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Chapter 813 - Capítulo 806: Ancient God (2)

¡El monstruo, acompañado de sus esposas, era un ser completamente distinto al solitario que había sido antes.

Cuando Yuki abandonó el Trono de Aniquilación, le dio la oportunidad a los Servants de matarlo, pues había renunciado a su "locura" y se había convertido en un "Salvador".

Sin embargo, era algo inevitable: si el monstruo quería librarse del sello de los Dioses, tenía que hacerlo.

Y hasta ese momento, con solo mirar el Trono de Aniquilación, Salomón pudo contar los sellos.

Demasiados Dioses se habían unido para sellarlo; incluso había mitologías ajenas al panteón bíblico, lo cual era también una señal de que el miedo que los Dioses sentían hacia el monstruo se extendía más allá de su propio mito.

Por supuesto, los sellos que Salomón vio pertenecían a los Dioses del mundo divino, y no los habían puesto por miedo, sino para evitar el colapso de Yuki.

Pero esto era algo que Salomón ignoraba, y así nació el malentendido.

Sin apartar la mirada de Mukuro ni por un segundo, Salomón se dirigió a las dos Servants coronadas a su lado:

"¿Pueden encargarse del Querubín?"

Ese ser capaz de atravesar el espacio y aparecer en cualquier parte era el mayor peligro.

Incluso sellar el espacio era inútil ante Mukuro, pues su habilidad no consistía en controlar el espacio, sino en abrirlo mediante una llave. Por eso, ningún sello podía detenerla.

"Por supuesto, cuenta conmigo. Mi espada no fallará."

No le quedaba de otra a Artoria. La lanza del fin del mundo había sido destruida por la corona, y su única arma era Excalibur. Aunque no podía matar al monstruo, aún podía matar a los Tronos.

"Nosotros lo haremos…"

Su arca había sido destruida por el gigante del cielo. Noah se encontraba en la misma situación que Artoria; sin embargo, seguía siendo un Coronado, y aunque su espada llameante era inútil contra el alma del monstruo, sus llamas estaban al nivel de la lanza de Karna.

*Clock…*

Fue en ese momento que el sonido de un reloj astronómico resonó en todo el mundo, la sombra de un Rey Demonio se asomó hacia el mundo.

El mundo se dividió en dos: el mundo superior aisló la Torre de Cristal en una y dimensión espejo, observando a todos a través de las dimensiones.

Los Servants se sobresaltaron y miraron hacia la fuente.

Afortunadamente, nada de aquello los afectó, aunque apretaron los puños.

"Maestro…"

Noah sabía que aquello había sido provocado por su maestro, quien ahora se encontraba en la Torre de Cristal.

La preocupación lo envolvió y deseó con todas sus fuerzas la victoria de su maestro.

"Protege a Nushi-sama. Muku se encargará…"

Girando su lanza, Mukuro dio un paso hacia adelante.

Kurumi ya había actuado, y ella no podía permitirse quedarse atrás, especialmente en una guerra donde Kurumi llevaba la ventaja.

Además, Yuki estaba ciego; aunque eso no lo dejaba indefenso, sí reducía su poder de combate, y como su esposa, Mukuro no iba a separarse de su esposo.

"Muku no permitirá más saltos entre dimensiones… Michael: Segva."

Frunciendo el ceño, hizo girar su lanza y el espacio quedó sellado.

"¡¿…?!"

A diferencia de lo ocurrido con Orion, que había sellado el espacio en una zona muy restringida, esta vez el sello fue a nivel mundial.

La corona rotó y el dominio volvió a entrar en cuenta regresiva, haciendo imposibles la teletransportación y el viaje a través del eje temporal.

La conexión con el espacio fue cortada, y Salomón se sobresaltó.

Los anillos en su mano brillaron, pero fue en ese instante que una alabarda surgió del espacio y apareció frente a él en un abrir y cerrar de ojos.

Su reacción fue muy rápida, lo que le permitió esquivar por los pelos el ataque certero moviéndose a un lado.

Los anillos en sus dedos volvieron a brillar, intentando conectarse con el espacio, pero fallaron.

Y para entonces, la alabarda ya estaba frente a él de nuevo.

Sin más opción, trató de retirarse, pero la alabarda volvió a aparecer ante él a través de un agujero en el espacio-tiempo.

Salomón se vio obligado a esquivar una vez más y a tomar distancia, pero al hacerlo, la alabarda ya lo esperaba a sus espaldas, forzándolo a girar bruscamente y esquivar otra vez.

Entonces lo comprendió.

Miró hacia la esposa del monstruo: a su lado flotaba un agujero negro desde el cual lanzaba estocadas sin moverse, atacando a Salomón sin desplazarse.

Este no podía huir, pues para Mukuro las distancias carecían de sentido frente al espacio-tiempo.

Al mismo tiempo, los relámpagos del Querubín atacaban a los demás Servants.

"Esto no es bueno…"

Salomón frunció el ceño.

Si Mukuro no se movía, la oportunidad de Shiki para matarlo era nula.

Shiki también lo sabía, pero no estaba preocupada.

A diferencia de Salomón, ella tenía más información sobre el monstruo.

Para empezar, este no podía alejarse demasiado tiempo del Trono de Aniquilación; necesitaba romper los sellos de Dios, y para eso necesitaba las llaves, todas ellas necesarias para abrir la puerta hacia la autoridad de los Cielos.

Y Shiki era una de esas llaves.

Por lo tanto, había dos formas de ganar: matar al monstruo, o esperar a que el tiempo de Adán se agotara.

Aunque esperar tampoco supondría una victoria, al menos le daría más tiempo a los Servants y, si era posible, a la Contrafuerza para enviar refuerzos y desplegar a los UO.

Solo con ellos tendría plena confianza en ganar.

*Fummmm…*

"¡¿…?!"

Pero su tranquilidad se rompió por un destello de luz. La Torre de Cristal se iluminó y, como si las puertas del cielo se abrieran, una aurora iluminó el firmamento.

"¡¿Qué?!"

Aquello aterrorizó a Shiki. Sabía lo que significaba…

*La autoridad de Dios había sido abierta.*

Minutos antes de que la Torre de Cristal se iluminara, Kurumi dio la bienvenida a otra variable.

"¿Ara? Un nuevo invitado."

En el momento en que Kurumi activó el Mundo Superior, la presencia de una nueva fuerza quedó al descubierto.

¿Cuántas sorpresas le esperaban aún en el mundo a Yuki?

Kurumi quería saberlo, pero con los registros akáshicos alterados por la voluntad del mundo, Rasiel no era confiable.

De todos modos, no era una guerra contra un Overlord, por lo que no había necesidad de emplear la fuerza de Rasiel ni de acceder a la base de información del mundo.

Y como ya tenía experiencia, sabía que, al igual que Jeanne, algo dentro de Mash había despertado…

"El Caballero del Santo Grial…"

Galahad era otro Servant "Bug" de parte del mundo y, al igual que Salomón, era otro que había recibido el favor de Dios.

Pero a diferencia de Salomón, Galahad no había pedido nada a cambio, lo cual lo diferenciaba enormemente del Rey de Israel.

Esto también hizo que el Rey de Israel le prestara atención: ser capaz de rechazar el regalo de Dios era algo que ni él mismo había podido hacer.

Un paladín con una fuerza suficiente para ser un Coronado, aun sin serlo.

Aunque, por supuesto, no podía compararse con Metatron, el Ángel, pero seguía siendo algo que debía temerse.

Y aunque el uso del cuerpo de Mash restringía un poco sus habilidades, había algo más en ese Paladín que hizo que la sonrisa de Kurumi se ensanchara cada vez más.

"Ara, ara… Me pregunto si el nuevo invitado tiene algo que decir."

Ante la intensa mirada de ese Paladín, Kurumi se apartó de Aoko.

De todos modos, ella estaba combatiendo contra muchos Servants a la vez; dejar a esa Quinta Maga en manos de Aiwass tampoco era mala idea.

"…"

Galahad no respondió, pero alzó la mano, donde una marca de sello de mando apareció en su muñeca.

"En nombre del sello de mando, te lo ordeno. Aparece… Berserker."

La luz de un hechizo de invocación brilló y, ante la sorpresa de Eggy y Kurumi, una mujer emergió entre el resplandor.

Era una mujer de cabello plateado, vistiendo un atuendo revelador tan negro como la noche. Extraordinariamente hermosa, con alas de ángel en la espalda y, lo más curioso, un par de cuernos negros en la cabeza y una cola de demonio en la cadera.

En el momento en que esa mujer abrió sus ojos esmeralda, tanto ella como Kurumi perdieron la sonrisa.

Ambas se miraron fijamente.

El aire entre ellas se enfrió cada vez más.

No se conocían, y sin embargo, contradictorio a toda lógica, cada una sabía el nombre de quien tenía enfrente.

"Lilith…"

"Eva"

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Autor: DE_LEON

Editor: Rasiel-chan

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