Capítulo 29: El Juicio de la Arquitecta
El silencio en la oficina privada de Sera no era el silencio pacífico qué uno esperaría del cielo; era una silencio tenso cargado como una presión atmosférica, un vacío de sonido que zumbaba en los oídos como el prelude de una tormenta celestial apenas contenida.
Las paredes de cristal opaco impedían que incluso la luz más indiscreta de los niveles superiores e inferiores filtrara lo que allí estaba apunto de suceder, creando una cámara de aislamiento perfecta donde las palabras adquirían el peso de una sentencia divina.
Vesper permanecía en el centro de la sala, flanqueada por un Adán inusualmente callado —aunque con una sonrisa de suficiencia que jugueteaba en la comisura de su máscara— y una Lute que mantenía la mano sobre el pomo de su espada, no por amenaza hacia Vesper, sino como un escudo psicológico contra la aura abrumadora qué la Serafín Superior, liberaba de forma inconsciente.
—El informe, Vesper —ordenó Sera, su voz resonando con una autoridad que hacía vibrar los cimientos de la sala, no por volumen, sino por la densidad de milenios de experiencia gobernando el cielo—. Explica el origen de los materiales residuales y la naturaleza de la detonación que comprometió la integridad estructural del Cuartel de Exterminio. Y hazlo de manera que un querubín pueda comprender, no como un manual técnico de tu... inventiva.
Vesper, se quitó su casco modificado con un movimiento mecánico y preciso, revelando su rostro. No parpadeó, Sus ojos, desprovistos de la calidez que se espera de un ser angelical, miraron a los ojos de Sera con la transparencia analítica de un sistema táctico.
No había miedo, ni arrepentimiento, ni siquiera la sumisión protocolaria (que Emily siempre mencionaba con un programa inecesario en el concejo del cielo). Había algo más inquietante que Sera notó al instante: una indiferencia absoluta hacia las consecuencias emocionales de sus actos.
Vesper guardando su casco con un destello, inclino ligeramente la cabeza y comenzó su explicación con un tono de voz plana, en ese tono de Kuudere Certificada que trataba un evento catastrófico como una simple programa en segundo plano de un ordenador cualquiera.
—Durante el despliegue del Segundo Exterminio, identificamos y me ordenaron ejecutar a una unidad de clase Overlord: Caleb Carmine —Explicó Vesper, enumerando los hechos desde el código fuente—. Como subproducto de la neutralización, recuperé un prototipo de armamento híbrido que integraba acero angelical con frecuencias de energía demoníaca antigua. El artefacto en cuestión operaba mediante un sistema de resonancia armónica que permitía la canalización de esencias superiores a través de un sistema qué intentaba suprimir y emular la energía sagrada, mediante ingeniería inversa.
Adán soltó un resoplido contenido, cruzándose de brazos con evidente diversión ante la descripción clínica de lo que él había presenciado como un "espectáculo de puta madre".
—Tras la extracción —continuó Vesper ignorando la interrupción—, procedí al desmantelamiento técnico para el análisis de sus componentes en mi laboratorio privado. El incidente en mi habitación fue el resultado de una fluctuación imprevista en la tasa de compresión durante la fase de hibridación. La matriz de contención fabricada con oro orgánico experimentó una sobrecarga térmica que provocó la liberación de energía acumulada. Un error de cálculo en la geometría del cristal, nada más.
Sera sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral. Había escuchado demasiado en las reuniones con Adán y los comentarios entusiastas de Emily sobre la "extraña pero dedicada" Exorcista, pero experimentar la frialdad de Vesper en persona era otra cosa completamente distinta. No era maldad lo que irradiaba la joven ángel frente a ella; era algo mucho más peligroso: una indiferencia absoluta hacia la ética del poder. Vesper no veía líneas morales, solo variables, eficiencia y resultados.
—¿Y el nombre de este... experimento? —preguntó Sera, aunque ya conocía la respuesta de los informes preliminares—. Los fragmentos recuperados indican el uso de tecnología de comunicación masiva del Infierno y fluidos psicotrópicos. ¿Cómo justificas la introducción de tal inmundicia en el Paraíso?
—El Proyecto Pandora —respondió Vesper sin titubear—. Y no es inmundicia, Serafín Superior. Son recursos desechables o modificables a los cuales les administre un mejor propósito del que tenían originalmente en el infierno.
—¡Ja! —río, Adán rompió el silencio, mientras golpeaba la mesa con el puño—. ¡Te lo dije, Sera! ¡Mi predicción fue exacta! Sabía que esta nena desmantelaría ese juguete para construir una puta Estrella de la Muerte celestial. ¡Es Rock n' Roll científico! ¡Einstein con alas y ganas de matar demonios!
Sera ignoró los comentarios de Adán, manteniendo su mirada fija en Vesper como quien estudia a un depredador recién descubierto. Su expresión permanecía serena, pero sus dedos entrelazados sobre el escritorio se tensaron imperceptiblemente.
—Explica el propósito de este Proyecto Pandora —exigió Sera—. Y no me vengas con eufemismos técnicos. Quiero saber qué pretendías lograr arriesgando la integridad del Cielo.
Vesper inclinó ligeramente la cabeza, un gesto que se hubiera visto adorable en cualquier otro ángel, pero en Vesper resultaba inquietante por su falta de expresión o emoción.
—El Proyecto Pandora busca la superación de los Límites de Diseño impuestos en nuestra creación —expuso, Vesper con una honestidad Pragmática—. Nosotras, las Exorcistas fuimos fabricados con capacidades específicas para mantener el equilibrio demográfico del Infierno. Somos herramientas eficientes pero limitadas. Mi investigación propone la ruptura de esas limitaciones mediante la síntesis de la misma esencias.
Lute dio un paso involuntario hacia adelante, sus ojos brillando con interés militar, pero se detuvo al recordar dónde estaba.
—He diseñado este catalizador con la capaz pasiva de anular los contratos de almas, mediante la saturación de unas frecuencias específicas —continuó Vesper, y por primera vez hubo un destello de algo parecido a la pasión en su voz—. En teoría, mi dispositivo no solo matará al demonio, sino que desmantela el sistema de propiedad espiritual del Infierno, resolviendo de una forma más eficiente el verdadero problema del infierno. Además, este dispositivo tendrá la capacidad de extraer las energías del enemigo eliminando sus poderes, mientras fortalece artificial y temporalmente a una unidad Exorcista en medio del campo de batalla; fue un error de cálculo en la geometría del cristal lo que provocó la purga de energía incontrolada, no una falla en la lógica del concepto.
Sera palideció Imperceptiblemente. La Serafín Superior libraba internamente una batalla de contradicciones que no se reflejaban en su rostro impasible.
Por un lado, sentía una culpa punzante al escuchar a Vesper referirse a sí misma y a sus hermanas como "diseños", "herramientas" o "unidades", confirmando que la ira que Adán mencionó tras el descubrimiento del límite angelical seguía allí, enterrada bajo capas de lógica despiadada. Por otro lado, no podía ignorar el genio militar que tenía frente a ella.
«Nunca estuve tan agradecida del secretismo del exterminio, si esto se hiciera público», pensó Sera con creciente inquietud, «Tendría que ascenderla al rango de Arcángel de la Vanguardia, no solo por sus innovaciones en una ciencia, que pocos se atrevía a explorar; sino por la propuesta general de Vesper qué es una innovación sin precedentes, liberar las almas que los demonios coleccionaban como trofeos, destruyendo la frágil estabilidad del Infierno en el proceso. Es, en términos estratégicos, la victoria final. La aniquilación no solo de demonios individuales, sino del sistema mismo que los sustentaba.»
Sin embargo, Sera veía más allá de los planos técnicos. Vesper no buscaba simplemente cumplir con la una "cuota" anual de pecadores. No buscaba "mantener el equilibrio". Vesper buscaba la aniquilación total y absoluta del Infierno. Darle el reconocimiento que el protocolo le otorgarían a una genio de su calibre no era armar a una soldado; era entregarle un tanque de guerra a una niña con el intelecto de un prodigio nato y la empatía de una máquina de escribir.
—Permíteme entender bien —intervino Sera con escepticismo y interés, recuperando el hilo de la conversación—. ¿Estás sugiriendo que el problema del Infierno nunca ha sido la sobrepoblación?
Vesper parpadeó una sola vez, procesando la pregunta.
—Correcto —afirmó Vesper con confianza—. El Infierno siempre se ha destruido solo, con o sin el Exterminio. Que los pecadores ignorante se crea inmortal sin darse cuenta de que; las guerras territoriales entre Overlord o mafias demoníacas, los conflictos internos entre las Noblezas Goetia, las traiciones inherentes a su naturaleza pecadora, los están eliminando del sistema al no comprender que se les acabaran las vidas extra, tarde o temprano… el Infierno es un sistema autorregulado de violencia eterna. No fue hasta hace poco más de dos años que finalmente decidimos acelerar el proceso natural y hacer algo verdaderamente eficiente al aprobar el Exterminio anual.
—Entonces, ¿cuál es el verdadero problema? —preguntó Sera, aunque temía la respuesta.
—Los contratos y el comercio de almas —respondió Vesper con la certeza de quien revela una verdad matemática—. Desde el principio del infierno, los contratos fueron un problema que nunca se intentó resolver porque nadie sabía cómo. Están ligados a la esencia misma del alma, a niveles tan profundos que incluso un ángel podría manipularlos sin comprender completamente su naturaleza; La Realeza Goetia, Los Overlord, Los Pecados Capitales… todos sin excepción dependen de estos contratos para aumentar su poder en el infierno o encadenar alamas en la Tierra. Son la moneda, la energía, el fundamento primordial de su economía qué fomenta y tientan a los idiotas; Sin ellos, el Infierno colapsaría en anarquía total, porque la segunda ley que existe es: La del más fuerte
Adán se echó hacia atrás, cruzando los brazos detrás de la cabeza con una expresión de satisfacción que irritaba a Sera.
—Escuchaste bien, Sera —dijo Adán con tono cantarín—. Mi pequeña científica loca no quiere solo matar demonios. Quiere joderles el sistema monetario. Quiere volver el Infierno en un mercado de valores en quiebra.
—El Proyecto Pandora —continuó Vesper, ignorando a Adán— tiene como objetivo principal, en el gran esquema de la operación, la capacidad de interactuar, destruir y liberar todos los contratos de almas que un demonio pueda poseer en el pasado, el presente y en el futuro próximo. Rompiendo de forma permanente la economía del Infierno y su principal fuente de poder. Volviendo el Infierno en una anarquía total donde todos se destruirían, al ya no existir los contratos que los obliguen a cumplir una transacción estipulada. Y nosotros no tendríamos que mover un solo dedo para este exterminio total, y solo bajaríamos a podar las escaramuzas residuales.
El silencio que siguió fue denso, casi tangible. Lute había soltado su espada y miraba a Vesper con una expresión que Sera no había visto nunca en la comandante: extasis militar puro. Los ojos de Lute brillaban con la visión de una guerra ganada sin necesidad de hacer absolutamente nada.
Sera, por su parte, sintió todo el peso de los milenios sobre sus hombros. Vesper no buscaba el equilibrio eso quedo demasiado claro. Vesper buscaba la purga total, la eliminación sistemática no solo de los pecadores o nacidos del infierno, sino de la estructura misma que sustentaba la existencia demoníaca. Y lo más aterrador era que aunque su experimento tenía algunos problemas técnicos, si no fuera por la explosión de su laboratorio, si no fuera por la pérdida de meses de investigación, el Infierno ya estaría siendo diezmado por una sola Exorcista con demasiado intelecto y sin una pizca de escrúpulos.
—Tu ambición es... inquietante, Vesper —dictaminó Sera finalmente, entrelazando sus dedos con un temblor imperceptible que ocultaba su agitación interna—. Has transformado un castigo divino en una carrera armamentística. Has tomado la misión de mantener el equilibrio y la has convertido en un proyecto de ingeniería genocida. Bajo circunstancias normales, serías degradada por poner en riesgo el orden del Cielo. Tu investigación hubiera sido confiscada y archivada en los archivos más oscuros y olvidos del Paraíso.
Adán se incorporó, listo para protestar, pero Sera levantó una mano sin mirarlo.
—Pero —continuó Sera, y su voz adquirió un matiz que Vesper no pudo identificar completamente—, dada la utilidad de tus descubrimientos para la seguridad de nuestras fronteras... se te permitirá continuar con tus investigaciones.
Lute exhaló un suspiro que sonó casi a un jadeo de alivio. Adán sonrió ampliamente, mostrando todos sus dientes.
—Bajo supervisión estricta —añadió Sera rápidamente, mirando directamente a los ojos de Vesper—. Todo material recuperado del Infierno debe ser registrado en mi oficina antes de cualquier experimentación. Cada fase del Proyecto Pandora requerirá autorización escrita. Y Vesper...
La Serafín Superior se inclinó hacia adelante, sus ojos brillando con una advertencia milenaria que pretendía ser intimidante pero que Vesper recibió como un dato puramente informativo.
—Si vuelves a intentar romper las "barreras de diseño" sin mi autorización expresa, si explotas una sola habitación más en el Cielo, si pones en riesgo a una sola de tus hermanas Exorcistas con tus experimentos... consideraré tus acciones como un acto de insurrección contra el orden celestial. No habrá juicio, no habrá apelación. Serás desterrada del cielo. ¿Entendido?
Vesper sostuvo la mirada de la Serafín durante tres segundos exactos —un intervalo que incomodó profundamente a Sera— antes de asentir levemente.
—Entendido, Serafín Superior —respondió Vesper con la misma voz plana, sorprendiendo Imperceptiblemente a Sera—. Procederé a la fase de recuperación de datos con los nuevos parámetros de seguridad. Adaptaré las matrices de contención para soportar mayores niveles de energía. Si el cristal de oro orgánico falló, significa que necesito un material que sea capaz de contener tanto la luz absoluta como la sombra total. Algo que sea tan común que nadie lo note a simple vista.
Sera asintió, sintiendo una extraña mezcla de alivio y temor. Había esperado que Vesper protestara, que exigiera más libertad (o algo en general) , que demostrara la ambición o rebeldía desmedida que temía.
En cambio, la Exorcista había aceptado las restricciones con la misma facilidad con la que aceptaba las leyes de la física: como algo inevitable a las que simplemente tenía que adaptarse... Eso fue peor que un reclamo.
Diez minutos después...
Después de ajustar y firmar los documentos los tres salieron de la sala, Lute soltó un suspiro de alivio, pero Adán estaba radiante, casi saltando mientras caminaban por los corredores.
—¿Viste su cara, Vesp? —cuchicheó Adán con deleite—. ¡Creía que se iba a cargar en los pantalones cuando hablaste de los contratos! Esa cara de "oh dioses míos, esta niña es demasiado lista para su propio bien"... ¡clásico!
Vesper no respondió. Su mente ya estaba recalculando, reorganizando variables, ajustando parámetros. Sera creía que la había limitado, que le había programado un parche lo suficientemente fuerte para controlarla. Pero en realidad, le había dado algo mucho más valioso: Reconocimiento Oficial.
«Cree que me ha puesto un parche», pensó Vesper mientras caminaba hacia su cuarto recientemente reconstruido, dejando atrás a Adán y Lute en un cruce.«Pero solo me haz dado el presupuesto para crear una parche aún más grande. Y cuando el parche sea insondable... El Infierno será borrado por completo.»
Vesper, llego abrió la puerta, donde Cyan la estaba esperando con ansiedad en sus ojos se podía ver miedo. La novata se lanzó hacia Vesper apenas la vio entrar, Cyan la abrazo por la cintura, aferandose a su mentora con una fuerza casi desesperada, como si tuviera miedo de no volverla a ver.
—¿Estás todo bien? ¿Te castigaron? —pregunto Cyan con miedo, afreandose más a la cintura de Vesper—. Escuché que La Serafín Superior, te llamo por el incidente. Pensé que... pensé que te habían...
—Estoy funcional —respondió Vesper, y por un momento, casi imperceptible, su mano se posó sobre la cabeza de Cyan—. Sera, ha autorizado la continuación del Proyecto Pandora bajo supervisión estricta. He recibido advertencias formales y protocolos de seguridad.
Cyan se apartó, confundida mientras se limpiaba una pequeña lagrima de su ojo.
—¿Eso es... bueno?. —pregunto Cyan.
—Es óptimo —corrigió Vesper—. Las restricciones son solo obstáculos de ingeniería. Y los obstáculos de ingeniería pueden ser superados con mejor ingeniería.
Un nuevo protocolo, comenzó a administrarse en su mente, no como un freno impuesto sino con una convicción fría y una determinación inquebrantable.
—Vamos —dijo Vesper, caminando al frente —. Tengo que reconstrir las matrices. Y esta vez, serán eficientes.
