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Chapter 5 - CAPÍTULO 5: EL EXAMEN QUE CAMBIARÁ TODO

La inscripción fue simple.

Demasiado simple.

Mitsu entregó el formulario sin emoción, pero por dentro su corazón latía con fuerza.

Había visto ese papel muchas veces en el anime, en el manga, en recuerdos que no le pertenecían a este mundo… pero ahora lo sostenía con sus propias manos.

Cuando leyó el equipo asignado, lo entendió todo.

Somos tres ninjas civiles.

Sin experiencia real.

Sin talento notable.

Sin ambición.

Carne de cañón.

Solo estaban allí para completar el número mínimo de participantes.

Mitsu no se sorprendió.

—Era obvio…

Para la aldea, él seguía siendo un genin más.

Uno sin clan.

Sin apellido.

Sin respaldo.

Prescindible.

Cinco días antes del examen, el sistema apareció frente a sus ojos.

[Sistema — Aviso]

Examen chūnin detectado

Tiempo restante: 5 días

Recomendación: preparación intensiva

Estado actual:

▸ Nivel real: cercano a chūnin bajo

▸ Reconocimiento oficial: genin

Objetivo sugerido:

▸ Exposición a ninjas de alto potencial

▸ Recolección de datos y ADN (si es posible)

Mitsu exhaló lentamente.

—Cinco días…

No era mucho.

Pero tampoco pensaba desperdiciar ni un solo minuto.

Durante los primeros dos días entrenó hasta el límite.

Al amanecer ya estaba en el campo.

Al anochecer aún seguía allí.

Sellos más rápidos.

Posturas corregidas.

Respiración controlada.

El Katon Gōkakyū comenzaba a responder con mayor estabilidad, pero Mitsu sabía que no podía depender solo del fuego.

En este mundo, tener una sola afinidad es una sentencia de muerte.

Recordaba perfectamente cómo funcionaban los elementos.

El agua apaga el fuego.

La tierra bloquea ataques directos.

La versatilidad decide la supervivencia.

Así que eligió lo más básico… pero efectivo.

Suiton y Doton.

No técnicas avanzadas.

No jutsus espectaculares.

Solo la base.

En un claro cercano a un arroyo, colocó sus manos frente al pecho.

—Suiton…

El chakra fluyó mal.

Demasiado disperso.

El agua apenas tembló.

Frunció el ceño y lo intentó otra vez.

—Suiton: Mizurappa…

Nada.

El tercer intento fue peor.

Cayó de rodillas, respirando agitado.

—…tch.

No se rindió.

Durante horas repitió el mismo proceso.

Canalizar.

Comprimir.

Controlar.

Hasta que finalmente el agua del arroyo respondió.

Una pequeña corriente se levantó y avanzó torpemente.

Débil.

Inestable.

Pero real.

Mitsu sonrió con cansancio.

—Ya está… lo sentí.

Esa noche, el sistema reaccionó.

[Registro parcial]

Afinidad secundaria detectada:

▸ Suiton (bajo nivel — en desarrollo)

Control de chakra: mejora gradual

Al día siguiente comenzó con Doton.

Ese fue peor.

La tierra era pesada.

Lenta.

Exigente.

Intentó endurecer el suelo bajo sus pies… y nada ocurrió.

Lo volvió a intentar.

Solo grietas superficiales.

La tercera vez, el chakra regresó de golpe y lo lanzó hacia atrás.

Rodó por el suelo, cubierto de polvo.

—…definitivamente no es mi elemento favorito.

Pero insistió.

Golpe tras golpe.

Error tras error.

Hasta que, al atardecer, el suelo frente a él se elevó unos centímetros.

Un muro pequeño.

Imperfecto.

Pero sólido.

—Doton… —susurró—. Funciona.

El sistema no apareció esta vez.

Pero el Árbol del Origen sí reaccionó.

Una vibración suave.

Como si aprobara el esfuerzo.

Cuando descansaba, Mitsu observaba a los demás inscritos.

Y los vio.

Asuma Sarutobi.

Seguro.

Relajado.

Con un chakra estable que demostraba experiencia real.

Kurenai Yūhi.

Silenciosa.

Observadora.

Con una presión extraña, difícil de leer.

También había otros genin fuertes.

Algunos de clanes menores.

Otros con miradas demasiado tranquilas para su edad.

No eran niños jugando a ser ninjas.

Eran futuros monstruos.

El corazón de Mitsu latía con fuerza.

—Así que esta es la generación…

No era la de Naruto.

Era la anterior.

La que creció durante la sombra de la guerra.

La que aprendió a sobrevivir antes que a soñar.

Una sonrisa lenta apareció en su rostro.

—Ahí están…

Por primera vez desde que llegó a este mundo, no sintió miedo.

Sintió expectativa.

—Por fin… el verdadero crecimiento empieza ahora.

En lo profundo de su sello, el Árbol del Origen comenzó a temblar.

No por peligro.

No por advertencia.

Sino por hambre.

Como si también estuviera esperando ese examen.

Como si supiera…

Que muy pronto, muchos ninjas caerían.

Y cada uno de ellos…

podría convertirse en un fruto.

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