PARTE 1
Pasó la semana muy rápido y a primera hora de la mañana los héroes
terminaron de desayunar y Juan dio un discurso a sus compañeros.
Todos sabían la diferencia de poder entre unos y otros así que
intentó subirles el ánimo a todos.
-Amigos, no tengáis miedo somos un gran grupo y si estamos juntos
en todo momento y nos ayudamos los unos a los otros en todo
momento no habrá monstruo que nos sorprenda, ni mucho menos
nos derrote. -
Esto tampoco sirvió de mucho ya que todos estaban nerviosos y
tenían miedo de morir, sobre todo un grupo de 5 Pedro, José, Marco,
Raquel e Inés. Estos cinco eran los que peores puntuaciones sacaron
en los entrenamientos. Tenían tanto miedo que incluso se
plantearon abandonar al grupo de héroes y ayudar en el campo a los
campesinos que debido a la sequía y la poca mano de obra que
tenían los recursos del campo eran escasos, decidieron no hacerlo
por temor a ser llamados cobardes. Todos sabían que eran cobardes,
pero ¿Por qué seguían ahí con el grupo? La respuesta era simple no
querían abandonar a sus amigos y querían volver a su mundo. Pedro
y José se preguntaban por qué deberían ayudar a unos desconocidos
que los habían traído a otro mundo entre dimensiones solo para
morir por salvar su mundo.
Una hora después llegaron a la entrada de la mazmorra.
-Antes de entrar os aconsejo que vayamos todos juntos, que nadie se
separe del grupo, se dice que esta mazmorra es la más grande y
tiene 100 pisos hacía abajo. Esto no quiere decir que en un día
completemos la mazmorra, cuantos más pisos despejemos mejor. Así
que no os precipitéis e ir con tranquilidad no sabemos que nos
podemos encontrar. -Aconsejó Rak antes de entrar a la mazmorra.
Los primeros 10 pisos fueron fáciles de completar. La estrategia era
simple, en los primeros pisos el grupo de Pedro estaría en primera
línea, se enfrentaron a feroces lobos que no fueron rivales para
ninguno de los 5, Pedro con su manejo de espada fue el que más
lobos mató, José el único que usaba una lanza mataba a los lobos sin
dejar que se les acercasen, Marcos apuñaló a todos los lobos que se
les acercaban, Raquel curaba las posibles heridas que recibieran ya
que era la curandera del grupo de 20 y junto a Elena curaban las
heridas de todos y por último Inés aumentaba las características
físicas de sus compañeros. Ellos solos completaron los 10 primeros
pisos con mucha facilidad y rapidez, algo más quedó claro, esos 5
formaban un buen equipo.
En los siguientes 10 niveles ya se notaba diferencia en la dificultad de
un piso a otro de la mazmorra. Los monstruos eran más peligrosos.
Los monstruos que más problemas daban eran unos conejos que,
aunque parecieran lindos e inofensivos, sus cabezas eran duras como
las piedras y usaban magia de desplazamiento que les permitía
mantenerse en el aire y moverse a gran velocidad.
-Aunque en estos primeros 20 niveles no hemos tenido problemas
para derrotar a los monstruos no debemos bajar la guardia- Dijo el
capitán Rak.
Tras superar estos primeros niveles los héroes ganaron confianza y
ese nerviosismo y miedo empezó a disminuir. Cuanto más tiempo
pasaban en la mazmorra más confiados de sus habilidades se
encontraban.
A partir del piso 21 la dificultad empezó a aumentar, los monstruos
ya no eran conejos o lobos, se enfrentaban a grandes osos de tres
metros de altura, con agarras afiladas y una gran sed de sangre. El
primero en abalanzarse sobre estos osos fue Álvaro, con su magia de
espejos derribó a uno con un rayo morado que salió de uno de los
espejos que invocó con su magia, pero cuando llegó el segundo oso a
su lado Álvaro no pudo esquivar su ataque y fue lanzado contra una
piedra. El espacio era grande y se podían ver muchas rocas en el
espacio, en resumen, era un espacio abierto y sin obstáculos, el
escenario perfecto para que los osos fueran los monstruos más
difíciles que se habían encontrado hasta ahora. Inés se puso a curar a
Álvaro mientras los demás luchaban contra las oleadas de osos que
se acercaban a ellos. La lucha fue difícil y larga, y aunque no hubo
más heridos gracias a la experiencia en combate de Rak el cansancio
y el agotamiento de maná era notorio.
-Descansemos aquí un poco. No podemos seguir completando la
mazmorra si estamos así de cansados- Sugirió Juan.
Todos asintieron que era lo mejor descansar. Después de este suceso
las dudas y el miedo de los héroes volvieron, ahora se daban cuenta
de que cada vez sería más complicado completar la mazmorra.
-Vamos chicos no os desaniméis, aunque haya sido difícil la batalla la
hemos ganado así que hay que mantenernos así. Después de
descansar seguiremos la conquista de la mazmorra. - Intentó
animarlos Elena. - Cuando estéis cansados o heridos os curaré y
podremos seguir.
Esto pareció subir el ánimo de todos. Después de media hora de
descanso lo héroes siguieron su camino por la mazmorra, los
monstruos volvían a ser los conejos y lobos de los anteriores 20
pisos. La travesía fue más sencilla y llegaron al piso 30.
-Parece que la dificultad en estos últimos pisos se ha estabilizado. -
Dijo Rubén. -
-Puede que tengas razón, además nos hemos recuperado un poco de
la batalla contra los osos. - Le respondió Juan.
PARTE 2
A partir de este piso se dieron cuenta de que algo extraño pasaba, no
veían rastro de ningún monstruo, esto hizo que el grupo no
disminuyera la guardia en ningún momento, hasta que llegaron al
piso 40.
-Mirar que cristal tan bonito ese de ahí. ¿Qué se supone que es? -
Preguntó Irene.
-Se trata de Etherium. Es una piedra de color azul que se forma por la
condensación de maná que se produce durante siglos y se solidifica
formando Etherium. Se utiliza para pociones curativas y también
como joyería en anillos de compromiso. -Explicó Rak.
-Bien, entonces iré a coger esa bonita piedra. -Dijo Joni mientras
empezaba a escalar hacia la piedra.
-No hagas ninguna locura, puede ser una trampa, vuelve aquí ahora
mismo. -Le advirtió Rak.
-No se preocupe capitán, lo tengo todo controlado. -Respondió Joni.
Como pronosticó Rak, tan pronto como Joni tocó el Etherium, un
círculo mágico cubrió toda la pequeña sala del piso 30 y fueron
teletransportados a una trampa.
Actualmente se encontraban en el piso 70, en este piso había un
puente que se alzaba sobre un profundo abismo negro que llevaba al
mismísimo infierno de la mazmorra, antes de que empezaran a
cruzar el puente un toro negro gigante rodeado de cientos de
esqueletos apareció frente a ellos cortando el paso por el puente.
-Tenemos que huir volvamos por donde hemos venido. -Gritó Rak.
Era demasiado tarde en pocos segundos estaban siendo emboscados
por unos esqueletos con espadas, no eran muy fuertes, pero si
molestos y al estar agrupados eran una amenaza. Pero la mayor
amenaza era el toro gigante. Su piel era de un negro azabache y su
cola tenía forma de martillo. Cuando los esqueletos empezaron a
perder terreno el toro embistió y cuando estaba a punto de golpear a
Sara un muro de piedra desvió la carga de la bestia.
- ¿Estás bien Sara? -Preguntó Miguel mientras seguía generando
muros de piedra para ralentizar al toro. -Aprovecha y huye lo
mantendré alejado.
-Gracias. -Asintió Sara mientras se dirigía a un lugar seguro.
-Miguel vuelve aquí nosotros te cubrimos. Gritó Rak.
Dicho esto, Miguel corrió todo lo rápido que pudo mientras que los
demás intentaban detener al toro usando las esferas de maná. Pero
este esfuerzo no fue suficiente y el toro golpeó a Miguel con tanta
fuerza que fue lanzado a donde se encontraban los demás. Con
suerte antes de que le diera de lleno se protegió con su magia de
creación de piedra creando un escudo logrando amortiguar el golpe.
Aun así como era de esperar terminó mal herido, esto hizo que Rak y
el grupo de héroes tuviera que regresar al castillo.
Una semana después del intento de completar la mazmorra, el grupo
de héroes y su profesora se reunieron para discutir que hacer
después de lo ocurrido en la mazmorra de Talon. Durante esa
semana el grupo estaba abatido por el fracaso y porque casi mueren
dos de sus compañeros. El más afectado fue Álvaro no solo porque
su mejor amigo casi muere sino también porque se sentía culpable
tras haber sido un completo inútil y ser herido al principio. Esa noche
en el salón del palacio solo se encontraban ellos, Rak había ordenado
que nadie se acercara al salón para dejar solos a los héroes pensar
sobre lo que iban a hacer en el futuro.
-Chicos sé que estáis preocupados y nerviosos por el estado de
Miguel y lo que pasó en la mazmorra, pero tenemos que ser fuertes
si queremos salvar a la gente de este mundo y volver a la Tierra
tenemos que hacernos más fuertes. -Dijo Juan.
Todos parecían estar de acuerdo con sus palabras. Todos querían
detener la guerra y salvar a la gente de ese mundo y lo único que
necesitaban era el poder para lograrlo.
-Yo digo que entrenemos todos juntos y además podemos hacer
misiones como hacen lo aventureros, como por ejemplo rescatar a
gente de un pueblo del ataque de monstruos, rescatar a personas
que han sido secuestradas o cosas así. -Propuso Juan.
-Me parece muy buena idea, pero no contéis con nosotros cinco. -
Respondió Pedro. -Queremos ayudar a un pueblo de campesinos a
poder alimentarse y teníamos pensado trabajar con ellos en el
campo o ayudarles a conseguir carne cazando.
- ¿Pensáis huir? -Le preguntó Rubén.
-Sí porque somos débiles y tenemos miedo de morir. Además, ¿Por
qué tenemos que ayudar a la gente de este mundo? Hemos sido
enviados aquí en contra de nuestra voluntad a arriesgar nuestras
vidas por la gente que no conocemos, ni siquiera sabemos si lo que
nos han dicho sobre este mundo es verdad o nos están engañando,
no sabemos si sus dioses les ayudan o los manipulan y tampoco
sabemos si podemos regresar a nuestro mundo. -Dijo alzando la voz
Pedro.
-Solo sois unos cobardes que no queréis afrontar esta realidad,
marchaos, al final sois los cinco un estorbo y moriréis tarde o
temprano. No me importa lo que les pase a unos debiluchos como
vosotros que nos han abandonado. -Contestó Rubén.
Pedro, José, Marco, Inés y Rachel se levantaron de la mesa seguidos
por María y salieron por la puerta. Se fueron los cinco a dormir
porque al día siguiente al amanecer dejarían la capital y pondrían
rumbo a un pequeño pueblo del este llamado Barden.
La discusión siguió hasta la media noche sin ninguna interrupción
más. Después de que Pedro, José, Marco, Inés, Rachel y María
salieran por la puerta la clase decidió dividirse en 3 grupos de 5,
decidieron separarse durante dos meses para ganar más poder y
volver a intentar completar la mazmorra. Cada grupo cogería varias
misiones de clase S del gremio de aventureros.
En el grupo 1 se encontraban Irene, Cristina, Elena, Rubén y Juan, el
grupo 2 estaba compuesto por Ángel, Ana, Marcos, Ernesto y Marta
por último el grupo 3 lo formaban Sara, Saray, Joni, Álvaro y Miguel.
