededor de un metro setenta y seis. Tenía el cabello corto, despeinado, y una sonrisa descarada que contrastaba con la tensión del lugar.

"Siempre igual." Añadió Caelus. "¡Relájate un poco! ¿sí?"

Dante suspiró con fastidio.

"... ¡Se suponía que esto iba a ser una entrada espectacular!" Le recriminó. "Mientras este imbécil caminaba distraído como un idiota ya habíamos planeado exactamente qué decirle."

"Oh, vamos." Bufó Caelus. "¿Qué impresión querías dar? ¿Recordarle que en el pasado tenía un rostro y voz como de niña?"

Dante se quedó en silencio, mientras lo miraba inexpresivamente.

Antes de que Caelus pudiera reaccionar, Dante le hundió el puño en el estómago. El impacto lo obligó a doblarse, soltando una mezcla de insultos y quejidos.

"Malditos enanos..." Escupió Caelus desde el suelo. "Todos son igual de malignos."

Dante sonrió y lo pateo lejos, ignorándolo por completo, volvió su atención a Aleph.

"Ahora sí." Dijo con calma. "Te hice una pregunta."

Aleph los observó en silencio durante varios segundos. Antes de finalmente suspirar.

"Libertad, ese es mi deseo. Quiero poder moverme más allá de donde llegue la vista, por encima de cualquier horizonte o límite."

Dante asintió, satisfecho. Caelus, ya incorporado, imitó el gesto.

"Entonces explícanos algo." Dijo Caelus, con una seriedad que borró su sonrisa. "Si ese es realmente tu deseo… ¿Por qué pareces ir en su contra?"

Aleph frunció el ceño con disgusto.

"¿De qué estás hablando?"

Dante dio un paso al frente.

"¿Cómo puedes atreverte a anhelar el mañana cuando tu corazón sigue atado al pasado?" Dijo Dante.

"¿Cómo puedes avanzar si arrastras un ancla que tú mismo te niegas a soltar?" Agregó Caelus.

Aleph apretó los puños.

"No saben nada." Espetó. "¡Ustedes ni siquiera son reales! Solo son mis malditos pensamientos intrusivos."

Se giró dándoles la espalda, ignorando sus palabras, y continuó caminando por varios minutos, pero pronto se percató de algo.

Se alejaba del punto de partida, pero el remolino azul parecía siempre igual de distante.

Como si para empezar, ni siquiera hubiera dado el primer paso.

"Negarlo no lo hace desaparecer." Dijo Dante, apareciendo a su lado.

"Ni lo vuelve falso." Agregó Caelus desde el otro.

"Niegas tener miedo y aún así tiemblas en la oscuridad, miras con nerviosismo las puertas y ventanas cerradas..."

Aleph se detuvo de golpe y apretó sus puños en silencio.

"¿Qué es más patético?" Preguntó Dante. "¿Tener miedo y aun así elegir con terquedad la senda que recorrerás?"

"¿O esconderte detrás de una falacia para dejar que ese miedo vague dentro de ti hasta que te explote en la cara?"

Aleph dejó escapar el aire lentamente. Se dejó caer al suelo y alzó las manos en señal de rendición.

"Está bien." Dijo. "Hablen."

Dante se agachó frente a él.

"¿A quién intentas engañar con esa fachada?" Preguntó. "Un disfraz, por bien construido que esté, siempre termina desgastándose."

Caelus se cruzó de brazos.

"¿Qué impulsa realmente tus acciones? ¿Quieres ser confiable? ¿Un deseo de aprobación? ¿O es simplemente el miedo al abandono?"

Aleph cerró sus ojos sin ofrecerles una respuesta.

"Entonces dime." Insistió Dante. "¿Por qué te aferras a traumas que no te pertenecen?"

"A recuerdos que no viviste." Añadió Caelus. "A experiencias ajenas. A sueños que fueron tomados de otros."

Aleph tragó saliva.

Dante y Caelus le dieron miradas serias.

"Esa es la verdad." Dijo Dante. "No puedes avanzar…"

"Porque sigues aferrándote al pasado." Concluyó Caelus. "Y mientras lo hagas, ningún camino te llevará a ningún lugar."

"No puedes seguir fingiendo que esto es un accidente, que simplemente sucede y tú lo padeces."

Caelus chasqueó la lengua.

"Porque no es así." Añadió mientras sacudía su cabeza con decepción. "Tú eliges quedarte ahí."

Aleph levantó la cabeza con brusquedad.

"¿Elegir?" Repitió. "¿De verdad creen que todo esto es una elección?"

Dante no apartó su vista de la mirada hostil de Aleph.

"Yo me sometí al destino." Dijo con serenidad. "Acepté lo que venía, incluso cuando no me gustaba. Incluso cuando dolía... ¿A que me llevó eso? Tu mismo deberías saber la respuesta, si Kevin no hubiera estado presente aquel día no estaríamos teniendo esta conversación."

Caelus se pasó una mano por la cabeza.

"Y yo deseaba hacer lo contrario." Intervino. "Me negué a aceptar que todo estuviera escrito. Decidí que, si iba a caer, al menos sería por mi propia mano."

Aleph los miró a ambos, confundido.

"¿Y qué se supone que esperan que haga con todo eso? ¿Que lloré? ¿Que grite que he tomado mi decisión y que puedo pararme sobre un Aeon mientras me declaró el amo del universo?"

"Decidir." Respondieron casi al mismo tiempo.

Dante dio un paso al frente.

"Somos los grilletes que atan tus emociones al pasado." Dijo sin rodeos. "Las cadenas que sigues arrastrando incluso cuando dices que quieres avanzar."

"Nos usas como anclas." Continuó Caelus. "Como meras excusas y justificaciones para tus actos."

Aleph negó con la cabeza.

"¿Acaso no son ustedes parte de mí? Debería ser natural que hasta cierto punto me parezca a alguno de los dos."

"No, puede que eso sea lo que tú creas." Corrigió Dante. "Pero dista bastante de la realidad, sólo somos restos."

"Como meros fantasmas traídos ante ti por el espectro de la Reminiscencia." Añadió Caelus. "Ecos que ya cumplieron su función."

"Si sigues aferrándote a nosotros…" Dijo Dante. "Nunca dejarás de perpetuar nuestras vidas."

"¿Como podrás comenzar tu vida si lo único que haces es continuar la nuestra?" Concluyó Caelus.

Aleph apretó los dientes.

"¿Entonces qué quieren que haga?" Preguntó en voz baja. "¿Que abandone lo que en un principio me definió?"

"Debes dejarnos atrás." Respondió Dante.

"Debes soltar todo ese dolor acumulado." Añadió Caelus. "Todas esas fantasías que no te pertenecen."

"¿Y si no sé lo que quiero? ¿Y si ni siquiera tengo un punto de partida?"

Aleph cerró sus ojos mientras un ligero temblor recorría su cuerpo.

"Todo lo que me define, todo lo que soy, incluso la mayor parte de mis relaciones, mis sueños y esperanzas... La mayoría fue heredado de ustedes."

Dante apoyó una mano en su hombro izquierdo.

"No es un pecado no tener sueños ni ambiciones."

Caelus colocó su mano en su otro hombro derecho.

"Lo único imperdonable sería quedarte inmóvil."

Aleph se pasó una mano por la nuca.

"El único fin de las posibilidades es la muerte." Continuó Dante. "Mientras sigas vivo, tus opciones no tienen límite alguno."

"Hoy no tienes la respuesta." Dijo Caelus. "Y quizá mañana tampoco."

"Pero la tendrás." Afirmó Dante.

Ambos tiraron de él hacia arriba. Aleph se puso de pie con torpeza y, de pronto, soltó una risa.

"… Tch ¿Que tan solo debo sentirme para que unos fantasmas tengan que darme una charla motivacional?"

Dante y Caelus sonrieron.

"¿Tal vez todo el café de Himeko acumulado tuvo un efecto tardío en tu cuerpo?" Dijo Dante mientras le daba un golpecito en el hombro.

"... ¡O tal vez Stelle llevó al Dr Jonathan a darte una consulta mientras estabas dormido!" Comentó Caelus entre risas.

Mientras Aleph se alejaba, el cristal que formaba sus cuerpos comenzó a resquebrajarse, volviéndose opaco, desvaneciéndose lentamente hasta no dejar rastro alguno.

"Hagas lo que hagas, toma una decisión de la que jamás te arrepentirás." Murmuro Caelus.

"Abraza el nuevo día, ya no te pierdas mirando las estrellas en soledad. Disfruta de la calidez del amanecer junto a quienes aprecias." Murmuro Dante.

".... Ojalá el peso del "amor" de la Reminiscencia no te aplaste."

....

Aleph continuó avanzando por el lugar mientras veía con una sonrisa como cada vez estaba más cerca de aquel lejano remolino.

Un sonido extraño lo llevó a detenerse, era lo suficientemente fuerte como para no poder ignorarlo incluso en la vastedad del espacio.

"... ¿El chillido de un insecto?" Murmuro mientras intentaba identificar donde lo había escuchado antes. Aleph miro entre el remolino y la dirección de donde venía aquel sonido mientras sopesaba sus opciones.

"Ugh..." Al final se rasco la nuca con molestia mientras se desviaba hacia la derecha en dirección a aquel chillido. "Maldita curiosidad."

....

A medida que se acercaba, más cambiaba la expresión de Aleph mientras comenzaba a percatarse de que había sido una idea terrible tomar esta decisión.

Sus ojos se abrieron con sorpresa mientras veía lo que tenía a prácticamente sólo un par de metros.

Ante él yacía un insecto de proporciones titánicas, tan vasto que Aleph no se atrevió a intentar medirlo siquiera. Su forma recordaba a la de un escarabajo, con un exoesqueleto negro como el vacío mismo y dos enormes cuernos que se extendían hacia el frente, recorridos por tonos púrpura, fucsia y rosa que contrastaban violentamente con su cuerpo oscuro. Un torso humanoide carente de cabeza se encontraba presente sobre su espalda.

La mitad posterior del insecto estaba destrozada. El cuerpo se encontraba partido, cercenado, aplastado contra la nada, como si algo de una magnitud aún mayor lo hubiera presionado sin terminar de destruirlo por completo. Fragmentos de su exoesqueleto flotaban a su alrededor y la criatura apenas parecía capaz de sostenerse.

Aleph tragó saliva.

Reconoció lo que estaba viendo.

El alguna vez majestuoso Rey de las Arenas reducido a un estado patético, moribundo, apenas aferrado a la existencia.

Al percatarse de la presencia de Aleph, el insecto emitió un chillido eufórico.

Antes de que Aleph pudiera reaccionar, su cuerpo fue salpicado por la sangre del insecto.

La sustancia, de un color rosa purpúreo intenso, brotó con violencia y se extendió por el suelo del dominio, expandiéndose hasta formar un círculo perfecto alrededor de ambos.

Aleph intentó retroceder, pero una fuerza invisible lo mantuvo fijo en su lugar mientras Tayzzyronth emitía un último chillido, más débil que el anterior, pero cargado de una euforia incomprensible.

Aleph dejó escapar un suspiro.

"¿Que demonios estoy haciendo?"

Se preguntó mientras extendía su mano para tocar una de las patas del insecto.

En ese instante, una risa estridente resonó en el espacio mientras un escalofrío recorría la espalda de Aleph.

Desde ninguna parte en particular, comenzaron a caer artículos de fiesta.

Serpentinas, confeti, globos y pelotas de playa llovian a montones.

Dentro del círculo de sangre, una máscara de ópera de un naranja brillante descendió lentamente hasta caer sobre el rostro de Aleph.

Su visión comenzó a nublarse mientras veía a Tayzzyronth posicionarse sobre él.

************

Stelle abrió los ojos de golpe.

"Ugh..." Soltó un quejido al sentir un leve dolor de cabeza acompañado de una presión incómoda en el pecho.

Se incorporó en la cama y recorrió la habitación con la mirada. Por alguna razón las luces estaban completamente apagadas. La iluminación no provenía de lámparas visibles, sino de un resplandor difuso que parecía filtrarse desde todas direcciones, como la luz del sol vista desde el fondo del agua.

".... Es como esa habitación de Misha." Murmuro mientras se ponía de pie, tomaba a su fiel amigo y compañero, Jonathan el bate y salía de la habitación.

A unos pasos de distancia, Acheron permanecía inmóvil, de espaldas a ella, observando un pasillo oscuro en completo silencio.

"... Angie."

Stelle ladeo su cabeza con desconcierto.

"¿Acheron?"

"¿Oh?"

Ella se giró para mirarla.

"Veo que ya despertaste."

Stelle se rasco la mejilla con incomodidad.

"Sí…"

Acheron asintió sin añadir nada más y comenzó a caminar. Stelle la siguió mientras se esforzaba por tratar de encontrar un tema de conversación para borrar el silencio incómodo que había entre ambas.

No avanzaron demasiado cuando una figura emergió desde uno de los corredores laterales. Black Swan estaba allí con los brazos cruzados y una expresión bastante oscurecida, al percatarse de su presencia las observó en silencio por unos cortos instantes antes de suavizar su expresión y sonreír.

"Es un gusto verlas despiertas."

"¡Black Swan! Justo la persona que necesitaba." Respondió Stelle. "Necesito una respuesta clara. ¿Dónde estamos exactamente? ¿Ya salimos del sueño o no?"

"Si y no." Respondió. "Este es un espacio intermedio que existe entre el sueño y la realidad al que sólo pueden acceder aquellos que han despertado del Sueño de Ena."

Stelle suspiro.

"Genial. Entonces seguimos atrapados."

"Podría decirse así."

Black Swan dio un paso adelante.

"Dime, Stelle… ¿recuerdas cuál era la ambición de Sunday? Verás..."

"¡No me digas! Puedo llegar a la respuesta por mi cuenta."

Black Swan alzó ambas manos en señal de rendición.

"Muy bien."

Stelle chasqueó los dedos.

"Ugh debería ser ¡ah! ¡Usar el Stellaron y esa cosa de la voluntad colectiva u algo de los más de cien mil miembros de la familia Roble, más los deseos de todos los que siguen dormidos para…"

Stelle se quedó momentáneamente en silencio con una expresión pensativa. Luego frunció el ceño y se rascó la mejilla con algo de vergüenza.

"Erm hasta allí es donde puedo recordar..."

Sonrió y levantó el pulgar con orgullo.

"Pero no voy tan mal, ¿no?"

Acheron cerró los ojos un instante y Black Swan suspiró.

"Es bastante acertado, sólo te falto una cosa, su objetivo final. El cual es usar todo eso para usurpar La Armonía y restaurar El Orden."

Stelle bajó lentamente su brazo.

"Guau." Murmuró mientras las tres retomaban la caminata. "Realmente nada modesto. Por cierto... ¿A dónde vamos ahora?" Preguntó Stelle.

"A reunirnos con los demás que despertaron del Sueño." Comentó Black Swan.

"Me gustaría hacerles una pregunta ¿Cómo pasó esto? ¿Como fue que el sueño terminó mezclándose con la realidad?"

"Los seguidores del Orden hicieron uso del Stellaron para filtrar la memoria de Asdana hacia la realidad. Lo que provocó una superposición del paisaje onírico con la realidad, dando lugar a la situación actual." Explicó Acheron. "Por eso la gente cree estar despierta. Cuando en realidad sus espíritus ya han sido tomados por el sueño."

"Ya te había explicado un poco al respecto." Dijo Black Swan. "Este "paraíso" les da un mundo donde todos viven su fantasía ideal, de la cual nadie quiere despertar. Si no fuera por la oportuna intervención de Acheron… este sueño habría sido permanente."

Black Swan parecía un poco avergonzada.

"Incluso yo, a pesar de ser una Memokeeper, no pude evitar caer presa en esas ilusiones..."

"Esta conversación puede esperar, primero debemos reunirnos con aquellos cuya voluntad es firme, y finalmente poner fin a esta larga noche." Comentó Acheron.

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