Cherreads

Chapter 29 - Conociendo a la rama china

A medida que el grupo se aproximaba a las rocas flotantes, estas comenzaron a reorganizarse y a reducir la velocidad con la que se movían caóticamente, como si reconocieran la llegada de los invitados.

Sin embargo, justo cuando Harry se entusiasmaba ante la idea de saltar de una roca a otra para entrar a la mansión, ocurrió algo inesperado: el velo de la realidad frente a ellos se volvió más fino, hasta casi fundirse con el entorno, y dio paso a una vista completamente distinta, como si se tratara de un portal o de una ruptura en el tejido mismo del mundo.

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Harry: "Wow… ¿Qué?". Murmuró, atónito.

Rou: "Vamos, vamos, no te quedes atrás". Dijo con total naturalidad.

Imperturbables, Rou y Extimum atravesaron el pasaje sin darle demasiada importancia a la reacción de Harry. Él había considerado advertirle para que no quedara tan desconcertado, pero decidió dejarlo pasar; además, notó que Rou parecía disfrutar la sorpresa del muchacho.

Las casas de la familia Shadowless suelen esconderse en una especie de subespacio, oculto tras una fachada que despista a posibles enemigos, en caso de que lograran ubicar la residencia.

Ambas "capas" coexisten en el mismo punto del espacio, pero en dimensiones distintas. La primera capa está conectada directamente con el plano original y actúa como fachada: en este caso, el valle oscuro y la mansión flotante.

La segunda capa, en cambio, es el verdadero lugar de residencia, inaccesible para cualquiera que no sea miembro de la familia.

Es como una caja con doble fondo: la parte superior es lo que todos pueden abrir y explorar, pero el verdadero contenido, el santuario, se oculta en un compartimento secreto debajo.

Ese compartimento no es un simple añadido; es el territorio original que siempre estuvo allí, separado y sellado para preservar su magia. Sobre él se construyó la capa visible, la tapa que engaña a ojos ajenos.

Cuando un miembro de la familia toca el velo que separa ambas realidades, puede elegir a cuál de las dos capas acceder. Esta medida de seguridad es tan poderosa que, en algunos aspectos, incluso supera al encantamiento Fidelio.

Sin embargo, no todas las familias prefieren habitar allí; algunas, como la rama de Extimum, viven en la primera capa del plano original, más por elección de la cabeza de familia que por necesidad.

Extimum había aprendido sobre ello desde pequeño, pero nunca había accedido al área oculta de su casa; solo la había visto en fotografías o leído sobre ella en libros.

Al cruzar, todo rastro del valle lúgubre desapareció junto con el camino de regreso. La tierra yerma y oscura fue reemplazada por un paisaje vibrante, rebosante de vegetación y vida.

Era como entrar en un valle encantado: flora y fauna de formas extrañas, rocas que irradiaban un brillo iridiscente, y una atmósfera que casi parecía latir de magia.

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Aunque el entorno era hermoso, no era más que el camino hacia la mansión principal. Si uno observaba con atención, podía notar que no era tanto como un cambio de lugar, sino más bien como un salto atrás en el tiempo, pues el valle conservaba vestigios de su forma original.

Caminaron unos diez minutos por el bosque, hasta que la vegetación exuberante comenzó a dar paso a una ligera neblina que se espesaba con cada paso. Pronto, todos los colores vibrantes desaparecieron, quedando solo un manto blanco sobre una planicie interminable. Incluso el canto de los animales se extinguió, dejando un silencio inquietante.

Harry, algo incómodo, lanzaba miradas a Extimum, pero este las ignoraba. Por suerte, la sensación no duró mucho: entre la niebla comenzaron a surgir siluetas de altos edificios, palacios y pabellones antiguos, algunos con una bandera peculiar.

Extimum: 'Realmente impresionante'. Incluso Hogwarts palidecería en comparación, aunque, claro, Hogwarts es un colegio y este… es el hogar de un antiguo clan.

Harry: "Tenías razón —comentó en voz baja—"Lo de afuera no era nada comparado con esto".

Rou hinchó el pecho con orgullo, resaltando sus grandes activos, aunque ninguno de los presentes le prestó demasiada atención.

Rou: "El santuario de Inglaterra también debe ser fantástico, ¿verdad, Extimum? —preguntó—"He leído que es un bioma nocturno conectado a cuevas mágicas, con flora y fauna oscura únicas… y que resguarda la Fuente del Resplandor Oscuro, aunque no sé si eso es cierto. Me encantaría verlo algún día *suspiró*, pero últimamente el trabajo no parece tener fin".

Extimum: "No estamos tan diferentes en eso"—respondió—"Tampoco lo he visto en persona, solo en fotos y por relatos que a veces cuenta Nocturn".

Rou: "Oh, es una pena, pero supongo que luego tendrás la oportunidad. Vives allí después de todo".

Harry escuchaba con interés. No sabía que había lugares tan fantásticos escondidos por allí. El único lugar comparable que conocía era el Bosque Prohibido, pero aquel tenía un ambiente demasiado lúgubre y no le evocaba recuerdos agradables.

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La pequeña ciudad antigua que se abría ante ellos parecía envuelta en un halo de misticismo. Caminos de piedra colgaban suspendidos por gruesas cadenas, conectando distintos edificios que emergían y desaparecían parcialmente entre la niebla. La bruma, densa pero constante, se enroscaba entre los muros y tejados, reforzando el aire trascendente e ilusorio del lugar.

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Rou los guió por los puentes y jardines, atravesando patios silenciosos y monumentos gastados por el tiempo, dirigiéndolos hacia el edificio más alto de la ciudad. Desde la distancia, su silueta recordaba a un cetro antiguo sosteniendo el sol en lo alto. La mayor parte de su estructura permanecía oculta tras la niebla, pero incluso así transmitía una presencia imponente.

Los edificios de la ciudad mostraban gran ostentación y artesanía; cada adoquín y ladrillo cargaba consigo una larga historia y los vestigios de una época mágica más próspera.

Mientras avanzaban, Harry y Extimum notaron algo extraño: aunque la ciudad estaba bien conservada, parecía tener muy pocos habitantes; de no ser por el aire místico que impregnaba el lugar, la soledad de sus calles lo haría parecer una ciudad abandonada y fantasmal.

La realidad, sin embargo, era otra. Los magos naturales gozaban de vidas mucho más largas que los humanos corrientes, pero no eran especialmente prolíficos, y las guerras mágicas del pasado habían reducido drásticamente la población. Algunas ramas familiares apenas contaban con unos pocos descendientes. La rama china de los Shadowless estaba, en comparación, mucho mejor poblada que la inglesa, aunque aquí también eran minoría en número.

Los rostros que se cruzaban conservaban rasgos marcadamente asiáticos, aunque muchos presentaban peculiaridades físicas que delataban una mezcla de linajes. Algunas de esas particularidades no eran siquiera humanas, vestigios de antiguas uniones con criaturas mágicas.

En la época actual, ver tales rasgos era poco común: casi no quedaban criaturas con la pureza e intelecto suficientes como para unirse a los magos naturales, y desde hace siglos las familias antiguas evitaban tales mezclas, por considerarlas impuras. Así, los pocos linajes con rasgos inhumanos que aún existían eran en su mayoría herencia de uniones muy antiguas.

La familia Shadowless, en particular, valoraba de forma casi obsesiva la pureza de su sangre mágica. Desde tiempos remotos hasta el presente, nunca se habían asociado con linajes que consideraran impuros, y los pocos miembros que lo habían intentado habían sido expulsados… o eliminados.

A lo largo de la historia, hubo raras excepciones en las que algún miembro de los Shadowless intentó unirse con alguien que no cumplía los estrictos criterios de pureza. En esos casos, antes de llegar a las medidas más extremas, la familia ofrecía ciertas alternativas.

La más conocida y temida era la purificación de sangre: un ritual secreto y brutal que solo unas pocas familias mágicas conocían. Quien lo atravesaba cortaba para siempre todo vínculo con su linaje y ancestros, un precio con profundas consecuencias para su magia y su destino.

A cambio, el ritual podía potenciar enormemente el talento y la afinidad mágica del individuo, lo que lo convertía en una tentación peligrosa.

Otras soluciones eran más simples, pero no menos severas. Podían eliminar al miembro del árbol genealógico, despojándolo de apellido, derechos y de la conexión mágica con la familia. Seguiría siendo Shadowless en sangre, pero su descendencia no heredaría nada.

La última opción era la más cruel para la cultura familiar: aceptar la unión, pero prohibir la descendencia. Si esta prohibición se rompía, el castigo era la muerte de ambos y de cualquier hijo que hubieran tenido. Por seguridad, lo común era que uno de los dos aceptara ser esterilizado.

Los muggles —o no-mágicos— eran vistos de maneras diversas por las familias antiguas, pero siempre con dos sentimientos presentes: desprecio y precaución. No los subestimaban, pero tampoco los consideraban dignos de gran estima. Aunque en la guerra mágico / no-magico no sufrieron pérdidas directas, sí intervinieron en ocasiones y conservaron registros detallados de aquellos tiempos que la mayoría de magos modernos ha olvidado.

Los magos nacidos de muggles no eran objeto del mismo desprecio, pero, salvo que demostraran su valía, tampoco eran mirados con buenos ojos.

Con siglos de historia a sus espaldas, algunas familias antiguas reconocían que el conocimiento muggle tenía valor, aunque pocos lo estudiaban en profundidad. La ciencia regía el mundo no-mágico, la magia el mundo de los magos; y aunque ciertos principios podían aplicarse en ambos, la naturaleza de cada uno seguía siendo muy distinta.

Las enfermedades que devastaban a los no-mágicos, por ejemplo, podían resultar triviales para un mago, eliminadas con un simple movimiento de varita. Esa distancia de enfoques y soluciones era la que mantenía a ambos mundos tan apartados. La magia era maravillosa, pero también compleja y peligrosa; no todos tenían el ingenio, la suerte o la dedicación necesarios para dominarla y abrirse camino con ella.

-

Un tiempo después, finalmente llegaron al edificio principal: un alto palacio que se perdía entre las nubes. Al entrar, Rou los condujo a una habitación lateral, donde pronto aparecieron varios elfos domésticos. Estos les entregaron unas zapatillas cómodas para que pudieran caminar dentro sin ensuciar el suelo.

El interior del palacio era lujoso y espacioso, con interminables pasillos, escaleras y habitaciones. Sin embargo, guiados por Rou, no se desviaron y pronto llegaron a una amplia plataforma de piedra que funcionaba como ascensor. En cuestión de segundos, los elevó hasta la parte más alta del palacio.

Allí se extendía una gran terraza dispuesta como un jardín en el cielo. En su centro había un lago cuadrado de aguas cristalinas, adornado con lotos blancos en plena floración. Sobre el centro del lago se alzaba una plataforma de exhibición de piedra blanca.

A ambos lados del lago se encontraban dos pabellones sencillos que ofrecían una vista directa al agua. En uno de ellos, una pareja estaba sentada cariñosamente, observando a una niña que practicaba una danza marcial con espada en la plataforma central.

La mujer tenía una figura esbelta y vestía un hanfu azul claro. Sus rasgos eran delicados, su cabello largo y plateado, y sus ojos oscilaban entre cian y lila. Aparentaba unos veinticinco o treinta años, su mirada transmitía una sabiduría y experiencia que excedían con creces su edad física.

En la mano sostenía lo que parecía una ramita de flores, que en una mirada más atenta se revelaba como una varita mágica con la que jugueteaba de vez en cuando. Estaba sentada en el regazo del hombre, observando con atención y afecto a la niña en la plataforma.

El hombre, de constitución robusta y gran altura, vestía un hanfu azul oscuro abierto en el pecho, dejando ver un torso musculoso y cubierto de vello. Sus facciones eran europeas: piel clara, cabello castaño abundante y ojos amarillos con un contorno oscuro que acentuaba su mirada aguda. Su presencia desprendía un aura salvaje, aunque algo descuidada.

La niña, de unos doce años, compartía con la mujer el cabello plateado y el color de los ojos, pero su porte era más serio y elegante, con un matiz heroico que realzaba su encanto al blandir la espada. Vestía un kimono azul y parecía completamente absorta en los fluidos movimientos de su danza marcial.

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La escena transmitía calma y armonía: una pareja observando a su hija practicar con la espada, con solo el silbido ocasional del viento cortado por la hoja rompiendo el silencio.

Sin querer interrumpir, se quedaron esperando a cierta distancia, hasta que la exhibición terminara.

Rou: "Esperemos un poco" —susurró—"Entraremos cuando Mei'er acabe su danza con la espada. Mientras, les daré una breve introducción. Ese grandullón de aspecto algo rudo es Leonardo, esposo de la mujer que está sentada en su regazo: Lian Hua, mi hermana. Ella es la jefa de familia, y Mei es su hija".

Hizo una ligera mueca antes de añadir:

"Leonardo viene de la rama italiana de la familia. He oído que tiene sangre de manticora, pero, aparte de su tamaño, nunca le he visto mostrar nada que lo confirme. Creo que son solo esos italianos inventando historias para presumir".

Rou hablaba con tono sarcástico, pero en el fondo sabía que lo que decía era cierto.

(Para aclarar, es Lian Hua Shadowless y Leonardo Shadowless)

Harry: "Uh… ¿y cómo puede un humano tener hijos con una manticora?"—preguntó, frunciendo el ceño—"Las manticoras no son como… ¿ya sabes? ¿cómo un león?"

En su mente apareció la imagen absurda de una mantícora con traje y sombrero, estrechando la mano a un mago mientras tomaban té. Sacudió la cabeza para apartar la idea.

Rou estalló en una carcajada.

"Jajaja, ¿qué clase de pregunta es esa? No lo dices en serio… ¿verdad?". Al ver que Harry mantenía una expresión confusa y hasta se sonrojaba un poco por la burla, su risa fue apagándose.

"Que amigo tan gracioso tienes, Extimum. De verdad no sabe algo tan básico. Las escuelas de ahora ya no enseñan como antes".

Se inclinó un poco hacia Harry —"Te lo diré. Hace mucho tiempo, cuando el mundo estaba dominado por la magia, las criaturas y seres mágicos tenían un linaje sumamente poderoso. Al alcanzar cierto nivel o incluso desde el nacimiento, en algunos casos podían adoptar una forma humanoide. En aquellos tiempos, la unión entre diferentes razas era posible, siempre que alguien estuviera dispuesto a ello. Por supuesto, las manticoras mediocres de ahora no pueden hacerlo: son simples bestias".

Harry: "Pero… ¿no se desprecian esas uniones?". Insistió.

Extimum:" De hecho lo es, pero es distinto. Hay métodos para ocultar tales peculiaridades, y la manticora que imaginas no es la misma del pasado. Es como comparar un fénix y un gorrión: ambos son aves, pero no están en el mismo nivel en absoluto".

 Con el paso de los siglos, la mayoría de las criaturas mágicas se había convertido en una sombra de lo que fueron. Tener un linaje asociado a ellas se consideraba algo impuro e incluso abominable. La pérdida de la capacidad para adoptar forma humanoide hacía que, en la época actual, la única manera de heredar su sangre fuera a través de relaciones muy… peculiares, o mediante rituales prohibidos.

Por ese motivo, las familias antiguas que conservaban rasgos de uniones con linajes poderosos del pasado los ocultaban cuidadosamente a la comunidad mágica, tanto para evitar el estigma como para proteger su imagen pública.

Paradójicamente, entre las propias familias antiguas esos rasgos podían ser motivo de orgullo. Eran la prueba viviente de que su linaje se había unido alguna vez con criaturas de gran poder, y conservaban registros y evidencias de tales uniones como símbolos de prestigio. Para el resto del mundo mágico, esos detalles pasaban desapercibidos: los miembros de familias antiguas siempre habían tenido una apariencia particular, y rasgos poco comunes no despertaban sospechas.

Rou: "Oh"— exclamó, dando un ligero aplauso para llamar la atención de Harry—"Mei'er ya terminó, entremos".

La siguieron hasta el pabellón donde la pareja se encontraba ahora acompañada por la niña. De cerca, la imponente estatura de Leonardo resultaba aún más evidente; no sería extraño que igualara en altura a Hagrid, y eso que este último es medio gigante.

Rou: "Hermana"a—anunció—"He traído a nuestros invitados: Extimum, hijo de Callum y Ava, y un amigo que lo acompaña".

Extimum: "Es un gusto conocerlos".

Lian Hua: "¡Ah!, que agradable sorpresa recibir visitas"—respondió con una sonrisa—" Debo decir que ya me tenían algo preocupada. En los últimos años, Ava y Callum no han vuelto a establecer contacto con las otras ramas de la familia, y temía que algo les hubiera ocurrido. Pero verte aquí me tranquiliza: saber que su hijo puede visitarnos me da la seguridad de que están bien".

La voz de Lian Hua era suave y enérgica, con un encanto aterciopelado que armonizaba con su sonrisa gentil. Sentada en el regazo de su corpulento esposo, parecía frágil y delicada, como una versión viva del cuento de la Bella y la Bestia.

Leonardo: "Qué chico tan interesante"—intervino con voz atronadora pero relajada—" Puedo sentir algo más en ti de lo que se ve a simple vista. Parece que las futuras generaciones de la rama inglesa serán prósperas. No seas tan formal: puedes llamarnos tío y tía. Somos de la misma generación que tus padres y, con lo grande que es nuestra familia, buscar un título adecuado para cada miembro sería problemático".

Harry abrió la boca para presentarse, pero la atención seguía centrada en Extimum, lo que lo hizo encogerse un poco en su asiento.

Extimum: "Gracias por los elogios, tíos". Respondió sin reparo. Ya esperaba algo como esto tras ver la efusividad de Rou.

Lian Hua pareció darse cuenta de que habían ignorado por completo a Harry y se disculpó.

"Ah, disculpa nuestra falta de modales. Es solo que las reuniones familiares siempre nos emocionan un poco. ¿Cuál es tu nombre?".

Harry: "Soy Harry Potter".

Lian Hua: "Potter...eh… Sí, tuviste un ancestro realmente sobresaliente: los Peverell. Y tú también eres interesante… esa cicatriz en particular, y la magia antigua que corre por tu sangre".

Lian Hua mantenía su actitud dulce, pero sus palabras delataban su capacidad para ver más allá de las apariencias. Como jefa de una rama principal, se esperaba que tuviera esa percepción, y Harry, sin defensas mágicas que ocultaran su naturaleza, era para ella un libro abierto.

Harry: "¿Qué pasa con mi cicatriz?". Preguntó con cautela.

Harry ya sabía, gracias a Dumbledore, sobre la magia antigua que corría por su sangre. Sin embargo, aunque intuía que había algo extraño con su cicatriz, desconocía exactamente qué era.

Lian Hua: "Es unas lastima…, pero no puedo interferir, aun no es el momento… ciertas fichas deben caer en su lugar y, cuando eso ocurra… naturalmente lo sabrás".

Hizo un puchero por no poder decirle más, actuando con un aire infantil que contrastaba con su posición y edad aparente. Sus ojos con un brillo vidrioso, como si observara algo muy lejos de allí.

Leonardo: "Ah, cariño, no molestes al chico. Si no pensabas decirle nada, no tenías que tentarlo con tus palabras. Bien, Extimum, esta es mi hija, Mei. Es hermosa, ¿no? ¿Te interesaría casarte con ella?".

Mei: "¡Papá!"—protestó—"¿Cómo puede decirle eso cuando apenas lo conoces?".

En realidad, ni Mei ni Extimum reaccionaron de forma exagerada: para ellos, propuestas así no eran algo fuera de lo común. Lo que realmente molestaba a Mei era que acababan de conocer a Extimum ese mismo día.

Extimum: "Agradezco su consideración, pero aún es demasiado pronto para hablar sobre matrimonio. Además, creo recordar que, si no fue discutido antes del nacimiento, no es muy ético proponer algo así antes de la reunión familiar".

Extimum se refería a una tradición familiar que establecía reglas claras para este tipo de compromisos. Según ella, solo podían darse de tres formas:

1. Como un acuerdo antes o poco después del nacimiento, como ocurrió con el compromiso de sus propios padres.

2. Cuando ambos miembros habían construido una relación genuina y desarrollaban sentimientos mutuos.

3. Durante la reunión familiar, donde todas las generaciones —pasadas y presentes— se reunían, dándose la oportunidad de conocerse y proponer un compromiso en igualdad de condiciones.

Por supuesto, estaba prohibido que los padres manipularan deliberadamente la situación para cumplir la segunda forma; debía surgir de manera natural.

Aunque la tradición podía parecer extraña, todos los miembros de la familia la seguían al pie de la letra. Esto se debía a que, en realidad, era una fórmula creada por grandes magos de la época que estudiaban el destino y el amor. El objetivo era asegurar que la unión entre dos personas fuera la correcta y evitar problemas de pareja. Hasta el momento, nunca había fallado: todas las parejas formadas bajo esas reglas demostraban una gran compatibilidad.

Leonardo: " Jajaja, tienes razón"—admitió—"Fue apresurado de mi parte, por otro lado… no sería incorrecto si se conocieran un poco haciendo sparring con sus espadas, ¿verdad?". Dijo, fijándose en el arma que Extimum llevaba en la cintura.

Rou: "Ya deja de intentar casar a mi sobrina"—le cortó—"Solo faltan unos años para la reunión familiar. Si no quieres que sea infeliz, respeta las tradiciones".

Lian Hua: "Bien"—intervino—"¿Por qué no continuamos esta charla cenando? Ya se está haciendo algo tarde, y nada mejor que una cálida cena para conocernos mejor".

Se levantó del regazo de Leonardo y habló con suavidad. Dado que se acercaba la hora de la comida, nadie se opuso. Todos subieron a la plataforma mágica que funcionaba como ascensor, la cual los llevó rápidamente a los pisos inferiores. Luego, Lian Hua y Leonardo guiaron el camino con una charla casual, hasta llegar al comedor, donde tomaron asiento en la mesa.

El comedor era un salón amplio y bien iluminado. La pared que daba al exterior estaba ocupada por una gran ventana panorámica que cubría todo el largo de la estancia, ofreciendo una vista espectacular de los palacios y pabellones que se alzaban en el territorio. En el centro, una gran mesa redonda de madera, rodeada de sillas finamente trabajadas, presidía el lugar. En el extremo opuesto había una puerta que conectaba directamente con las cocinas del palacio, facilitando un rápido servicio.

Poco después de tomar asiento, un grupo de elfos domésticos, impecablemente vestidos con batas blancas, entró en el salón. Se movían con precisión coreografiada, decorando y organizando todo a su paso: manteles, platos, cubiertos y servilletas aparecieron en su lugar con elegante rapidez. Tras dejarlo todo listo, desaparecieron con la misma agilidad con la que habían llegado, quedando solo uno de ellos, que chasqueó los dedos para hacer aparecer toda la comida en los platos dispuestos sobre la mesa.

La cena fue lujosa y animada. Entre bocado y bocado, los presentes compartieron historias y anécdotas, entre risas y comentarios que aligeraban el ambiente. Harry y Extimum relataron algunas de sus experiencias en China, despertando la curiosidad de sus anfitriones.

En un momento de la velada, mientras todos escuchaban a Leonardo contar una historia de su vida antes de mudarse a China, Lian Hua se inclinó discretamente hacia Extimum, que estaba sentado junto a ella.

Lian Hua: "Tu amigo, Harry Potter, tiene un destino oscuro"—susurró—"Y esa cicatriz… estoy segura de que sabes lo que es, y que puedes sentir el rastro siniestro que guarda. Lo veo en tu mirada. Posees la habilidad empática de la familia: una bendición… y al mismo tiempo, una tortura. Aunque, debo admitir, pareces controlarla bastante bien".

Su voz era suave, lo bastante baja para que solo Extimum la oyera.

"En fin"—continuó con un tono más ligero—", hablemos de algo más agradable. Es realmente interesante que hayas encontrado a un hada antigua con un linaje tan puro… estoy segura de que es muy especial. Pero será mejor que las otras familias no la vean; podría causar problemas. Es bueno que ellos no estén tan diseminados ni sean tan numerosos como nosotros".

Hizo una pausa, y su voz cambió, oscureciéndose.

"Si al volver a Inglaterra alguien te viera con ella… "—una sonrisa torcida se dibujó en sus labios—"Jejeje… podría desatarse otra guerra mágica. Solo imaginarlo… la sangre, roja y cálida; las luces apagándose; los gritos y lamentos… Ah, cómo extraño esos tiempos. Ahora casi no hay acción".

Sus ojos brillaban con una fiebre inquietante.

"Una nueva guerra entre las Nueve Grandes Familias… cuánta magia perdida volvería a ver la luz, cuánta destrucción y renovación. Los ejércitos listos, las varitas en alto, y las sombras preparándose para devorarlo y reclamarlo todo".

Soltó una carcajada oscura.

"Todavía conservo toda una colección de las sombras de la familia Oset. Aunque hace tiempo que no los veo, a veces, cuando me aburro, las torturo… imaginando sus rostros retorciéndose allá donde estén. Eso eleva mi emoción a nuevos niveles… Jejeje… Jajajajaja… *ejem* Perdona, querido, me dejé llevar. Solo recuerda: cuida que nadie descubra su verdadero origen".

Extimum parpadeó, sorprendido. No esperaba semejante cambio repentino de la dulce y elegante Lian Hua a una figura oscura, casi desquiciada, con una sonrisa amplia y retorcida mientras narraba sus recuerdos de tortura.

Él mismo no se consideraba un ejemplo de cordura, y era consciente de que lidiaba con problemas por su cambiante personalidad. Sin embargo, incluso para él, ese lado de Lian Hua era impactante. Pero no era increíble. No todos habían crecido en tiempos tan pacíficos como los actuales, y la magia, mal manejada, podía corromper tanto la mente como el alma.

Las advertencias sobre la magia oscura no eran simples cuentos para asustar niños: quienes no lograban dominarla podían perder una parte de sí mismos, o transformarse irremediablemente en el proceso. Ni siquiera las familias antiguas estaban a salvo. La fuerza de sus linajes y sus artes secretas de la mente eran lo que, en la mayoría de los casos, les permitía conservar la cordura. De no ser así, el mundo ya habría sido devastado.

Que Lian Hua mencionara su "colección de sombras" tampoco sorprendió a Extimum: casi era una tradición no oficial en la familia conservarlas como trofeos. Aunque, según los registros, en tiempos recientes esa costumbre había perdido fuerza.

El Robo de Sombras era uno de los muchos hechizos distintivos de la familia durante las guerras: un conjuro oscuro diseñado para torturar enemigos, arrebatándoles la sombra como si fuera un objeto físico, para luego guardarla en lámparas o frascos y usarla como entretenimiento.

Lo más terrible era que, mientras un Shadowless no quisiera devolverla, la víctima jamás podría recuperarla. Su vida quedaba, literalmente, en manos del poseedor. No tener sombra volvía a la persona más vulnerable y atractiva para las criaturas oscuras, y la maldecía a no poder caminar bajo el sol sin quemarse como un vampiro.

Si bien otras familias habían ideado métodos para contrarrestarlo, el precio era altísimo: sacrificar la mitad de su vida útil para cortar el vínculo con la sombra robada y forjar una nueva para sí mismos, o negociar con vampiros para obtener sus secretos para resistir la luz solar.

Lo más fascinante del hechizo era que, aparte de los Shadowless, nadie más en toda la historia del mundo mágico había logrado manipular las sombras. Solo podía recuperarse si el contenedor era destruido… algo que, dado el poder y la discreción de la familia, rara vez sucedía.

-

Después de la cena, algunos elfos domésticos se acercaron para indicar las habitaciones donde todos podrían descansar.

Leonardo: "Extimum, ¿podrías esperar un momento?". Dijo antes de que Extimum saliera del salón.

Extimum: "Por supuesto, dime". Respondió, deteniéndose.

Leonardo: "Espero que no le des demasiada importancia a lo que dijo Hua'er"—comentó con un suspiro—"Ella… ha pasado por mucho. La última guerra mundial de esos asquerosos muggles tomó por sorpresa a más de un mago, y Hua'er perdió a sus padres. Por eso se forzó en aprender magia oscura para defender a la rama china, y su personalidad se vio un poco afectada. Pero, en el fondo, sigue siendo la persona dulce que conociste".

Aunque Lian Hua había hablado en voz baja durante su conversación con Extimum, los agudos sentidos de Leonardo le habían permitido oírla. La risa inquietante de ella también había captado la atención de algunos en la mesa.

Durante las guerras mundiales muggles, los magos sabían lo que ocurría, pero nadie había anticipado el verdadero alcance destructivo de las bombas nucleares. Algunos desafortunados que se encontraban en el lugar y momento equivocados fueron víctimas de su devastación al subestimar su poder. Más tarde, los grandes magos lograron contrarrestar sus efectos, pero ya se habían cobrado demasiadas vidas. Solo quienes vivían en ciudades o enclaves ancestrales con defensas mágicas verdaderamente poderosas pudieron resistir el primer impacto.

Extimum: "No te preocupes. Aunque me sorprendió un poco su repentino cambio… *ejem*… s-somos familia, después de todo, ¿no?".

Leonardo: "Jajajaja. Tienes razón. Bueno, ve a descansar" Su sonrisa se ensanchó, dándole un aire aún más salvaje. Luego palmoteó con fuerza la espalda de Extimum, empujándolo ligeramente hacia la salida.

Extimum: "Igualmente, nos veremos mañana". Dijo, frotándose un poco la espalda: Leonardo lo había golpeado con suficiente fuerza como para dejarle un ligero dolor.

Se dio la vuelta y siguió al elfo domestico que lo esperaba afuera para guiarlo a su habitación.

Leonardo: 'Mmm… sin duda tiene un linaje especial y poderoso"— pensó mientras lo observaba alejarse—'Apenas se inmutó con mis palmadas. No usé toda mi fuerza, pero un mago normal no lo habría resistido. Y, que yo recuerde, nadie en la rama inglesa posee un linaje extraordinario… ni en la línea de Ava y Lauren. Extraño… ¿debería revisar los registros? No… no creo que haya motivo de preocupación. Sigue siendo un Shadowless'.

El linaje de Extimum estaba tan bien oculto en su herencia mágica que incluso alguien como Leonardo encontraba difícil identificarlo por completo. Y eso que él era un mago consumado de una familia antigua, portador de un linaje de mantícora, lo que le otorgaba sentidos y percepciones extraordinarias.

Aun así, no pudo evitar que los vellos de sus brazos se erizaran cuando palmoteó a Extimum. Desde el momento en que lo vio, supo que había algo especial en él; pero después de sentir esa reacción física y comprobar la facilidad con que el muchacho resistía su prueba, sus sospechas se confirmaron.

Al final, decidió que esos asuntos eran privados de su "sobrino". Se limitó a sentir curiosidad, convencido de que pocos serían capaces de percibir la anormalidad de Extimum. Sin un linaje especial, lo máximo que podrían notar sería una vaga sensación de presión mágica… y, a medida que el poder de Extimum creciera, le resultaría cada vez más fácil ocultarla.

La habitación asignada a Extimum era amplia y acogedora, con un marcado toque oriental.

Se quitó la ropa del día y sacó de su bolsa una pijama sencilla. Consistía en unos pantalones negros y cómodos, ya que había encontrado más agradable dormir sin camisa últimamente.

Tras cambiarse, llevó las manos a su cabello y tomó con cuidado al hada que, en algún momento, se había quedado dormida entre sus mechones. No era extraño: aún se estaba recuperando. Sin embargo, se despertó justo cuando sintió que Extimum la sostenía en sus manos.

Extimum: "Lamento si te desperté".

???: "Está bien…"—respondió con suavidad—"Por otro lado, ahora lo recuerdo… mi nombre es Bloom".

Extimum se sorprendió, no tanto por el hecho de que recordara su nombre, sino porque lo había dicho en inglés.

Bloom pareció notar su confusión.

"Lo aprendí escuchándolos hablar e interpretando tus intenciones. Es parecido a otro idioma que recordaba, así que me resultó sencillo. De otra forma, me habría llevado más tiempo".

Extimum: "¿Recuerdas algo más?".

Bloom: " No… solo imágenes borrosas de una lucha… luego, una gran oscuridad que lo envolvía todo… frío, mucho frío… y después… nada".

Extimum se sentó en la cama y colocó al hada frente a él.

"No tienes por qué presionarte"—dijo con calma—"Por ahora, lo mejor es que te concentres en comprender este nuevo mundo que te rodea".

Bloom: "¿Y qué hay de la conexión que existe entre nosotros?".

Extimum: "…En un principio, solo era una medida de precaución…".

Bloom: "¿Y ahora?".

Extimum: "Ahora… supongo que lo descubriremos con el tiempo".

Extimum: "Vamos a dormir".

La tomó con cuidado y la acomodó sobre su pecho antes de cubrirse con una sábana. Desde que había podido liberar sus colas, ya no sentía la necesidad de arroparse demasiado para dormir; con una de ellas cubrió a Bloom.

Bloom: "No eres humano…". Murmuró.

Extimum: "¿No creo que realmente importe?".

Bloom: "Tienes razón. No importa". Dijo, asintiendo. Luego se acomodó sobre su pecho, usando la cola de Extimum como abrigo.

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