-¿De verdad crees que alguien como ella va a cambiar, Legión? *preguntó Cessily sin quitarle la vista de encima a Martha* Porque mientras me tenía ahí metida, no paraba de decir cosas horribles, está convencida de que los mutantes no deberíamos ni existir.
Illyana, que estaba un par de pasos más allá, soltó una carcajada burlona, claramente de acuerdo con la duda de Cessily.
Legión soltó un suspiro, echándole un último vistazo a Martha y a los guardias antes de volverse hacia la joven
-Mira, yo creo que todo el mundo merece, al menos, el intento de hacer las cosas bien *respondió él, aunque su voz sonaba cansada* Hay gente que ya cruzó la línea y no tiene vuelta atrás, eso lo sé. Pero Martha… y todos estos tipos… quiero darles el beneficio de la duda. Si lo echan a perder, entonces que se pudran en la cárcel, pero no voy a ser yo quien les quite la oportunidad de elegir.
Illyana soltó un bufido y se puso frente a todos, visiblemente harta de la charla moralista.
-"Leyes mortales", "autoridades"... siempre sales con las mismas tonterías humanas *se quejó ella, moviendo la mano con un gesto rápido* El mundo no funciona así, Legión, pero si quieres seguir soñando, allá tú. Vámonos de este basurero.
Sin avisar, Illyana lanzó un disco de luz hacia adelante.
El portal no se quedó quieto, sino que barrió la habitación como una ola, tragándose a los guardias, a Martha, a Cessily y al propio Legión en un parpadeo.
La sensación de vacío fue brusca, y antes de que pudieran darse cuenta, el olor a humedad del sótano fue reemplazado por aire fresco.
Cayeron de golpe sobre el pasto de los jardines de la Mansión X. El contraste era ridículo: ahí estaban ellos, cubiertos de polvo y sangre, rodeados de gente inconsciente, justo en medio del jardín perfectamente cuidado de la escuela.
Apenas aterrizaron en el césped, la puerta de la mansión se abrió de par en par.
Kitty y Jubilee salieron disparadas, gritando el nombre de sus amigas mientras corrían a toda velocidad hacia el grupo.
Al verlas venir, Illyana hizo desaparecer su espadón en un destello de luz y se enderezó, cruzándose de brazos con una pose llena de orgullo.
Estiró un poco el cuello y esperó el impacto del abrazo, lista para recibir los agradecimientos por haber salvado el día. Sin embargo, Kitty y Jubilee pasaron por su lado como un par de relámpagos, ignorándola por completo.
-¡Cessily! ¡Dios mío, estás bien! *gritó Jubilee mientras ella y Kitty se lanzaban sobre la chica de mercurio.
Las tres terminaron en el pasto en un montón de brazos y piernas. Pero el alivio duró poco, porque en cuanto confirmaron que estaba entera, empezaron los regaños.
-¿En qué estabas pensando? *le reclamó Kitty, alternando entre el llanto y la furia* ¡Fue una estupidez irte así sola! ¿Tienes idea de lo preocupados que estábamos? ¡Pensamos que te habían matado!
Cessily intentaba balbucear una disculpa, pero Jubilee la interrumpió de inmediato, revisándole los brazos y la cara
-¡No vuelvas a hacernos esto, Cess! ¡Casi nos da un infarto a todos!
Illyana se quedó ahí parada, con los brazos todavía cruzados y una expresión de incredulidad. Miró el vacío por donde acababan de pasar sus amigas y soltó un bufido, desviando la vista hacia otro lado.
-Desagradecidas... *susurró entre dientes, arrugando la nariz.
Legión, que estaba justo a su lado tratando de recuperar el aliento, no pudo evitar soltar una risita leve ante la escena. Se frotó el cuello, mirando de reojo a la Reina del Limbo.
-No deberías estar esperando recompensas por hacer lo correcto, Illyana *le soltó en tono de broma* La virtud es su propio premio, ¿no?
La respuesta de Illyana fue simple: le soltó un golpe seco en el brazo. No fue con toda su fuerza, pero Legión estaba tan molido por la pelea que el impacto lo tomó desprevenido.
-¡Ou! *exclamó él, sujetándose el hombro con una mueca de dolor* ¡Oye, sigo herido aquí!
-Te lo mereces por decir idioteces *replicó ella, aunque una pequeña sonrisa de medio lado
El tumulto en el jardín no tardó en crecer.
Bobby llegó deslizándose sobre una placa de hielo que se deshacía al tocar el pasto, con la cara llena de alivio al ver a Cessily, mientras Pyro se quedaba un poco más atrás, observando el desastre con los brazos cruzados y esa expresión de desinterés que siempre llevaba puesta.
Kurt también apareció entre la gente, moviéndose rápido entre los alumnos para llegar hasta el grupo.
Pronto, decenas de estudiantes se amontonaron alrededor, formando un círculo de murmullos y caras curiosas.
Las miradas se dividían entre el estado de Cessily y la figura de Legión; muchos nunca lo habían visto tan de cerca, el traje y el casco futuristas, junto con las abolladuras de la pelea, despertaba un montón de preguntas susurradas y muchas fotos
Sin embargo, antes de que alguien pudiera decir algo más, un viento repentino y potente barrió el jardín.
Fue una ráfaga que no tiró a nadie, pero que tuvo la fuerza suficiente para silenciar las voces y obligar a los estudiantes a dar un paso atrás. El aire se volvió fresco, cargado con el olor de la lluvia limpia
Ororo cruzó el umbral de la puerta principal con una presencia que impuso silencio inmediato. Se quedó allí de pie, con los brazos cruzados y una mirada serena
-La función terminó. Todos los que no tengan nada que ver con esto, vuelvan a sus clases ahora mismo *sentenció con firmeza.
El tumulto de estudiantes empezó a disolverse entre murmullos de decepción. Muchos seguían lanzando miradas curiosas hacia Legión, preguntándose que hacia un héroe en el patio de la mansión
Pyro, aprovechando el movimiento de la multitud, bajó la cabeza y trató de mezclarse con los demás, caminando con paso rápido hacia la entrada como si él solo hubiera estado allí de espectador.
Estaba a punto de cruzar la puerta cuando la voz de Ororo lo alcanzó
-John.
Pyro se detuvo en seco, cerrando los ojos con fuerza y soltando un suspiro de derrota. Se dio la vuelta lentamente, rascándose la nuca.
-No pensarás que puedes irte después de participar en esa "excursión" no autorizada a Nueva York, ¿verdad? *le preguntó ella, arqueando una ceja.
-Valía la pena intentarlo *masculló John entre dientes, volviendo con desgano hacia el grupo mientras los demás estudiantes terminaban de entrar a la mansión.
Ororo se hizo a un lado, dejando espacio para que el Director apareciera.
El profesor Xavier salió de la mansión, con Jean empujando suavemente su silla de ruedas, mientras Scott caminaba a su lado con su habitual postura rígida. Xavier mantenía una expresión seria, de esas que hacían que los estudiantes se enderezaran de golpe solo con sentir su presencia.
-Tenemos mucho de qué hablar, jovencitos *dijo Xavier, recorriendo con la mirada al grupo de amigos
Luego, el Profesor desvió la vista hacia Legión. Se tomó un momento para observar el estado del traje: abollado, cubierto de polvo de hormigón y con el visor agrietado. Xavier miró un segundo a Scott y luego volvió a centrarse en el desconocido.
-Soy Charles Xavier *se presentó con voz calmada* El director de esta escuela.
-Legión *respondió él de forma escueta, tratando de mantenerse derecho a pesar de que el cansancio empezaba a pasarle factura* Un...heroe a casi tiempo completo?
Xavier asintió con una pequeña sonrisa, notando el rastro de la batalla en el lenguaje corporal del joven.
-Antes de que entremos en detalles sobre lo que ha ocurrido hoy, me gustaría preguntarte algo *continuó Xavier con un tono más amable* ¿Te gustaría usar una de nuestras habitaciones para bañarte y arreglarte un poco? No me parece razonable pretender tener una charla seria con alguien que parece haber cruzado un campo de batalla.
Legión soltó una risa leve, casi de alivio, bajo el casco. Realmente se sentía cansado, no como para no poder moverse, pero si con esa necesidad que uno tendría de sentarse luego de correr un largo trayecto
-Se lo agradezco, profesor. La verdad es que me vendría bastante bien *aceptó.
Xavier miró entonces a Scott.
-Scott, ¿serías tan amable de acompañar al joven héroe a una habitación? Después, cuando esté listo, guíalo a mi oficina, por favor.
Scott asintió sin decir una palabra, haciendo un gesto con la cabeza a Legión para que lo siguiera hacia el interior del edificio.
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Los dos heroes caminaron en silencio durante los primeros metros, dejando atrás el bullicio del jardín.
Al entrar en el pasillo principal, Scott se detuvo un segundo y se giró hacia él, extendiendo la mano con ese aire de seriedad que parecía no abandonar nunca.
-Por cierto, no nos hemos presentado formalmente. Soy Scott Summers *dijo, esperando el apretón de manos.
Legión asintió, estrechando su mano con firmeza a pesar del cansancio.
-Legión. Un placer
Retomaron la marcha por los alfombrados pasillos de la mansión. Scott, que solía ser bastante reservado, rompió el hielo mientras subían las escaleras.
-Fue muy valiente lo que hiciste en la batalla de Nueva York *mencionó Scott, mirándolo de reojo* No cualquiera se lanza así contra una amenaza de ese calibre.
-Se lo agradezco *contestó el joven, soltando un suspiro mientras se ajustaba el casco* Aunque, para ser sincero, no estaba muy seguro de lo que hacía. Pero ya estaba allí metido, así que algo tenía que intentar.
Legión hizo una mueca y se llevó una mano a la parte baja de la espalda, estirándose con cuidado para aliviar la tensión de los músculos.
-Aún siento el recuerdo de la paliza que me dio Terrax... o tal vez solo son los golpes de la pelea de recién *añadió con una risa leve.
Scott soltó una pequeña carcajada, asintiendo con la cabeza.
-Sé lo que se siente. El "día después" de estas cosas suele ser lo peor *respondió Scott con un tono más relajado* Aquí es.
Se detuvieron frente a una puerta de madera maciza. Scott la abrió, revelando una habitación de invitados impecable con un baño privado al fondo.
-Tómate tu tiempo. Hay toallas limpias y algo de ropa que te puede servir en el armario. Te espero afuera cuando termines para ir al despacho del Profesor.
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El agua caliente golpeaba la espalda de Legión, ayudando a que sus músculos finalmente dejaran de protestar tras la pelea en el laboratorio.
El vapor llenaba el baño, creando una cortina densa mientras él se quitaba los restos de polvo y sudor. A pesar de estar bajo la ducha, mantenía un pequeño auricular impermeable en su oído.
-Señor, lamento interrumpir su aseo *la voz de SID sonó nítida a través del auricular* pero mis sensores de largo alcance han detectado dos aeronaves aproximándose al espacio aéreo de la mansión.
Legión cerró los ojos un momento, dejando que el agua le corriera por la cara.
-¿Amigos o enemigos, SID? *preguntó mientras alcanzaba el jabón.
-El primer helicóptero pertenece a Frost International, probablemente la señorita Emma Frost *informó la IA* El segundo no posee identificación oficial, pero el análisis de imágenes satelitales y la firma magnética confirman que es Magneto y su grupo.
Legión se detuvo un segundo, enjabonándose el pelo con calma, y una sonrisa se dibujó en su rostro bajo la caída del agua.
-Vaya... parece que la fiesta no terminó en Nueva York *comentó divertido* Esto se está poniendo muy interesante.
Se pasó las manos por el cabello lleno de espuma, pensativo. La presencia de Magneto significaba que las cosas podían escalar rápido, y con él, siempre existía la posibilidad de que no todos fueran quienes decían ser.
-SID, mantén un escaneo constante en las firmas biométricas de los recién llegados *ordenó Legión, con un brillo de picardía en los ojos* ¿Crees que podrías identificar a Mystique si intenta jugar al escondite?
-Es prácticamente imposible detectarla con escáneres , señor, dado su control celular.
-Ya lo imaginaba *murmuró el chico sonriendo mientras se quitaba el shampoo del pelo* Tal vez deba transformarme en Bestia? No debería poder encontrarla, ella replica todo...pero podría al menos intentarlo
Se quedó un momento más bajo el chorro de agua, disfrutando de los últimos segundos de tranquilidad antes de que la Mansión X se llene de invitados no deseados
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En el despacho del Director, el ambiente estaba cargado de esa tensión espesa que precede a un castigo ejemplar.
Xavier permanecía tras su gran escritorio de madera, observando con una calma al grupo de jóvenes que se apretaban frente a él: Kitty, Jubilee, Kurt, Pyro, Bobby e Illyana, con Cessily sentada a un lado. Flanqueando al Profesor, como una muralla de autoridad, se encontraban Jean, Ororo y Coloso.
Ororo fue la primera en romper el silencio
-Fue una imprudencia absoluta *sentenció, recorriendo a los seis con la mirada* Escapar de la escuela de esa manera, sin un plan y sin apoyo... No tienen idea de lo peligroso que fue. Podrían haber terminado en una morgue o algo peor. Deberían haber avisado; los adultos estamos aquí para encargarnos de estas situaciones, no para que ustedes jueguen a los soldados.
Kitty, que no dejaba de retorcerse los dedos, levantó la vista intentando balbucear una disculpa.
-Ororo, de verdad lo sentimos, pero no podíamos dejar a Cessily y...—
-Si les avisábamos, habrían tardado una eternidad en ponerse de acuerdo por dónde empezar *la interrumpió Illyana con su habitual tono cortante, apoyada contra la pared con los brazos cruzados* Habrían debatido protocolos y riesgos mientras ella seguía atrapada. En el Limbo no pedimos para atacar a enemigo
Coloso, que no le quitaba la vista de encima a su hermana menor, soltó un suspiro pesado. Aunque sus ojos delataban el alivio de tenerla cerca, su voz sonó profunda y severa.
-Illyana, no se trata de ser lentos, se trata de moverse de forma inteligente *le recriminó el gigante ruso* No tienen ni idea de cuántas amenazas hay allá afuera buscando mutantes para quién sabe qué experimentos. No pueden lanzarse al fuego cada vez que algo sale mal sin pensar en las consecuencias. Y una vez mas te repito...NO estamos en el Limbo
Pyro no pudo contenerse más y soltó una carcajada amarga, dando un paso al frente sin dejarse intimidar por la estatura de Coloso o la mirada de Ororo.
-¿Y cuáles habrían sido las consecuencias de no actuar rápido, eh? *escupió Pyro con cinismo* Tal vez para cuando ustedes terminaran su reunión de estrategia y se pusieran de acuerdo en qué botas ponerse, Cessily ya habría sido convertida en caldo metálico.
Bobby le dio un codazo rápido en las costillas, fulminándolo con la mirada para que cerrara la boca antes de que las cosas empeoraran
Jean, tratando de suavizar el tono y recuperar el control, dio un paso hacia los jóvenes con una expresión llena de empatía.
-Entendemos su miedo, pero todos los estudiantes de esta escuela están bajo nuestra protección *explicó Jean con suavidad* Es nuestra responsabilidad que estén a salvo y ayudarlos en lo que necesiten. Jamás habríamos permitido que algo así le sucediera a Cessily, se los aseguro.
-¿Ah, sí? ¿Y qué hay de Rogue entonces? *la interrumpió Illyana
La pregunta cayó como una piedra. Illyana se despegó de la pared, clavando sus ojos en Jean.
-¿No era ella también su responsabilidad?¿Dónde estaba toda esa protección cuando ella la necesito? *insistió la Reina del Limbo.
Jean se quedó sin palabras, abriendo la boca pero sin poder emitir sonido alguno. Bajó la mirada, visiblemente afectada por el golpe directo a una herida que aún no cerraba.
A su lado, Ororo le puso una mano en el hombro, mirándola con preocupación, mientras Coloso daba un paso hacia adelante con el rostro encendido.
-¡Illyana Nikolievna Rasputina! *tronó el ruso, usando su nombre completo para exigirle silencio y respeto.
Sin embargo, antes de que la discusión escalara, la voz pausada y profunda de Xavier llenó el despacho, calmando los ánimos por puro peso de autoridad.
-Lo que le sucedió a Anna Marie fue... desafortunado *dijo el Profesor, con una sombra de tristeza en su voz* Les aseguro que nadie en esta habitación quería que algo malo le suceda a ella. Pero deben entender una distinción fundamental, Anna ya era un X-Men oficial. Ella conocía los riesgos, ya era una adulta que tomó sus decisiones.
Xavier hizo una pausa, recorriendo los rostros de los seis jóvenes con una mirada que mezclaba afecto con una advertencia severa.
-Pero, a diferencia de ella, ustedes siguen siendo jóvenes estudiantes. Son inexpertos y carecen del conocimiento necesario sobre los verdaderos peligros que acechan en este mundo. Esta escuela se creó precisamente para eso: para darles guía, para cuidarlos y para prepararlos hasta que estén listos para enfrentar lo que hay afuera. No para que se lancen al vacío por su cuenta.
Xavier suavizó su expresión y giró su silla de ruedas hacia Cessily, que permanecía encogida en su asiento. Su voz perdió el tono de reprimenda y se volvió cálida
-Cessily, necesito que entiendas algo *dijo el Profesor con suavidad* Esta escuela no es una cárcel. No los tenemos aquí prisioneros. Ustedes son libres de irse cuando quieran, pero si deciden hacerlo, deben como mínimo avisarnos. De esa forma podríamos ayudarlos: llevándolos a donde necesiten ir, asegurándonos de que tengan dinero, ropa, comida o un lugar seguro con amigos o familiares.
Cessily no levantaba la vista del suelo, jugueteando nerviosamente con sus dedos metálicos.
-Hemos intentado todo lo posible para encontrar una solución a tu situación *continuó Xavier* Sé que tu sufrimiento es grande, de verdad lo sé, pero lo que hiciste hoy pudo haber traído consecuencias terribles. No solo para ti, sino para todos tus compañeros y amigos que arriesgaron sus vidas para buscarte.
La chica de mercurio finalmente levantó la cabeza, con los ojos brillando por la angustia.
-Lo siento... lo siento de verdad *susurró con la voz quebrada* Es que estaba tan desesperada. Es tan difícil ver cómo todos ustedes... disfrutan de sus sentidos. Comer algo rico, tocar a la persona que amas, sentir el viento y el sol en la piel... Yo solo quería dejar de ser esto por un momento. Lo lamento, de verdad.
Xavier le dedicó una sonrisa compasiva y asintió lentamente.
-Está bien, Cessily. Es bueno que lo entiendas. Ese es el primer paso para que podamos seguir ayudándote.
Kitty, que no había dejado de mirar a su amiga durante todo el discurso, se acercó a ella y le puso una mano en el hombro, apretándolo con cariño.
-Todo salió bien al final, Cess *le dijo Kitty con una sonrisa reconfortante* No te castigues más. Eres mi amiga, y si hay algo, lo que sea, que pueda hacer por ti... sabes que siempre voy a estar ahí. No tienes que pasar por esto sola.
Cessily esbozó una pequeña sonrisa hacia Kitty, agradecida por el gesto, y luego volvió a mirar al Profesor
-Profesor, había más como yo en ese lugar*explicó Cessily rápidamente* Otros mutantes que estaban siendo investigados, ellos-
-No te preocupes por eso ahora, Cessily *la interrumpió Jean con suavidad, dándole una mirada tranquilizadora* Todos ellos ya están bajo el cuidado de Hank. El los está examinando personalmente para asegurarse de que estén bien de salud y, después, veremos qué es lo mejor para cada uno de ellos. Están a salvo.
Ororo, que seguía con los brazos cruzados, desvió la mirada hacia Illyana.
-¿Y qué hay de los guardias y esa investigadora? *preguntó Ororo con curiosidad* ¿Por qué decidiste traerlos aquí también, Illyana?
Magik soltó un resoplido y sonrió con suficiencia, encogiéndose de hombros.
-No me miren a mí *replicó* El "chico héroe" se puso sentimental. No quería que murieran y decía algo sobre un juicio justo o alguna tontería humana por el estilo. Para que dejara de molestarme con sus discursos, simplemente los traje a todos.
En ese momento, la puerta del despacho se abrió de golpe. Gambito entró a paso rápido, con el rostro serio y sin su habitual aire despreocupado.
-Profesor, tenemos compañía *anunció Remy, señalando hacia el exterior* Dos helicópteros se dirigen hacia aquí a toda velocidad.
Xavier frunció el ceño ligeramente, manteniendo la calma.
-¿Sabemos de quiénes se trata, Remy?
-Uno se identificó como parte de Frost Industries *respondió Gambito, ajustándose la gabardina* Y el otro... bueno, Magneto mismo envió un mensaje. Dice que tiene cosas importantes que hablar con usted, Profesor.
Xavier soltó un largo suspiro, frotándose las sienes como si intentara masajear la migraña que se le venía encima.
-Muy bien *dijo con voz cansada pero firme* todos los estudiantes retírense a sus dormitorios ahora mismo. Jean, Piotr, por favor, avisa al resto del profesorado. Necesito que se encarguen de la seguridad de los alumnos y que nadie más salga de la mansión hasta que yo lo autorice.
Los dos asintieron de inmediato, guiando suavemente a los jóvenes hacia la salida.
Pyro, Bobby y los demás se marcharon entre susurros, lanzando miradas hacia el jardín mientras la habitación se vaciaba. Xavier se volvió entonces hacia los X-Men que quedaban.
-Remy, Ororo... ¿podrían ser tan amables de ordenar que preparen una mesa afuera? Té, algo de beber y algunos aperitivos. Recibamos a nuestros invitados con la cortesía que su posición requiere.
Ambos asintieron y salieron del despacho para cumplir con el encargo.
Xavier se quedó solo en el silencio de la oficina, roto únicamente por el eco lejano de las hélices que ya se escuchaban a la distancia.
Cerró los ojos un instante, respirando hondo, y luego habló al aire, sin girar su silla.
-Si estabas tan preocupado por los muchachos, podrías haber salido a preguntarles tú mismo cómo estaban.
Tras la puerta que conectaba con la biblioteca, se escuchó un gruñido bajo.
La madera crujió y Logan apareció, apoyado contra el marco de la puerta con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
-Ya sabes que no manejo bien esas cursilerías sentimentales *gruñó Logan, caminando hacia el ventanal mientras se guardaba un puro apagado en el bolsillo.
Xavier asintió con una pequeña sonrisa nostálgica, aunque la expresión se le borró rápidamente al mirar hacia el horizonte, donde los dos helicópteros ya se divisaban
-¿Qué crees que quieran esos dos? *preguntó Logan, clavando la vista en la aeronave de Frost Industries que brillaba bajo el sol* Y sobre todo, ¿por qué vienen juntos?
Xavier mantuvo la mirada fija en las máquinas que se acercaban con una expresión de profunda preocupación.
-Emma es una mujer razonable dentro de sus propios intereses *respondió el Profesor con lentitud* Pero Erik... con él nunca se sabe. Con suerte solo querrá recordar conmigo viejas aventuras
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BUENAAS, COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN
BUENO, HASTA AQUI SERA EL CAPITULO DE HOY, VEREMOS QUE DEMONIOS QUIEREN ESTAS DOS PERSONAS TAN PARTICULARES, QUE HARA NUESTRO HEROE Y QUE HABRA SUCEDIDO CON ROGUE PARA QUE JEAN SE SIENTA TAN TRISTE POR ELLA
COMO SIEMPRE, GRACIAS POR TODO SU APOYO Y SUS COMENTARIOS
NOS VEMOS EN EL PROXIMO CAPITULO
SE ME CUIDAN, BESITOS :)
