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Chapter 116 - Capítulo 111 – Décimo Desafío (Parte 3)

Capítulo 111 – Décimo Desafío (Parte 3)

Chris levantó la voz, disfrutando de la tensión. "El reto es simple: uno de ustedes se lanzará desde el trapecio con los ojos vendados, y su compañero deberá guiarlo con instrucciones para que aterrice en la plataforma al otro lado. Si fallan... bueno, ya saben lo que les espera."

Los campistas tragaron saliva. La plataforma al otro lado parecía pequeña, apenas lo suficientemente grande para que una persona se mantuviera en pie.

"¡Esto es una locura!" dijo Courtney, mirando a Chris con furia.

"Esto es televisión", dijo Chris, con una sonrisa diabólica. "Y ustedes son las estrellas."

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Confesionario de Gwen

"Medusas. ¿Por qué siempre tiene que ser algo que pueda matarnos o dejarnos en el hospital? No me sorprende. Es Chris. Pero aún así... esto es demasiado."

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Chris comenzó a anunciar las parejas para el trapecio. Los campistas se miraban entre sí, nerviosos, sabiendo que la confianza sería la clave... y que Chris haría todo lo posible por sabotearlos.

"Por los Topos: Noah y Heather. Por los Bagres: Bridgette y Harold", dijo Chris, levantando la voz con entusiasmo mientras señalaba a los campistas seleccionados.

"Ustedes se pararán en la plataforma con los ojos vendados hasta que sus compañeros les indiquen que salten", dijo Chris, mostrando las vendas y señalando la estructura de madera sobre el charco de medusas.

Heather levantó la mano, con el ceño fruncido. "¿Y luego?" dijo Heather, con tono desafiante.

"Esperamos que los atrapen... o será una zambullida muy dolorosa", dijo Chris, soltando una carcajada fuerte que resonó en el bosque.

"Bueno, ¡ahora!" dijo Chris, animosamente, dando inicio al reto.

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Mientras los equipos se preparaban, DJ se acercó de nuevo a Geoff, con los ojos llenos de preocupación.

"¿Has visto a mi conejito?" dijo DJ, con voz temblorosa.

Geoff se puso nervioso, bajando la mirada. "Eh... se fue por el bosque y ya no regresó" dijo Geoff, intentando sonar calmado.

DJ se quedó en silencio por unos segundos, con el rostro entristecido. Luego suspir y puso una mano en el hombro de Geoff. "No es tu culpa", dijo DJ, con voz apagada, antes de alejarse lentamente.

DJ caminó hacia un rincón, se sentó y comenzó a llorar por su conejito perdido. Sus sollozos eran suaves, pero lo suficientemente fuertes para que Cody y Duncan lo escucharan.

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Duncan caminaba entre los árboles, pateando ramas secas mientras murmuraba.

"¿Dónde demonios está ese maldito conejo? DJ va a llorar todo el día si no aparece."

De pronto, Cody salió de entre los arbustos, apareciendo de golpe.

"¿Buscando al conejito?" dijo Cody, con una sonrisa burlona.

"¡Carajo, me asustaste!" dijo Duncan, levantando el puño como si estuviera listo para golpearlo. "No vuelvas a aparecer así, idiota."

Cody se río. "Lo siento, no pude resistirme", dijo Cody, levantando las manos en señal de disculpa.

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Cody se cruzó de brazos.

"Relájate. Solo vine porque DJ está destrozado. Ese tipo... es un buen hermano, ¿sabes?"

Duncan lo miró con dureza.

"¡No digas estupideces! No necesito escuchar tus sermones. DJ es... bueno, sí, se preocupa demasiado, pero no voy a decir que es 'buen hermano' ni nada cursi."

Cody arqueó una ceja.

"Lo es, aunque te mueras por no admitirlo. Tú también lo sabes."

Duncan bufó, pateando una piedra.

"Tch... cállate. Si sigues diciendo esas cosas, te voy a dar un golpe. No soy de los que se ponen sentimentales."

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Cody sonrió con ironía.

"Está bien, no te voy a dar un aplauso. Pero si quieres que DJ deje de llorar, más vale que encontremos un conejo".

Duncan lo miró con rabia contenida.

"¡No me digas qué hacer! Yo ya estaba buscándolo antes de que aparecieras. No necesito tu ayuda."

"Pues mala suerte, porque voy contigo", dijo Cody, ajustando su chaqueta. "Y si lo encontramos, será gracias a mí."

"¡Ja! Ni lo sueñes", dijo Duncan, empujando una rama para abrir paso. "Si lo encontramos, será porque yo lo rastreé primero."

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Ambos comenzaron a caminar juntos, aunque cada paso estaba cargado de tensión. Cody observaba las huellas en el suelo, intentando rastrear algún conejo, mientras Duncan fincía que no le importaba, aunque en realidad estaba atento.

"¿Ves algo?" dijo Cody, agachándose para revisar unas marcas en la tierra.

"Sí, veo que estás perdiendo el tiempo", dijo Duncan, con tono burlón.

"Hablas mucho para alguien que no encuentra nada", dijo Cody, levantando la mirada con una sonrisa desafiante.

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El bosque se llenó de silencio, salvo por el crujir de las ramas bajo sus botas. Buscaron entre arbustos, troncos caídos y claros, pero no encontraron nada.

Finalmente, Duncan se detuvo y bufó.

"Esto es inútil. No hay ningún conejo aquí."

Cody se enderezó y lo miró con calma.

"Tal vez no, pero al menos lo intentamos. DJ sabrá que no lo dejamos solo".

Duncan apretó los dientes.

"¡No digas esas cosas! No lo hicimos por él, lo hicimos porque... porque no quiero escuchar su llanto todo el día."

Cody se mostró impresionado, sabiendo que Duncan nunca admitiría lo contrario.

"Claro, lo que digas."

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La prueba comenzó por los Bagres. Harold se colgaba del trapecio, balanceándose con fuerza, mientras Bridgette, nerviosa, se aferraba al poste de madera como si su vida dependiera de ello. El agua bajo la estructura brillaba con un tono inquietante, y las medusas se movían lentamente, como esperando su oportunidad.

"Bien Bridgette, salta ahora..." dijo Harold, extendiendo los brazos desde el trapecio.

Bridgette miró hacia adelante, pero sus pies no se movieron. El miedo la paralizaba.

"No puedo..." dijo Bridgette, con voz temblorosa.

"Si quieres ganar, debes confiar en mí", dijo Harold, con firmeza, balanceándose más fuerte para mostrar que estaba listo.

"Sí, lo siento, la próxima vez", dijo Bridgette, soltando el poste y respirando hondo mientras se preparaba.

Harold la miró con determinación. "Bueno... 1... 2... 3... ¡SALTA!" gritó Harold.

Bridgette cerró los ojos y saltó. Por un instante pareció que iba a caer directo al agua, pero Harold logró atraparla con sus manos justo un tiempo.

"¡Lo tengo!" gritó Harold, mientras ambos se balanceaban juntos en el trapecio.

Los Bagres celebraron con gritos y aplausos. DJ levantó los brazos, Owen aplaudía con entusiasmo y Courtney parecía satisfecha.

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"Bueno, Topos, su turno", dijo Chris, con una sonrisa maliciosa.

Heather subió al trapecio con seguridad, mientras Noah se preparaba para saltar con los ojos vendados. El viento soplaba fuerte, haciendo que la cuerda del trapecio se moviera más de lo normal.

"Escucha mi voz, Noah. Cuando te diga, salta", dijo Heather, con tono firme.

"Está bien, confió en ti", dijo Noah, ajustándose la venda y respirando hondo.

Heather esperó el momento justo, balanceándose con fuerza. "¡Ahora!" gritó Heather.

Noah saltó, extendiendo los brazos, y logró atraparse del trapecio junto a Heather. Por un instante, los Topos parecieron haberlo logrado.

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Pero la estructura crujió. El peso combinado de ambos era demasiado para la madera que ya había sido usada una vez.

"Oh, no...!" dijo Gwen, llevándose las manos a la boca.

El trapecio se rompió de golpe, y Heather y Noah cayeron directo al charco de medusas.

"¡Ahhhhh!" gritaron ambos, mientras los tentáculos de las medusas los rodeaban y comenzaban a picarlos.

Heather agitaba los brazos desesperada, Noah gritaba de dolor, y el agua se agitaba con violencia.

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Todos los campistas hicieron gestos de dolor al verlos. Owen se tapó los ojos, Courtney frunció el ceño, Bridgette se llevó las manos a la boca y DJ se inclinó hacia adelante hacia adelante con preocupación.

Chris, en cambio, no pudo evitar reírse.

"¡Auch, eso es un punto para los Bagres asesinos!" dijo Chris, con tono burlón, mientras los Topos intentaban salir del agua entre gritos y picaduras.

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Owen y Cody corrieron hacia el charco, sin pensarlo dos veces. El agua estaba agitada, y Heather y Noah gritaban mientras las medusas se enredaban en sus brazos y piernas.

"¡Aguantén, ya los tenemos!" dijo Owen, metiendo las manos para apartar los tentáculos.

"¡Esto arde como el infierno!" gritó Noah, intentando zafarse.

Cody se lanzó al agua, con movimientos rápidos y precisos, arrancando las medusas una por una.

"¡No se muevan tanto, si se agitan es peor!" dijo Cody, con voz firme.

Finalmente, entre los dos lograron sacarlos del agua y arrastrarlos hasta la orilla. Heather respiraba con dificultad, Noah se retorcía de dolor, y Owen y Cody los levantaron para llevarlos directo a la enfermería.

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Confesionario de Gwen

"A veces el universo te da algo de regalo" dijo Gwen, levantando los pulgares y mirando al cielo con una sonrisa irónica. "No es que me alegre de verlos sufrir... bueno, tal vez un poquito."

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Cambio de escena. Courtney caminaba por el bosque, irritada.

"¿Dónde demonios se metió Duncan ahora?" dijo Courtney, apartando ramas con fuerza.

Escuchó unos ruidos entre los arbustos y se movió con cautela. El crujir de hojas secas y un murmullo la guiaron hasta un claro.

Al mirar, se quedó sorprendida. Duncan y Cody estaban agachados, sosteniendo unas zanahorias frente a una pequeña madriguera.

"¡Vamos, sal de ahí!" dijo Duncan, golpeando el suelo con impaciencia.

Cody mantenía la calma, con la zanahoria extendida. "Tranquilo, si te mueves así lo vas a espantar."

Courtney frunció el ceño, pensando en sí misma.

"¿Qué los hacen con un conejo?"

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Nos encontramos en el reto final. El viento soplaba fuerte en la cima de la colina, y los campistas miraban hacia abajo con nerviosismo. El terreno descendía en una pendiente peligrosa, cubierta de hierba húmeda y piedras sueltas. Al fondo, se veía un lago que brillaba bajo el sol, como si esperara a los competidores.

"Nos encontramos en el reto final, la carrera de tobogán ciega" dijo Chris, con voz teatral, levantando los brazos como si presentara el acto más importante del día.

"Cada equipo tendrá un conductor y un navegador. El conductor maneja mientras el navegador indica las instrucciones. Ah, y sí, el conductor tendrá los ojos vendados", dijo Chris, con una sonrisa maliciosa.

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Los equipos fueron anunciados.

"Gwen y Leshawna por los Topos. Duncan y DJ por los Bagres", dijo Chris, señalando a cada pareja.

Los campistas se miraron entre sí, sabiendo que este reto sería decisivo.

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Los equipos subieron a la colina, donde se encontraron con el Chef. El Chef, sin decir palabra, untaba grasa en unos trineos improvisados, haciendo brillar bajo la luz del sol. El olor a grasa quemada impregnaba el aire, y los trineos parecían más peligrosos que útiles.

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Duncan miró a un DJ, que estaba sentado con la cabeza baja, claramente desanimado.

"Deja de hacer esa cara", dijo Duncan, con voz dura. "Estamos a punto de matarnos en este trineo, así que más vale que te prepares."

DJ levantó la mirada, con los ojos llenos de tristeza.

"Es que... sigo pensando en mi conejito", dijo DJ, con voz quebrada.

Duncan bufó, cruzando los brazos.

"Olvídate de eso por ahora. El conejo no va a aparecer mágicamente. Concéntrate en no matarnos."

DJ suspir, bajando la mirada otra vez.

"Lo intentaré..." dijo DJ, con voz apagada.

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Los equipos se posicionaron en la cima de la colina. El viento soplaba con fuerza, levantando polvo y hojas secas que giraban alrededor de los trineos recién engrasados ​​por el Chef. El olor a grasa quemada impregnaba el aire, y el ambiente estaba cargado de tensión.

Gwen y Leshawna se miraron con determinación. Duncan y DJ, en cambio, tenían expresiones muy distintas: Duncan con su habitual rudeza y DJ con la mirada baja, todavía afectado por la pérdida de su conejito.

Chris levantó las manos, como si fuera el maestro de ceremonias de un espectáculo macabro.

"¡Que comience la carrera de tobogán ciega!" gritó con entusiasmo.

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Gwen se colocó como navegadora, mientras Leshawna, con los ojos vendados, se acomodaba en el trineo.

"¡Derecha, ahora izquierda, cuidado con la roca!" dijo Gwen, con voz firme, mientras el trineo comenzaba a deslizarse.

El trineo de las chicas bajaba con velocidad, esquivando rocas y árboles gracias a las indicaciones de Gwen. El suelo temblaba bajo ellas, y el aire golpeaba sus rostros con fuerza.

"¡Salta, usa esa roca como rampa!" gritó Gwen.

Leshawna obedeció, y el trineo se elevó por un instante, volando sobre el suelo antes de caer de nuevo con un golpe seco. Ambas gritaron de emoción, sintiendo la adrenalina recorrer sus cuerpos.

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Mientras tanto, Duncan guiaba a un DJ. Su voz era tosca, dura, pero efectiva.

"¡Izquierda, maldita sea, izquierda! ¡Ahora derecha, no te duermas!" gritó Duncan, mientras el trineo se movía con brusquedad.

DJ intentó seguir las instrucciones, pero su mente estaba distraída. El recuerdo de su conejito lo atormentaba, y cada movimiento parecía más torpe que el anterior.

"¡Concéntrate, idiota! ¡Estamos a punto de matarnos si no me haces caso!" gritó Duncan, apretando los dientes.

El trineo de los Bagres iba a la par del de las chicas, pero poco a poco comenzó a rezagarse. DJ no lograba mantener el ritmo, y Duncan estaba perdiendo la paciencia.

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"¡Concéntrate, DJ! En especial por quien te espera en la meta... conejito", dijo Duncan, con voz dura pero cargada de intención.

DJ abrió los ojos bajo la venta, incrédulo.

"No... no puede ser..." dijo DJ, con voz temblorosa.

Se levantó la venda y miró hacia adelante. Allí, en la línea de meta, estaba Cody, de pie, con el conejito en su hombro. El pequeño animal movía las orejas, tranquilo, como si todo el caos alrededor no existiera.

"¡Conejitos!" gritó DJ, con lágrimas en los ojos.

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El cambio fue inmediato. DJ recuperó la concentración, sus manos firmes en el trineo, sus movimientos precisos. Duncan lo miró de reojo y sonriendo con ironía.

"Ya era hora, hermano. Ahora sí, vamos a ganar", dijo Duncan, con voz firme.

El trineo de los Bagres se emparejó con el de las chicas, bajando la colina a toda velocidad. Ambos equipos estaban lado a lado, el suelo temblaba bajo ellos, y el aire se llenaba de gritos y risas nerviosas.

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De repente, el camino comenzó a explotar.

"¡Auge!" resonó el suelo, levantando tierra y piedras por los aires.

Chris apareció al frente, con un interruptor en la mano y una sonrisa diabólica.

"Nos sobraron explosivos y odio desperdiciar", dijo Chris, riendo.

Accionó de nuevo el interruptor, y más explosiones sacudieron el terreno.

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Los equipos esquivaban las explosiones como podían. Gwen gritaba instrucciones desesperadas, Leshawna movía el trineo con fuerza, mientras Duncan vociferaba órdenes y DJ respondía con precisión.

"¡Derecha, rápido, esquiva esa roca!" gritó Gwen.

"¡Salta, mar maldita, salta!" gritó Duncan, mientras el trineo de los Bagres se elevaba por un instante, esquivando una explosión que levantó una columna de fuego y tierra.

El aire estaba lleno de humo, el suelo vibraba, y los campistas gritaban mientras los trineos avanzaban a toda velocidad.

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Una explosión particularmente fuerte se estalló detrás de los Bagres. El impacto fue tan poderoso que el trineo salió disparado hacia adelante, impulsado por la onda expansiva.

"¡Guau!" gritó Duncan, levantando los brazos.

DJ miraba hacia adelante, con los ojos fijos en el conejito que lo esperaba en la meta.

"¡Ya casi, conejito, ya casi!" gritó DJ, con lágrimas de emoción.

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El trineo de los Bagres cruzó la línea de meta primero, aterrizando con un golpe seco y levantando una nube de polvo. Los campistas aplaudieron, algunos sorprendieron, otros incrédulos.

Chris levantó las manos, riendo con fuerza.

"¡Y los Bagres asesinos llegan primero! ¡Qué final explosivo!" dijo Chris, con voz triunfal.

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Confesionario de Duncan

"DJ estaba hecho un desastre, pero al final se concentró. No porque yo lo dijera, claro, sino porque vio a su maldito conejo. No voy a admitir que fue tierno ni nada de eso, pero... funcionó. Y ganamos. Eso es lo único que importa."

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Confesionario de DJ

"¡Conejito estaba ahí! No lo podía creer. Pensé que lo había perdido para siempre, pero Cody lo tenía. Cuando lo vi, todo cambió. No me importaba nada más, solo llegar a la meta y estar con él. Y lo logramos. ¡Gracias, conejito!"

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DJ se bajó corriendo del trineo, con lágrimas en los ojos y una sonrisa enorme. Se lanzó hacia Cody, recogiendo al conejo de sus brazos como si fuera un tesoro perdido.

"Gracias Cody, eres el mejor", dijo DJ, abrazando al animal con fuerza.

Cody disparando, cruzando los brazos con calma.

"Somos amigos, y eso hacen los amigos", dijo Cody, con voz firme pero tranquila.

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De pronto, Cody sintió una mano en su espalda. Al girar, vio a Courtney mirándolo con una mezcla de curiosidad y picardía.

"Sabes que no tenías que hacerlo, perdiste la ventaja", dijo Courtney, arqueando una ceja.

"¿Qué te digo? Me cae bien DJ", dijo Cody, encogiéndose de hombros.

Courtney lo miró con interés.

"No sé cómo convencerste a Duncan", dijo Courtney.

"Él también aprecia a DJ, y para ser honesto no fue mi idea", dijo Cody, señalando a Duncan.

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Duncan, que escuchó su nombre, se giró con molestia.

"¡Te dije que no dijeras nada!" dijo Duncan, golpeando el brazo de Cody con fuerza.

Cody se rió, levantando las manos en señal de rendición.

"Hermano, la hermosa sonrisa me confundió", dijo Cody, señalando a Courtney.

Courtney volvió a sonreír, divertida por la situación.

"Así que eres un buen chico, Duncan. Eres hasta agradable", bromeó Courtney, riendo. "Eso fue muy dulce de su parte, ambos".

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Duncan frunció el ceño, claramente molesto, mientras Cody sonreía cruzando los brazos con calma.

"Pero no te preocupes, Duncan. Tu secreto está a salvo", dijo Courtney, para luego jalar a Cody del brazo y llevárselo con ella, dejando a Duncan atrás.

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Confesionario de Duncan

"¡No soy agradable, de acuerdo! Para que les quede claro", dijo Duncan, señalando a la cámara con furia, mientras su rostro se enrojecía de frustración.

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Chris Reunión a todos los campistas en el área común. El cielo estaba oscureciendo, y las antorchas alrededor iluminaban la escena con un tono dramático. Los Bagres se alinearon frente a él, mientras los Topos observaban desde la distancia, disfrutando del espectáculo.

"Los ganadores de la carrera fueron los Bagres", dijo Chris, con voz fuerte y clara, levantando las manos como si estuviera anunciando un triunfo épico.

Los Bagres celebraron de inmediato. Duncan levantó los brazos con orgullo, DJ abrazó a su conejito con lágrimas de alegría, Bridgette sonriendo aliviada, Owen aplaudía con entusiasmo, y Courtney cruzó los brazos con una sonrisa satisfecha. Geoff, por su parte, levantó el puño y gritó:

"¡Sí, Bagres por siempre!"

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Pero Chris levantó un dedo, manteniendo la celebración.

"Sin embargo... los retos eran a ciegas. Y como DJ se quitó la venta un momento, los Topos ganan el desafío de hoy", dijo Chris, con una sonrisa maliciosa.

El silencio fue inmediato. Los Bagres se miraron entre sí, incrédulos.

"¡¿Qué?! ¡Eso no es justo!" gritó Duncan, apretando los puños.

"¡No puede ser, ganamos limpiamente!" dijo Bridgette, con voz temblorosa.

DJ bajó la mirada, sintiéndose culpable.

"Lo siento... fue por ver a conejito..." dijo DJ, acariciando al animal en sus brazos.

Courtney frunció el ceño, mirando a Chris con furia.

"Esto es ridículo, ¡estás manipulando las reglas!" dijo Courtney.

Chris se encogió de hombros, disfrutando del caos.

"Reglas son reglas. Y yo soy quien las pone", dijo Chris, con tono burlón.

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La tensión se trasladó a la ceremonia de eliminación. Los Bagres se alinearon frente a Chris, mientras él sostenía la bandeja con los malvaviscos. El ambiente estaba cargado de nerviosismo.

"Como siempre, si recibes un malvavisco, estás a salvo. Si no... ya saben lo que pasa", dijo Chris, con voz teatral.

Uno a uno, los malvaviscos fueron repartidos.

"Owen" dijo Chris, lanzándole el malvavisco. Owen lo atrapó y lo mordió de inmediato, feliz.

"DJ" dijo Chris, entregándole otro. DJ lo tomó con alivio, acariciando a su conejo.

"Courtney" dijo Chris, lanzándole el suyo. Courtney lo atrapó con elegancia, sonriendo con confianza.

"Duncan" dijo Chris, lanzándole otro. Duncan lo atrapó con rapidez, levantando el puño.

"Sabía que no me iba a sacar", dijo Duncan, con arrogancia.

Finalmente, Bridgette recibió el suyo, sonriendo con alivio.

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Quedaron dos sin malvavisco: Harold y Geoff.

El ambiente se volvió pesado. Los Bagres miraban con nerviosismo, esperando el veredicto.

Chris levantó el último malvavisco y disgustó.

"Harold" dijo Chris, lanzándole el malvavisco.

Harold lo atrapó con una sonrisa

Geoff abrió los ojos con sorpresa.

"¿Qué? ¡No puede ser!" dijo Geoff, con voz temblorosa.

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Los demás Bagres reaccionaron de inmediato.

"¡Es imposible!" gritó DJ, abrazando a su conejo con fuerza.

"¡Geoff no merece irse!" —dijo Bridgette.

"¡Esto es una broma, ¿verdad?!" dijo Owen, mirando a Chris con incredulidad.

Courtney dio un paso al frente. "¡Esto no tiene sentido, Geoff es uno de los más fuertes del equipo!" dijo Courtney, con voz firme.

Duncan apretó los puños, furioso.

"¡Esto es una maldita trampa! ¡Chris, estás jugando con nosotros!" gritó Duncan.

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Chris no los escuchó. Con calma, señaló el bote de los perdedores.

"Geoff, tu tiempo en la isla terminó. Sube al bote", dijo Chris, con voz firme.

Geoff, desanimado, caminó lentamente hacia el bote. Sus pasos eran pesados, y su rostro reflejaba confusión.

"Adiós... no entiendo qué pasó, pero... suerte a todos" dijo Geoff, despidiéndose con voz apagada.

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El bote se alejó lentamente, mientras Geoff miraba hacia atrás, levantando la mano en señal de despedida. Los Bagres lo miraban en silencio, incapaces de aceptar lo que acababa de pasar.

Finalmente, sus miradas se posaron en Harold, que sostenía el malvavisco con nerviosismo.

El ambiente estaba cargado de tensión. Nadie entendía cómo Geoff había sido eliminado, y todos sabían que algo no cuadraba.

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Confesionario de Harold

La cámara se enciende dentro de la cabina de votación. Harold entra con paso firme, sin mirar alrededor con nerviosismo, sino con una seguridad fría. Se acerca a la urna, abre la tapa y comienza a sacar los votos uno por uno.

No hay tachaduras, no hay dudas. Harold simplemente coloca los papeles originales a un lado y, con calma, mete nuevos votos, todos escritos con el mismo nombre: Geoff.

Mientras lo hace, mira directamente a la cámara, con una sonrisa leve pero cargada de intención.

"Esto no es un accidente. No es un error. Es mi venganza", dijo Harold, con voz firme.

Coloca el último voto dentro de la urna y se cruza de brazos.

"Los chicos siempre me están molestando, siempre burlándose de mí, tratándome como si fuera un chiste. Pues ahora el chiste es mío. Él no lo verá venir. Y cuando se dé cuenta, ya estará en el bote de los perdedores".

Harold se inclina hacia la cámara, con los ojos brillando de satisfacción.

"Yo no juego para ser simpático. Juego para ganar. Y si alguien me subestima, va a pagar el precio."

Con un movimiento seguro, Harold cierra la urna y se marcha, dejando claro que no siente culpa ni remordimiento.

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