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Chapter 9 - Capítulo 8: El Coliseo de Hachinosu y el Rugido de los Dioses

Han pasado tres años desde que el "Yggdrasil Errante" se unió a la flota de Rocks D. Xebec. A sus 9 años, Malfurion Stormrage y Charlotte Linlin han dejado de ser vistos como curiosidades infantiles para convertirse en pilares de terror. Su crecimiento físico, impulsado por el consumo constante de la esencia de Reyes del Mar, ha transformado sus cuerpos de niños en estructuras de una densidad molecular que hace que el acero parezca papel.

​Malfurion, manteniendo su estatura de 3.50 metros, posee una musculatura estriada y definida como las raíces de un árbol milenario. Sus ojos verdes ahora tienen un brillo constante de Haki de Observación, y su piel esmeralda es capaz de endurecerse instantáneamente sin siquiera pensarlo. Linlin, a su lado, ha desarrollado una espalda ancha y unos brazos capaces de estrangular a un gigante, manteniendo la misma estatura comprimida por sugerencia de Malfurion, para concentrar toda su potencia destructiva en un solo punto.

​En la cubierta principal de Hachinosu, el ambiente era eléctrico. No había misiones ese día, lo que en la tripulación de Rocks significaba solo una cosa: Duelo de Sangre.

​— ¡Vaya, vaya! Parece que los mocos de Elbaf creen que pueden quedarse con la mejor ración de tesoros de la última incursión —rugió un joven Wang Zhi, uno de los capitanes veteranos de Rocks, blandiendo una espada gigantesca—. ¿Por qué no nos enseñan si esa "piel de dios" aguanta el filo de un hombre de verdad?

​La multitud de piratas gritó, sedienta de espectáculo. Rocks observaba desde su trono de piedra, con una sonrisa de anticipación.

​El Choque de los Monstruos

​— Linlin, él es tuyo —dijo Malfurion, cruzando los brazos con una calma que enfureció a Wang Zhi—. Pero no lo mates todavía. Necesitamos su sangre para el próximo lote de elixir.

​Linlin caminó hacia el centro del círculo. Su presencia hizo que las piedras del suelo crujieran. Wang Zhi no esperó; se lanzó con un tajo descendente imbuido en Haki de Armamento que habría partido un acorazado por la mitad.

​¡CLANG!

​El sonido no fue de carne cortada, sino de metal chocando contra una montaña. Linlin había detenido el filo de la espada con su antebrazo desnudo. La onda de choque levantó una nube de polvo y astilló el suelo bajo sus pies. Ella ni siquiera parpadeó.

​— ¿Eso es todo? —preguntó Linlin con una sonrisa depredadora.

​De un solo cabezazo, Linlin impactó contra el rostro de Wang Zhi, enviándolo a volar a través de tres edificios de piedra. Pero antes de que el pirata pudiera recuperarse, Malfurion intervino.

​— Mori Mori no Mi: Prisión de Espinas Negras.

​Del suelo brotaron lianas endurecidas con los minerales que Malfurion había absorbido, atrapando a Wang Zhi en el aire. Las espinas succionaron un poco de su energía vital, transfiriéndola directamente a un pequeño frasco que Malfurion sostenía.

​El Desafío de Newgate

​— ¡Basta de juegos con los débiles! —una voz profunda y poderosa hizo que la plaza quedara en silencio. Edward Newgate, el futuro Barbablanca, dio un paso adelante con su Murakumogiri en mano—. Malfurion, has estado presumiendo de que tu bosque es invencible. Veamos si puede aguantar un terremoto.

​Malfurion se descruzó de brazos. Sus ojos verdes se encontraron con los de Newgate. La química entre ambos era de respeto mutuo, pero en la tripulación de Rocks, el respeto se validaba con sangre.

​— Newgate... tus vibraciones son interesantes —dijo Malfurion, dejando que su estatura se expandiera ligeramente hasta los 4 metros, aumentando su masa para el impacto—. Pero el bosque no solo resiste el terremoto; se alimenta de la tierra que este remueve.

​Newgate lanzó un puñetazo al aire, activando una burbuja de choque que hizo que la atmósfera se agrietara. La onda expansiva se dirigió directamente hacia Malfurion.

​— Defensa Divina: Muralla de Árbol de Adán —susurró Malfurion.

​Del suelo brotó un escudo de madera negra, densa como el diamante, reforzada con Haki de Armamento al máximo nivel que un niño de 9 años podía generar. El impacto fue cataclísmico. La plaza entera de Hachinosu se sacudió, y muchos piratas menores salieron volando por la presión. El escudo de Malfurion se agrietó, pero no cedió.

​Malfurion aprovechó la vibración para impulsarse hacia adelante, transformando sus piernas en raíces que lo lanzaron como un proyectil. Sus puños, cubiertos de una corteza esmeralda hirviendo en Haki, chocaron contra el Bisento de Newgate.

​El intercambio de golpes duró diez minutos de pura devastación. Cada choque de sus armas naturales contra el metal de Newgate generaba rayos de Haki de Conquistador que teñían el cielo de rojo y negro. Eran dos fuerzas fundamentales colisionando: la Vibración contra la Vida.

​La Intervención de Rocks

​— ¡Suficiente! —Rocks D. Xebec se levantó, su risa resonando por encima del caos—. No quiero que mis mejores piezas se destruyan entre ellas antes de ir a por el mundo. Newgate, guarda tu juguete. Malfurion, Linlin... han demostrado que su crecimiento no tiene límites.

​Malfurion regresó a su forma comprimida de 3.50 metros, respirando con calma a pesar del esfuerzo. Su cuerpo sudaba esa resina dorada que indicaba que su metabolismo estaba reparando cualquier daño instantáneamente.

​— Rocks —dijo Malfurion, limpiándose un rastro de sangre del labio—, el trato sigue en pie. Pero he localizado algo en los informes del CP0 que me interesan. Hay una isla en el West Blue donde se rumorea que ha aparecido una Fruta del Diablo de tipo Logia muy específica. Quiero que el Yggdrasil parta mañana.

​— Haz lo que quieras, pequeño dios —respondió Rocks, volviendo a su trono—. Mientras traigas cabezas de marines y tesoros, el mar es tuyo.

​La Promesa de los Dioses

​Esa noche, en la privacidad del "Yggdrasil Errante", Malfurion y Linlin se sumergieron en un tanque de Jugo de la Vida para acelerar su recuperación.

​— Newgate es fuerte, Malfurion —dijo Linlin, mirando sus propios nudillos un poco enrojecidos—. Pero tú fuiste más rápido.

​— Newgate es el pasado de lo que será un hombre fuerte, Linlin. Nosotros somos el futuro de lo que será una familia de dioses —respondió Malfurion, tomando su mano bajo el líquido luminiscente—. He encontrado la pista de la Fruta Goro Goro (del Rayo) o quizás la Yami Yami (de la Oscuridad). Cualquiera de ellas será para nuestro primer hijo. No nacerán para aprender; nacerán con el poder de los elementos en sus venas.

​A sus 9 años, Malfurion ya no solo planeaba su supervivencia, sino la arquitectura genética de sus herederos. Sabía que cada pelea en Hachinosu era una lección, y que cada gota de sangre derramada era el abono para el imperio que estaba por florecer.

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